Juan Carlos, el rey que cautivó a los españoles y marcó cuatro décadas de historia

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Juan Carlos I de Borbón, el rey de España que ya no reina, fue operado este sábado del corazón.

A los 81 y luego de haberse sometido a 16 intervenciones de

mayor o menor gravedad -casi todas traumatológicas-, a don Juan Carlos le realizaron un triple by-pass.

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Y mientras los antimonárquicos ironizan con que no es posible operar a un rey que no tiene corazón, buena parte de los españoles vela por el monarca emérito que reinó durante 39 años, entre 1975 y 2014, cuando abdicó en favor de su hijo Felipe, el príncipe de Asturias y actual jefe del Estado español.

Juan Carlos había sido ungido por el general Francisco Franco para la restauración de la democracia en España. Los planes que el dictador había comenzado a urdir a fines de los 60’ para el día después de su muerte no incluían ni una monarquía en manos del conde de Barcelona -padre de don Juan Carlos y heredero natural en la línea sucesoria- ni la fundación de una república fascista: Franco, que hasta había sido invitado al bautismo de la infanta Elena, hija primogénita de Juan Carlos y Sofía, veía en el príncipe de Borbón a su heredero en el poder. Y así lo nombró hace 50 años, en 1969.

Juan Carlos asumiría seis años más tarde, en 1975, y 48 horas después de la muerte de Franco. Fue el mismo rey Juan Carlos quien ordenó que el general fuera enterrado en el Valle de los Caídos, decisión que aún hoy desvela al socialismo del actual jefe del gobierno en funciones, Pedro Sánchez, quien lleva meses enarbolando la bandera de la exhumación de los restos del dictador por considerarlo indigno de estar allí. Pero por ahora Sánchez, que no logra formar un nuevo gobierno luego de las elecciones que ganó en abril, tampoco ha conseguido que la Justicia avale su decisión de desalojar a Franco del Valle.

Cuando asumió, Juan Carlos de Borbón tenía 37 años, una esposa de origen griego, tres hijos y un poder de seducción mitológico. No tardó en conquistar a los españoles que lo miraban con incertidumbre y, tras convocarlos a un referéndum porque los consideraba públicamente “titulares de la soberanía nacional”, sancionó la Constitución española de 1978.

Fue el jefe de Estado férreo que supo atajar el intento golpista del teniente coronel Antonio Tejero cuando en 1981 irrumpió a los tiros en el Congreso de los Diputados y el monarca con cintura política para sostener un diálogo amable e integrado con el socialismo, sobre todo a partir del gobierno de Felipe González.

El famoso discurso del rey Juan Carlos durante el intento de golpe de Estado de 1981.

El famoso discurso del rey Juan Carlos durante el intento de golpe de Estado de 1981.

Nieto de Alfonso XIII, el monarca que estaba obligado a rendir hasta la última moneda que gastaba de dinero público o privado, Juan Carlos se negó a contar qué hacía con la partida presupuestaria que le otorgaba el Congreso.

Apasionado de la caza y de la navegación deportiva, nunca rechazó las dádivas desmedidas -autos, motos, embarcaciones- que recibía y revendía sin remordimientos. No ocultaba tampoco su debilidad por los pantalones Burberry, los relojes Breitling y las damas.

El rey emérito Juan Carlos de España estuvo en Tucumán el 9 de julio de 2016 para celebrar, junto a Mauricio Macri, los 200 años de la Independencia de Argentina. /EFE

El rey emérito Juan Carlos de España estuvo en Tucumán el 9 de julio de 2016 para celebrar, junto a Mauricio Macri, los 200 años de la Independencia de Argentina. /EFE

La relación con Sofía

Se había casado en 1962 con Sofía Schleswig-Holstein Sonderburg-Glücksburg, una joven de la realeza griega de voz baja y ojos del color del Egeo. La había conocido en 1954 a bordo de un crucero, el Agamenón, que había zarpado de Venecia con 110 reyes, príncipes y miembros de la realeza europea, que habían sido invitados por la reina Federica de Grecia para realizar una travesía.

El rey Juan Carlos de España, cuando cumplió 80 años, en 2018.

El rey Juan Carlos de España, cuando cumplió 80 años, en 2018.

El noviazgo inició cuando se reencontraron en la boda de los duques de Kent, en Londres, en 1961. “Nos quedamos en la mesa largo rato hablando en profundidad de muchas cosas, de su vida, de la mía, de religión, de filosofía... -confesó la reina Sofía años después a su biógrafa, Pilar Urbano-. Me di cuenta de que Juanito no sólo era un hombre encantador sino un ser humano mucho más profundo de lo que aparentaba. Sólo al final, me sacó a bailar. Fue un fox lento. Recuerdo que bailamos muy despacito y en silencio.”

Con los años, el Juan Carlos real, es decir, ya convertido en rey, pudo ocultar cada vez menos que era enamoradizo. Y a pesar de que los reyes de España no se permitieron nunca considerar el divorcio, el matrimonio de su hijo y heredero al trono con una divorciada -la actual reina, Letizia Ortiz- y la separación y luego divorcio de la infanta Elena de su esposo, el noble Jaime de Marichalar, han humanizado a la monarquía española que tuvo en el rey emérito su representante más cercano a las pasiones de todo plebeyo.

