Los incendios en la Amazonia y guerra comercial protagonizan la cumbre de los países más ricos del planeta

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Un G7 confiscado por los incendios de la Amazonia, el duro enfrentamiento entre Emmanuel Macron y el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y la inquietud ante las reacciones de Donald Trump

frente al cambio climático, la guerra comercial, Irán y el impuesto Gafa se inició este sábado en Biarritz.

El balneario vasco más aristocrático de Francia, transformado en un bunker militarizado, con francotiradores y 13.000 fuerzas de seguridad. En emboscada, el Brexit y el debut internacional del primer ministro británico Boris Johnson, que se aliará a Trump para presionar a los europeos para conseguir un acuerdo. Los resultados se conocerán el lunes a la tarde.

Una cumbre tan explosiva que Macron, quien ejerce la presidencia de los siete grandes del mundo, decidió ignorar la redacción tradicional de “un comunicado conjunto” para poder discutir libremente todos los temas y que Trump no arruine la cumbre.

El presidente Macron y su esposa Brigitte recibieron a la canciller alemana Angela Merkel este sábado en Biarritz. /AFP

El presidente Macron y su esposa Brigitte recibieron a la canciller alemana Angela Merkel este sábado en Biarritz. /AFP

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Francia prefiere que las profundas diferencias, en un mundo con el orden alterado, no se exhiban ni se reduzcan en busca de un consenso público o que el humor y el anti multilateralismo de Trump destroce las difíciles coincidencias, como sucedió en el G7 en Canadá. Por eso eligió la fórmula de “laboratorio” y discutir todos los temas, sin tabúes, discretamente.

Los incendios en el Amazonas se impusieron en el último minuto, tras el enfrentamiento entre Macron y Bolsonaro. El jefe de Estado francés no firmará el acuerdo del Mercosur porque el brasileño había “mentido” y no cumplió con los compromisos ecológicos que se habían acordado en la cumbre del G20 en Osaka para conseguir el postergado acuerdo. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk también rechazó firmarlo el sábado por la mañana.

”Un acuerdo Mercosur- UE es difícilmente imaginable cuando el Amazonia se incendia” dijo. Solitaria se opone España a no firmar el acuerdo pero solo es invitada del G7.

Uno a uno, los jefes de Estado y de gobierno comenzaron a llegar a Biarritz hasta la recepción oficial, a las siete y media de la tarde, por parte del presidente francés y Brigitte, la primera dama. Una decisión teatral de Macron en el último minuto, al cambiar de lugar para la primera comida informal. Eligió el faro de Biarritz, que desde la punta Saint Martin guía con su luz a los navíos en esas aguas difíciles en la Bahía de Viscaya, con sus 73 metros de altura, como un lugar simbólico para esta cumbre tormentosa.

Boris Johnson, en su primera cumbre del G7 como primer ministro británico. /AFP

Boris Johnson, en su primera cumbre del G7 como primer ministro británico. /AFP

Los líderes llegaron al Faro, donde fueron recibidos por Macron y su esposa, con un obvio nuevo lifting en su rostro, y un elegante vestido beige.

El menú fue tradicional vasco, a cargo de los chefs Cédric Béchade y Guillaume Gómez, el jefe de cocina del palacio del Eliseo. Los lideres probaron la Piperade vasca, el Marmitako de atún rojo de línea de los pescadores de Saint Jean de Lux, quesos del país y un postre de sabores regionales. El plan de la mesa era un reflejo de las actuales tensiones. Macron se sentó al lado de Donald Trump y Angela Merkel. Boris Johnson quedó frente a Donald Tusk, en una mesa redonda especialmente diseñada. Poco antes Boris había llamado a China y Estados Unidos a “desescalar” la guerra comercial y aseguró que él quiere ver los aranceles removidos.

El primer ministro japonés Shinzo Abe y su esposa llegan este sábado a Biarritz. /DPA

El primer ministro japonés Shinzo Abe y su esposa llegan este sábado a Biarritz. /DPA

Los siete grandes están alojados en el reciclado Hotel du Palais, ese regalo de Napoleón a la emperatriz Eugenia como su palacio de verano. La canciller Angela Merkel, el canadiense Justin Trudeau, el primer ministro británico Boris Johnson, su colega japonés Shinzo Abe, el renunciante primer ministro italiano Giuseppe Conte aceptaron sin dificultades. El problema fue Donald Trump. Inicialmente rechazó el alojamiento y eligió un portaaviones norteamericano frente a Biarritz. Nadie se sorprendió con el pedido. El servicio secreto norteamericano inspeccionó el hotel, las estructuras, el piso y, finalmente, autorizaron. Trump está alojado en una de las más lindas suites del ala sur del palacio.

