Boris Johnson pide una postergación del Brexit en una carta sin firma

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El súper sábado en la Cámara de los Comunes británica terminó con una humillante derrota del primer ministro Boris Johnson, que vio postergado la votación “significativa” de su acuerdo del Brexit

hasta el martes, si el Speaker lo autoriza, y forzado a pedir una nueva extensión de las negociaciones a la Unión Europea.

A medianoche, Boris envió una carta a la UE, que no firmó, solicitando tres meses de extensión hasta el 31 de enero para continuar las negociaciones. También una segunda carta explicando porque no deben otorgarle una extensión y como él quiere irse el 31 de octubre.

En otra carta a los diputados que legislaron la extensión tras su derrota, Johnson les informó que él no va a negociar “un retraso con la UE”. Les advirtió que los europeos pueden rechazar ese pedido y volver a estar enfrentados entre su acuerdo o no acuerdo.

Miles de manifestantes que buscan un “nuevo voto de la gente” en un segundo referéndum celebraron la victoria en los alrededores del Parlamento, en una concentración tan grande como las concentraciones contra la guerra en Irak. Nadie descarta que no lo obtengan, a través de nuevas enmiendas, en las próximas sesiones.

Ocho de los veintiún conservadores rebeldes, los diez traicionados unionistas democráticos irlandeses del DUP y los laboristas se unieron para derrotarlo por 16 votos de mayoría en la enmienda propuesta por el Tory independiente Sir Oliver Letwin, que lo fuerza a pedir a una extensión a la Unión Europea hasta que finalice el proceso del Brexit y para frenar una salida sin acuerdo el 31 de octubre. Por 322 votos a favor de la enmienda contra 306 votos en contra, Boris volvió a ser derrotado por octava vez.

Una votación que muestra hasta donde los legisladores no tienen la menor confianza en la palabra y las intenciones de su premier, que ha puesto fecha límite para su divorcio europeo y quiere cumplirlo. La crisis de credibilidad es el mayor problema para Boris en estas horas.

Desafiante ante esta nueva pero histórica derrota, el primer ministro se mostró provocador sobre este retraso del Brexit. “Yo no voy a negociar un retraso con la UE ni la ley me fuerza a hacerlo “fue su inmediata respuesta.

“Yo le diré a mis amigos y colegas en la UE exactamente lo que he dicho a todos en los 88 días que he servido como primer ministro: que cualquier retraso va a ser malo para el país, malo para la UE y malo para la democracia” declaró en la Cámara.

“Yo debo decir a esta casa otra vez, con todo candor, que más allá de las cartas que ellos quieren forzar el gobierno a escribir, mi juicio sobre una nueva extensión es que es inútil, cara y profundamente corrosiva de la confianza pública” continuó el premier.

Los conservadores pro Boris abandonaron furiosos el recinto. Era la primera sesión parlamentaria celebrada un sábado desde la guerra de las Malvinas. Incredulidad era la sensación generalizada.

El conservador independiente Sir Oliver Letwin fue el redactor de la enmienda para apoyar la legislación de Hilarry Benn, que fuerza al primer ministro desde las 11 de la noche del sábado, a pedir una extensión a la Unión Europea si no hay acuerdo.

Un producto de un trabajo transversal entre los partidos para impedir la amenaza del No Acuerdo y una precipitada salida el próximo 31 de octubre, la fecha límite que se ha autoimpuesto Boris Johnson. Boris no pudo convencerlo de que la levantara, en un encuentro personal en Downing St.

“Es mantener en su lugar la política de seguridad provista por la ley Benn, que previene a nosotros irnos automáticamente si no hay acuerdo en su lugar el 31 de octubre”. Yo no estoy dispuesto a poner el país en riesgo con esa estrategia” dijo Sir Oliver Letwin en su intervención. Anunció que el apoyará a primer ministro en su acuerdo.

“La enmienda Letwin es un lobo con ropas de oveja. Sólo quiere frenar el Brexit” describió una fuente de Downing St.

