El litio, un fantasma que sobrevuela la crisis de Bolivia tras la caída de Evo Morales

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En el Estado de Potosí, ubicado al sudoeste de Bolivia, los municipios rurales en los alrededores del salar de Uyuni, el depósito de litio más grande del mundo, temen

por el futuro de sus proyectos de desarrollo.

Una nueva planta de procesamiento del cereal quinoa en San Agustín. Cinco nuevas escuelas y cuatro centros de salud, parte del programa Bolivia Cambia. Nuevos sistemas de agua potable en otros cuatro municipios. “La planta está a salvo porque ya tenemos casi toda la financiación pero los demás no sabemos”, dijo Emilio Muraña Huanca, del Ayuntamiento de San Agustín controlado por del partido de Evo Morales, Movimiento al Socialismo (MAS).

La noticia de la renuncia y la marcha de Morales llegó a estos ayuntamientos del Potosí rural como si fuera una erupción del volcán Ollagua, de 5.868 metros de altura, que domina el horizonte al oeste. “No sé si hubo fraude electoral, pero sí sé que la oposición había decidido que denunciaría el fraude semanas antes de las elecciones”.

Lo más chocante para estos campesinos quechua en las áreas rurales del departamento de Potosí que han logrado importantes mejoras de sus vidas desde que Morales y el MAS llegaron al poder en el 2006, es que la capital de Potosí, la legendaria ciudad de la plata y del saqueo, escenificó durante más de un mes violentas protestas diarias contra el presidente de izquierda que acabaron por mermar su popularidad.

Los seguidores de Evo Morales siguen enfrentados a las nuevas autoridad interinas de Bolivia, los enfrentamientos solo parecen estar creciendo. / AFP

Los seguidores de Evo Morales siguen enfrentados a las nuevas autoridad interinas de Bolivia, los enfrentamientos solo parecen estar creciendo. / AFP

Es más, era precisamente el proyecto más querido de Evo Morales, –aprovechar el litio del salar de Uyuni en el departamento de Potosí para crear una nueva industria de baterías y, con un poco de suerte, hasta de vehículos eléctricos–, lo que fue utilizado por la derecha en Potosí para movilizar la ciudadanía contra el presidente. 

Morales estaba acostumbrado a las permanentes movilizaciones de la derecha en Santa Cruz, la conservadora ciudad al norte, con sus grandes empresarios y su población blanca. Pero Potosí, dominado por el icónico Cerro Rico, vaciado de plata en una fiebre de extracción en el siglo XVII, es una ciudad simbólica para la izquierda, poblada por indígenas y mineros. Para Evo Morales, el litio, como todos los minerales en el subsuelo de Potosí a lo largo de cinco siglos, se acabaría convirtiendo en la maldición de la materia prima.