Una montaña de evidencias indiscutibles contra Donald Trump para el impeachment

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Por Julie Pace. Agencia AP

Después de dos semanas de fascinantes audiencias públicas en las indagaciones para el juicio político al presidente Donald Trump, se ha acumulado una

montaña de evidencias que ya están fuera de discusión.

Trump ordenó de manera explícita a funcionarios del gobierno de Estados Unidos que trabajaran con su abogado personal Rudy Giuliani en temas relacionados con Ucrania, un país profundamente dependiente de la ayuda de Washington para defenderse de las agresiones rusas. El presidente republicano empujó a Ucrania a lanzar una serie de investigaciones de sus rivales políticos, apoyándose en una teoría conspirativa desacreditada que sus propios asesores discutían.

Y tanto los funcionarios norteamericanos como ucranianos temían que Trump congelara el muy necesario paquete de ayudas militares hasta que Kiev anunciara que estaba poniendo en marcha estas investigaciones. Estos hechos fueron confirmados por numerosos de testigos, mayormente funcionarios gubernamentales de carrera que trabajaron tanto en administraciones demócratas como republicanas.

Se apoyaron en correos electrónicos, mensajes de texto y apuntes para respaldar sus recuerdos del año pasado. Armando el rompecabezas, las horas de testimonios televisados construyen un retrato de un presidente norteamericano dispuesto a sacar provecho de su poderoso cargo para forzar a un gobierno extranjero a brindarle una ayuda política personal. Solo eso es razón suficiente para que muchos demócratas estén a punto de votar el impeachment de Trump antes de fin de año, lo que potencialmente conduciría a un juicio en el Senado.

Sin embargo, los testimonios han dejado un hueco importante que les ha permitido a Trump y a sus aliados republicanos encontrar una salvación posible. Ninguno de los testigos pudo demostrar personalmente que Trump condicionó directamente la entrega de los 400 millones de dólares en ayudas militares para que Ucrania investigara al ex vicepresidente Joe Biden y al Comité Nacional Demócrata.

Algunos republicanos sugirieron que aunque el vínculo se pueda demostrar, no sería suficiente para apoyar el juicio político de Trump y destituirlo. Y si no se puede demostrar, el muro de contención de los abogados republicanos parece indestructible.

“No tengo ninguna evidencia que demuestre que el presidente cometió el delito de soborno o extorsión”, dijo el representante Will Hurd, un republicano moderado de Texas, que se retira del Congreso el año próximo y podría ser un barómetro de cualquier signo de debilidad en los apoyos republicanos del presidente. Como otros republicanos, dejó en claro que le parecía que las acciones de Trump eran “inapropiadas”, pero que no ameritaban un juicio político.

Los demócratas ahora se encuentran ante la perspectiva de que el voto para el impeachment esté dividido con un criterio partidista. Eso reflejaría las tendencias electorales, que muestran a los norteamericanos divididos entre las dos posturas, si hay que hacerle o no un juicio político a Trump por sus acciones y destituirlo de su cargo.

Ahora que las audiencias públicas han terminado, los demócratas están tramando de manera urgente el modo de avanzar con un modelo para el cuarto procedimiento de impeachment del país.

En primer lugar deben decidir si empiezan a esbozar artículos de impeachment basados en lo que ha sido revelado hasta ahora o si prefieren poner en marcha un pedido de largo alcance de testimonios de otros testigos que puedan ofrecer evidencias más directas de las acciones de Trump.

Sin duda hay funcionarios que probablemente llenarían algunos de los huecos. Los demócratas le han pedido testimonio al jefe de gabinete Mick Mulvaney, y al ex asesor de seguridad nacional John Bolton, hombres que han pasado muchas horas cerca de Trump en el Ala Oeste de la Casa Blanca y cuyos nombres aparecieron de manera repetida en los recuerdos de resto de los funcionarios.

En un momento particular del testimonio del jueves, la ex funcionaria de seguridad nacional en la Casa Blanca, Fiona Hill, dijo que cree que “los que tienen información que el Congreso considera relevante tienen una obligación legal y moral de brindarla”.

Sin embargo parece poco probable que Bolton y Mulvaney cuenten sus historias en el Congreso. Invocando el privilegio ejecutivo, ambos han presentado una apelación para determinar si deben presentarse. Y la portavoz de la Cámara, Nancy Pelosi, dijo el jueves que no quería que los próximos pasos de la indagación estuvieran “a merced de una corte”.

Eso está bien para la mayor parte de los demócratas, que plantean que la barrera para el impeachment ya se ha levantado, por medio de la construcción metódica del caso durante las últimas dos semanas. Los diplomáticos y funcionarios de seguridad nacional han testificado que expresaron muchas veces su preocupación sobre los vínculos del gobierno con Ucrania, y describieron los esfuerzos urgentes para ayudar a líderes de Kiev a que mejoraran su situación con Trump, y asegurar las ayudas militares.

William Taylor, el diplomático norteamericano de mayor jerarquía en Kiev en abrir las audiencias, representó de manera vívida la asistencia en materia de seguridad como un asunto de vida o muerte para los soldados ucranianos en la dura guerra contra Rusia. Dijo que lo perturbó profundamente la idea de que la administración Trump pudiera abandonar a sus aliados en el extranjero.

William Taylor, el diplomático que declaró ante el Congreso. AFP

William Taylor, el diplomático que declaró ante el Congreso. AFP

El teniente coronel Alexander Vindman, asesor en la Casa Blanca en materia de Ucrania, testificó vestido con su uniforme del ejercito, cubierto de medallas, y dijo que fue desconcertante escuchar que Trump le había pedido al presidente ucraniano Volodymyr Zelenskiy que investigara a Biden y al DNC en la llamada del 25 de julio que puso en marcha el pedido de impeachment. Vindman, cuya familia escapó de Ucrania cuando él tenía 3 años, debió defenderse de los cargos de los aliados de Trump, que decían que sus lealtades estaban divididas.

El teniente coronel Alexander Vindman, asesor en la Casa Blanca en materia de Ucrania. EFE

El teniente coronel Alexander Vindman, asesor en la Casa Blanca en materia de Ucrania. EFE

Y el embajador norteamericano en la Unión Europea, Gordon Sondland, dejó en claro que el pedido a Ucrania para que hiciera esas investigaciones no era un secreto dentro de la administración. Declaró que “todos estaban al tanto”.

Lo que buscan demostrar los demócratas en los próximos días, mientras intentan convencer tanto a los republicanos como al pueblo norteamericano, es que la investigación para el impeachment no tiene que ver solamente con el futuro de Trump. Tiene que ver con lo que los norteamericanos esperan de su presidente.

Cuando se le preguntó cuáles serían las consecuencias si el Congreso le permite a un presidente norteamericano pedirle a un gobierno extranjero que investigue a un rival político, Hill dijo sencillamente, “es un precedente muy malo”.