Drones, bombas y anonimato: la guerra que se viene

Internacionales
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Los recientes ataques a las refinerías sauditas el sábado pasado son el más reciente ejemplo de que la utilización de aviones no tripulados va camino a ser el medio preferido

de ejércitos y grupos armados para llevar a cabo acciones bélicas.

El hecho de que los drones puedan alcanzar autonomías de vuelo de más de 24 horas y entrar en territorio enemigo sin necesidad de contar con personal militar en el lugar (lo que, a su vez, permite también realizar ataques en lugares donde ni siquiera hay un conflicto) han convertido la carrera por mejorar la tecnología de estos dispositivos en una competencia mundial.

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Si bien hay registros del uso de dispositivos no tripulados para fines bélicos desde el siglo XIX (durante la Primera Guerra de la Independencia de Italia, en 1849, el imperio austríaco bombardeó Venecia mediante el uso de globos aerostáticos), no fue hasta una serie de avances tecnológicos desde la década del 70 en adelante que hicieron que los drones empezaran a masificarse.

Durante la guerra de los Balcanes, en la década del 90, fueron empleados por el Ejército de Estados Unidos para asistir en tareas de inteligencia y espionaje. A los aviones supersónicos se les dificultaba rastrear posiciones de los serbios en los bosques balcánicos, pero los drones, con su extendida autonomía de vuelo, podían permanecer en el lugar monitoreando lo que ocurría sin cansarse.

Fue en los albores del siglo XXI que EE.UU. dio un salto más en el desarrollo de los drones, cuando la Fuerza Aérea y la CIA equiparon un avión no tripulado con un misil, en un intento fallido por asesinar a Osama bin Laden. Desde entonces, el uso de drones para ataques no ha hecho más que ganar preeminencia en los arsenales de ejércitos de todo el mundo. La "guerra contra el terror" que emprendió Estados Unidos tras los ataques contra la Torres Gemelas en 2001 ha sido edificada en gran parte sobre el uso de este tipo de tecnología.

Según la organización sin fines de lucro The Bureau of Investigative Journalism (La oficina del periodismo investigativo), las acciones con drones escalaron de forma masiva bajo el gobierno de Obama, en comparación a lo que había sucedido con Bush: el demócrata ordenó hasta 10 veces más ataques con esta tecnología que su predecesor. El carácter sigiloso de los drones le permitió a los EE.UU. a su vez realizar ataques en países con los que ni siquiera estaba en guerra, como Yemen, Pakistán y Somalia.

De Yemen hasta Beijing

Tal como lo demuestran los ataques a las petroleras sauditas, los cuales fueron reivindicados por los rebeldes hutíes que están guerra con Arabia Saudita en Yemen, la posesión y el uso de drones ya no es propiedad exclusiva de Estados Unidos. Lo que es más, ya no son siquiera sólo potestad de los Estados soberanos: los autores del ataque contra Ryad son una milicia chiita, la cual se cree es financiada por Irán.

El bajo costo de estos aparatos (según algunos informes, alrededor de 15 mil dólares), sumado a su capacidad de infligir severos daños, los convierten en un arma ideal para grupos rebeldes e insurgentes.

El Qasef K2, el drone sindicado como el utilizado en los ataques, es una nueva versión del Qasef K1, fabricado por HESA, la Empresa Comercial Iraní de Manufactura de Aviones.

Forma parte del programa HESA Ababil, una iniciativa nacida durante la guerra entre Irán e Irak en la década del 80. Desde entonces, ha ido perfeccionando sus modelos, y ha sido usado en varios conflictos en la región, entre ellos, la guerra de Irak y la de El Líbano de 2006, como así también en guerras civiles en Sudán y Siria.

Uno de los drones más grandes, sofisticados y caros del arsenal de los Estados Unidos, el MQ-4C Triton, fue derribado por Irán en junio pasado. Las características del avión, desde su tamaño y autonomía de vuelo (su principal atributo es su eficiencia de combustible, lo cual le permite estar en el aire por 32 horas sin necesidad de recarga), dan una idea de lo avanzado que esta la tecnología en el arsenal estadounidense.

Tiene un largo de 40 metros, lo que le da un espacio más amplio que el de un avión Boeing 737, así como el RQ-4 Global Hawk de Northrop Grumman que sirvió como modelo. Y el motor turbofan Rolls-Royce AE3007H, utilizado en una variedad de aviones, que le permite alcanzar una velocidad máxima de 592 km/h.

Drone Global Hawk Iran

Según el diario de Hong Kong The South China Morning Post, Beijing presentará un drone espía supersónico durante el desfile militar por conmemoración del septuagésimo aniversario de la fundación de la República Popular de China.

Por las redes sociales chinas han circulado fotos que muestran al menos dos modelos de drones, identificados según la fuentesegún la fuente como DR-8 y Sharp Sword, durante un ensayo que se hizo del desfile militar que tendrá lugar en Beijing el próximo 1 de octubre.

Un vehículo militar chino carga un drone, en Beijing. / AP

Un vehículo militar chino carga un drone, en Beijing. / AP

La misión de los drones DR-8 (o Wuzhen 8) sería "tener un papel clave si hubiera un conflicto con grupos de portaaviones de EE.UU. en el Mar de la China Meridional o el Pacífico Occidental", indicó el diario.

La fuente da cuenta de la similitud entre los DR-8 del desfile y los D-21 estadounidenses, que se dejaron de usar hace más de cuarenta años. Se usaban para misiones de espionaje en China y algunos de ellos se estrellaron en territorio chino. 

En cuanto al Sharp Sword ("Espada afilada", en inglés), es un drone de combate que puede cargar y disparar varios misiles o bombas guiada por láser.

Entre el resto de armamento usado en el ensayo del desfile, se destaca también el misil DF-41, un proyectil intercontinental que puede transportar hasta 10 cabezas nucleares y alcanzar objetivos en Estados Unidos.

Preocupaciones en el horizonte

En una reciente entrevista con el diario británico The Guardian, la licenciada en Ciencias Informáticas Laura Nolan advirtió acerca de los peligros que se asoman detrás del desarrollo de tecnologías autónomas.

Nolan fue contratada por Google en 2017 para trabajar en Project Maven, el cual fue creado para ayudar al Departamento de Defensa de Estados Unidos a mejorar de manera drástica la velocidad de la tecnología de reconocimiento de video para drones, pero renunció debido a "preocupaciones éticas".

“Es posible que ocurran accidentes a gran escala, porque estas cosas empezarán a comportarse de modos inesperados. Razón por la cual cualquier tipo de sistema avanzado de armamento debería estar sometido a un control humano significativo, de otro modo habría que prohibirlos porque son demasiado impredecibles y peligrosos”, explicó Nolan.

La ingeniera en software también advirtió que la inhabilidad de estos dispositivos a la hora de distinguir comportamientos podrían llevar a que se encuentren con gente con armas, pero que no estén en combate, sino simplemente cazando.

"¿Cómo se logra entrenar un sistema que sólo depende de su software para detectar sutiles comportamientos humanos o distinguir entre cazadores e insurgentes? ¿Esa máquina de matar, que vuela por sí sola, cómo distingue entre el combatiente de 18 años y el joven de 18 años que está cazando conejos?”

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