España: cómo será el último viaje del dictador Francisco Franco

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Nadie sabe que es la última vez que podrán venir a honrar o a curiosear la tumba de Francisco Franco en el Valle de los Caídos.

Porque luego

del fallo del Tribunal Supremo de España que en septiembre autorizó la exhumación del general que se volvió un dictador, el gobierno del socialdemócrata Pedro Sánchez ​anunció que el féretro de Franco cambiará de domicilio un día de estos, antes del 25 de octubre.

Por eso, sin previa notificación, el Valle de los Caídos, donde fue enterrado el hombre que luego de imponerse en la guerra civil española, que duró de 1936 a 1939, gobernó España con mano dura hasta su muerte, en 1975, permanecerá cerrado al público. Será para poder preparar el operativo traslado que, según el equipo técnico, llevará tres días de maniobras.

La intencional falta de precisión en la fecha de la exhumación, que costará unos 11.000 euros, es evitar que el traslado se convierta en un espectáculo morbo.

Recorrido final de los restos de Franco

“Confío en que hayamos hecho un buen trabajo y que el cuerpo esté bien, más allá de deshidratado y momificado”, dijo Antonio Piga, uno de los cuatro forenses que participaron en la conservación del cuerpo del generalísimo cuando murió, en noviembre de 1975.

Sólo sus familiares, los seis nietos de Franco que desde hace más de un año presentan recursos judiciales para impedir la exhumación, serán notificados, 48 horas antes, del día preciso y la hora.

La medida no hizo más que avivar el fervor franquista y despertar curiosidad por el Valle de los Caídos, el monumento desmesurado soñado por Franco que los perdedores de la guerra civil española tardaron 18 años en cavar en la roca de Cuelgamuros.

Rosas rojas cubren la lápida que niños y adultos se empeñan en tocar, homenaje de una parte del pueblo español que le estará por siempre agradecido a Franco, el único muerto que no falleció durante la guerra civil y está enterrado aquí.

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Además de su tumba y la de José Antonio Primo de Rivera, el fundador de la Falange que fue fusilado en 1936 y que Franco decidió enterrar en el Valle de los Caídos como plato fuerte de la inauguración del mausoleo en 1959, el Valle aloja restos de 33.833 personas, 21.423 identificadas y 12.410 sin identificar.

Un recorrido asfaltado de pinos, jaras, robles y chopos, donde la velocidad de los autos no debe superar los 30 kilómetros por hora y la señalización advierte acerca de la posible presencia de animales silvestres, lleva hasta el mausoleo imponente.

“Ostia, ¿todo esto para un solo tío?”, es la primera reacción de una chica piercing que vino con su novio. Como cada una de las personas que hoy está aquí, pagó 9 euros para entrar y ser controlada por la Guardia Civil.