Los reyes Juan Carlos y Sofía, durante una final del Madrid Open de Tenis entre el español Rafael Nadal y el griego Stefanos Tsitsipas, en mayo pasado en Madrid. /EFE

Los reyes Juan Carlos y Sofía, durante una final del Madrid Open de Tenis entre el español Rafael Nadal y el griego Stefanos Tsitsipas, en mayo pasado en Madrid. /EFE

​La polémica por la caza de elefantes

Salteándose los protocolos, fue el rey de España quien clausuró la XVII Cumbre Iberoamericana en Santiago de Chile de 2007 con un “!Por qué no te callas!” a un Hugo Chávez que no dejaba hablar al por entonces presidente español José María Aznar.

Fue el mismo Juan Carlos que, sin antecedentes en la historia de la monarquía española, se permitió pedir perdón en público en 2012: “Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir”, dijo el rey cuando le dieron el alta tras permanecer cinco días internado por una fractura de cadera que reveló una escapada tan políticamente incorrecta como injustificable: una excursión secreta a Botswana, con una rubia compañía femenina y para cazar elefantes.

Su viaje para cazar elefantes en Botswana, en 2012, desató fuerte polémica.

Su viaje para cazar elefantes en Botswana, en 2012, desató fuerte polémica.

La aventura africana volvió público y notorio el roce secreto que don Juan Carlos mantenía desde hacía años con la princesa alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein, cuyas confesiones enturbiaron aún más la ética del monarca: según Corinna, Juan Carlos habría pretendido una comisión encubierta de unos 100 millones de euros a cambio de hablar con su amigo, el rey de Arabia, para que una empresa española obtuviera la licitación del tren de alta velocidad entre Medina y La Meca. El cobro de comisiones por la importación de petróleo de tierras árabes dominadas por príncipes amigos suyos, sin embargo, ya era una acusación histórica cuando Corinna abrió la boca.

La “amiga” del rey habría también ventilado que el monarca participaba en las maniobras oscuras de su yerno, Iñaki Urdangarin, quien sigue en la cárcel por tráfico de influencias, y en unas conversaciones grabadas supuestamente en Londres en 2015 entre ella y el ex comisario José Manuel Villarejo -actualmente en prisión-, Corinna había dado a entender que Juan Carlos tiene cuentas en Suiza de las cuales ella había sido testaferro.

La abdicación

Fue un alivio mudo cuando en 2014 llegó la noticia de su abdicación. Solía repetir que jamás lo haría pero algunos achaques de salud, el proceso judicial contra su hija y su yerno, su relación con Corinna y unas cuántas demandas de paternidad lo hicieron recapacitar.

El 2 de junio de 2014, a las 10:39, la casa real lanzó el anuncio por Twitter. En tan sólo una hora, la noticia se retuiteó 21.256 veces.

El rey Juan Carlos abdicó en 2014 en favor de su hijo Felipe, actual monarca de España. /REUTERS

El rey Juan Carlos abdicó en 2014 en favor de su hijo Felipe, actual monarca de España. /REUTERS

“Hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando y a afrontar con renovada intensidad y dedicación los desafíos del mañana”, dijo el rey apuntando a su hijo, quien asumió el trono como Felipe VI.

A fines de mayo de este año, el rey emérito le envió una carta a su hijo en la que le anunciaba que pensaba retirarse de la vida pública y de los actos institucionales de la casa real a partir del 2 de junio, fecha en la que se cumplían cinco años de su abdicación.

“Majestad, querido Felipe -comenzaba la carta que Juan Carlos le escribió a Felipe VI-. Ahora, cuando han transcurrido casi cinco años desde aquella fecha, creo que ha llegado el momento de pasar una nueva página en mi vida y de completar mi retirada de la vida pública. Desde el año pasado, cuando celebré mi 80 cumpleaños, he venido madurando esta idea, que se reafirmó con motivo de la inolvidable conmemoración del 40 aniversario de nuestra Constitución en las Cortes Generales. Un acto solemne, lleno de emoción para mí, que me hizo evocar, con orgullo y admiración, el recuerdo de tantas personas que contribuyeron a hacer posible la Transición política y renovar mi sentimiento de permanente gratitud hacia el pueblo español, verdadero artífice y principal protagonista de aquella trascendental etapa de nuestra historia reciente.”

El rey emérito Juan Carlos se internó el viernes en la clínica Quirón de Pozuelo de Alarcón, en Madrid, para la operación de este sábado. “Me veréis a la salida”, dijo mientras saludaba desde el asiento del acompañante del Audi que lo llevó hasta la clínica.

Don Juan Carlos vuelve a pasar por el quirófano -siempre en clínicas privadas, excepto una sola intervención en una rodilla que se realizó en un hospital público- luego de múltiples problemas en la cadera, un nódulo de pulmón, un carcinoma de piel y ahora, su corazón.

Sin acto oficial, sopló en enero 81 velitas. Dos meses después, un tribunal rechazó la creación de una comisión investigadora para hurgar en los asuntos privados de la casa real.

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