Macron, Trump y un almuerzo improvisado

Sorpresivamente Macron invitó a Trump, ni bien llegó a Biarritz, a un “improvisado” almuerzo en la terraza del Hotel du Palais para discutir los temas que incomodan a ambos líderes. Especialmente el impuesto Gafa sobre los gigantes de la web, que quiere imponer Francia. Trump amenaza con tarifas aduaneras del 100 por ciento sobre el vino francés si lo concreta como represalia. Si Trump no logra frenarlo ahora, el año próximo será toda la Unión Europea la que cobrará a los grandes digitales el 3 por ciento de sus cifras de negocios realizadas en cada país. Un porcentaje que puede aumentar porque no es un impuesto sobre los beneficios, que ellos pagan en Irlanda.

Tras el almuerzo, Trump utilizó Twitter para anunciar el lanzamiento de “un gran fin de semana con otros líderes mundiales”. “Justo tuvimos un almuerzo con el presidente francés Emanuel Macron. Muchas muy buenas cosas están pasando para nuestros países”, anunció Trump con buen humor. Un alivio para el jefe de Estado francés. El Eliseo anunció “elementos de convergencia” sobre la Amazonia y sobre Irán .

Una Biarritz super custodiada recibió a los líderes de las siete potencias mundiales. /EFE

Una Biarritz super custodiada recibió a los líderes de las siete potencias mundiales. /EFE

Los incendios en Amazonia fueron el primer tema de esta cumbre, cuya agenda fue demolida por el fuego en Brasil y el fuerte cruce entre Macron y Bolsonaro, a quien acusó de “mentiroso”. El acuerdo de Mercosur es hasta ahora la víctima de este diferendo. Alemania va a llevar el tema a la cumbre pero se niega a diferir la firma del acuerdo, como quiere Francia, Irlanda y Tusk.

Tras caracterizar a los incendios como una “crisis internacional”, Macron consideró el sábado a Francia un “país amazoniano” por su larga frontera entre la Guyana Francesa y Brasil. Apoyó “un partenariado con los países amazónicos y un plan de reforestación”. El problema es que Brasil no es parte de la cumbre.

Francia cree que se adoptarán “iniciativas concretas” para luchar contra los incendios en el G7. El problema será Trump, un aliado privilegiado de Jair Bolsonaro y tan escéptico frente a la ecología como él, a quien le ha ofrecido ayuda.

Con serias diferencias y tensiones entre los siete, un nuevo orden y el populismo creciente, la versión 2019 del G7 tiene el riesgo de que Donald Trump lo haga implosionar. Ya ha dicho que “el G7 es una pérdida de tiempo”. Para evitarlo Francia aportó invitados que podrían diversificar los temas y atenuar las diferencias, ante un plan de igualdad. Chile, India, Sudáfrica, Australia y los países africanos, con sus presidentes y primeros ministros, son los fusibles de esta cumbre, amenazada por los enfrentamientos ante la guerra comercial, Irán, el impuesto Gafa y la guerra en Siria, en Ucrania e incluso la reincorporación de Rusia, expulsada después de su invasión a Crimea.

La policía reprimió una protesta que se tornó violenta en Bayona, cerca de Biarritz, donde se celebra la cumbre del G7. /EFE

La policía reprimió una protesta que se tornó violenta en Bayona, cerca de Biarritz, donde se celebra la cumbre del G7. /EFE

Emmanuel Macron se quiere convertir en el mediador de este G7 explosivo. Irán será el más difícil de los temas. Japón y la Unión Europea quieren salvar el acuerdo y continuar las negociaciones. El canciller iraní Mohammad Javad Zarif se entrevistó con Macron el viernes en Paris, en un “encuentro positivo”. Pero antes de partir a Biarritz, Trump le reprochó a Macron “hablar demasiado en nombre de Estados Unidos”.

Macron explicó cartesianamente las diferencias: si bien Francia y Estados Unidos son “grandes aliados geopolíticos”, “no piensan la misma cosa del orden del mundo”. Este es el “método Macron“ para que Trump no le arruine su cumbre de Biarritz. La coordinación con los europeos y con Merkel son para perfeccionar este mecanismo de equilibrio difícil.

La guerra comercial entre China y los Estados Unidos estará en el corazón de la cumbre, cuyos nuevos tarifas aduaneras impuestas por Trump van a ser más pesadas de aquí a fin de año y afectarán el crecimiento.

Las manifestaciones antiglobalistas desbordaron en Bayona, donde se habían concentrado. Pero hasta ahora bastaron los gases lacrimógenos y los cañones de agua por parte de la policía para reprimirlas. La policía capturó el material de periodistas extranjeros de los incidentes.

París, corresponsal

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