Crisis en Bolivia: preocupa la escasez de combustibles y alimentos en La Paz

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“Están faltando muchas cosas. Lo que más falta es carne, pollo, algunas verduras”, cuenta Francisca en el mercado de Sopocachi. “Antes, un pollo completo lo conseguías por 30 bolivianos, ahora te

lo cobran 50 o 60”, señala Yenny, haciendo hincapié en la especulación comercial que abrió la crisis en Bolivia.

Hasta ahora el conflicto era político, pero ya comenzó afectar seriamente la economía, que viene debilitada desde principios de este año. La ciudad que se ve más complicada es La Paz, donde también falta gasolina y gas, debido a los bloqueos que realizan los simpatizantes de Evo Morales​ y de su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS).

La ciudad está cercada y no ingresan los camiones con mercadería que vienen desde Santa Cruz, Cochabamba y Beni, todo el oriente boliviano. Las carnicerías debieron cerrar ante la falta de productos, y también varios restaurantes que tenían como oferta central la carne.

“Nosotros por ahora podemos ofrecer carne de res (vaca) porque teníamos almacenada. Pero se está terminando. Estamos esperando poder reponer en los próximos días”, dice Erick, responsable de un hotel céntrico en La Paz.

El gas en garrafas también comienza a faltar en La Paz y El Alto, debido a las protestas. /REUTERS

El gas en garrafas también comienza a faltar en La Paz y El Alto, debido a las protestas. /REUTERS

Esta situación hace crecer la especulación y los precios se elevan rápidamente. La libra de tomate (medio kg, aproximadamente) estaba 2 bolivianos y ahora se vende a 6 (casi un dólar). El queso costaba 20 y ahora está 35 (5 dólares). Con la papa pasa lo mismo: la arroba (unos 11 kg) salía 40 bolivianos, pero en este momento se vende a 70 (10 dólares).

Ante la escasez, el gobierno realizó un operativo especial. Envió a la ciudad un avión con 35 toneladas de carne y prometió otras 25 toneladas de pollo en los próximos días. En el norte de La Paz, donde se vendía la mercadería había colas enormes.

La escasez exacerba los ánimos y hasta genera roces en una población que está sumamente polarizada. La falta de huevos o verduras es motivo suficiente para las discusiones.

“No falta nada, algunas cosas nomás. Y le digo una cosa, la gran mayoría de los bolivianos estamos con Evo Morales. El fraude lo cometió la oposición. Mesa y esa gente”, dice enojada María Luisa, que tiene un puesto en el mercado de Sopocachi.

Muchas carnicerías se quedaron vacías. El pollo y los huevos desaparecieron de los comercios en La Paz. /AFP

Muchas carnicerías se quedaron vacías. El pollo y los huevos desaparecieron de los comercios en La Paz. /AFP

Esperanza, que estaba comprando verduras en el puesto contiguo, salta crispada, y la encara. “Está equivocada. El fraude lo ha hecho el masismo, y nosotros sabíamos que se estaba montando el fraude. Ahora bloquean todo y no hay alimentos”, rezonga.

Si bien la falta de alimentos fastidia a los paceños, lo que más preocupa es la escasez de combustibles. Fue drástica la disminución de vehículos debido a que no pueden cargar gasolina porque la mayoría de las estaciones de servicio están cerradas.

“Yo estoy trabajando con la reserva, y ya se me termina. No lo puedo llevar señor. Apenas tengo para volver a mi casa”, se excusa Roberto, un taxista que suele trabajar de la mañana a la noche en Sopocachi. “No hay gasolina en las estaciones de servicio, recién hice una recorrida. Los únicos que trabajan son los minibueses, que tienen gas”, agrega.

En los barrios de Miraflores, Calacoto, Cota Cota, Irpavi y Sopocachi están cerrados los surtidores. En las pocas que aún tienen hay largas colas de vehículos, cuyos conductores esperan cargar aunque sea unos pocos litros.

El precio del pollo se duplicó en algunos lugares de Bolivia, debido a la escasez. /REUTERS

El precio del pollo se duplicó en algunos lugares de Bolivia, debido a la escasez. /REUTERS

El principal abastecimiento de gasolina y gas licuado en La Paz, y en varias regiones, proviene de la planta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ubicada en Senkata, en el distrito 8 de la ciudad de El Alto. Ese complejo está bloqueado desde el jueves pasado por simpatizantes del MAS, que reclaman la renuncia de la actual presidenta interina, Jeanine Añez​, y el regreso de Evo.

Desde allí se despachan habitualmente más de 100 camiones cisternas con combustible, y unos 300 camiones que distribuyen garrafas de gas licuado. El cierre es total, así que la población se está arreglando con lo que tiene.

Los manifestantes, además de bloquear la salida de la planta con diferentes objetos, cavaron zanjas profundas a lo largo de las principales puertas de acceso para evitar que los camiones pudieran atravesarlas.

Fuerzas militares se habían instalado este domingo frente a la planta de YPFB en Senkata, con la intención de disolver la protesta y levantar el bloqueo. Muchos temen que termine en otro enfrentamiento, como ocurrió en Cochabamba, donde hubo 9 muertos y más de un centenar de heridos.

El ministro de la presidencia, Jerjes Justiniano, admitió que hay operativos especiales, pero señaló que “se van a extremar todos los esfuerzos para que no haya ninguna confrontación en Senkata”.

El malestar se siente en La Paz, que no está acostumbrada a la falta de productos. El gas, por ejemplo, es otro problema. Si bien el fluido que se distribuye por la red estatal no tiene problemas, hay graves carencias de gas en garrafa, que se utiliza en muchos hogares.

Esta situación está haciendo crecer la tensión en la ciudad, pero el gobierno no se anima a levantar los bloqueos por la fuerza ante la posibilidad de que derive en enfrentamientos violentos con los manifestantes.

La Paz, enviado especial

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