Si algo quedó claro en este intenso y apasionante debate parlamentario fue la capacidad de elaboración argumental y la sabiduría jurídica de los diputados transpartidarios que participaron en la elaboración de la enmienda Letwin o en desmenuzar lo que se escondía en el acuerdo del Brexit, como el laborista Sir Keir Starmer El debate ahora es quien y como va a pedir la extensión a la Unión Europea y cuál será la respuesta de sus socios europeos, hartos del psicodrama del Brexit.

La incertidumbre legal es absoluta en esta horas porque la enmienda Letwin “retiene” la aprobación del acuerdo, hasta que la legislación que se necesita para implementarlo sea presentada y aprobada por los parlamentarios.En esos sesiones puede colarse en una nueva legislación la necesidad de un “voto de la gente” o referéndum, que es la pesadilla para Boris.

Si la legislación del Brexit pasa por el Parlamento, Boris sigue teniendo la posibilidad de irse de la UE el 31 de octubre pero no podrá salir sin acuerdo por accidente.Pero los diputados aseguran que no alcanzan los 10 días que faltan para completarla.

Legalmente Boris no tiene opciones frente a la carta con pedido de extensión a la UE. Lo fuerza a enviar la ley Benn y ahora la enmienda Letwin, que la refuerza. El se propone elevar dos cartas una del Parlamento y otra de el, negándose a la extensión. No puede porque estaría en absoluta desacato ante la ley y un Parlamento soberano.

“EL primer ministro debe cumplir con la ley. No está por encima de ella” advirtió Jeremy Corbyn, el líder de la oposición laborista, que llamó a su partido a seguir unido.Solo seis diputados laboristas votaron en contra de la enmienda Letwin, que recibió enormes presiones para retirarla y no lo hizo.

Junto a su jefe de estrategia,Dominic Commings, el primer ministro está elaborando posibilidades para sabotear el pedido de extensión. El equipo de abogados del gobierno analiza si es posible apelar “a la silla vacía” en la próxima cumbre europea y que el primer ministro no asista. También rechazar nominar a un comisionado europeo, con el que buscaría paralizar la UE o vetar su presupuesto.

Otro de los puntos que se están analizando es el “principio de frustración”.Hasta donde puede reaccionar Boris Johnson sin violar la ley y dejar claro que el rechaza una extensión de las negociaciones.

La Unión Europea urge al gobierno a informar a ellos “de los próximos pasos lo más rápidamente posible”.

El gobierno proyecta siete días de sesiones en el parlamento desde el lunes, incluyendo las madrugadas, para presentar la legislación, en un intento de concluir con la legislación y la aprobación. Para la votación, enfrentan el mismo problema que la ex primera ministra Theresa May: es el mismo texto que el premier presentó el sábado y no puede ser presentado idéntico una segunda vez.

Con una sonrisa socarrona, la ex primera ministra May dijo en la Cámara que ella sintió un “sentido de “déjà vu” cuando habló en la Cámara para apoyar el acuerdo del Brexit de Boris Johnson. Los Brexitiers que hicieron su vida imposible y finalmente la tiraron, la aplaudieron fervorosamente.

Los diputados conservadores rebeldes, como Dominic Grieve , creen que el acuerdo “es malo” y “amenaza la integralidad del Reino Unido”.Pero reconocen que están “dando vueltas en círculo”, que existe “un bloqueo” y “no hay rumbo”. Para ellos, el segundo referéndum es una manera de salir de este” imbloglio” y puede surgir en esos próximos siete días de sesiones.

El ministro Michael Gove, que cerró el debate del Brexit, y el líder de la Cámara de Comunes, Jaboc Rees Mogg,se retiraron de la Cámara de los Comunes con escolta policial a pie, rodeados de manifestantes que los silbaban.

En el parlamento británico nadie subestima al primer ministro Boris Johnson y su audacia de irse de la UE en Halloween, tras esta dramática jornada .Ha perdido otra batalla pero reagrupa sus soldados para continuar la guerra.Hasta ahora no ha enviado la carta a la Unión Europea pidiendo una extensión, que debe ser aprobada por unanimidad por los 27 miembros.

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