Los socialistas españoles confiados que Pedro Sánchez jura la semana próxima como presidente

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El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se siente a un paso de la campana de largada de un gobierno que, si finalmente se concreta, le habría llevado tres meses formar.

El optimismo socialista de un inminente “acuerdo” entre su secretario general, Pedro Sánchez, y su principal aliado político, Pablo Iglesias, líder de Unidas Podemos -el partido de centroizquierda surgido de los indignados- ahuyenta los presagios de tener que volver a convocar a los españoles a las urnas si no se logra poner en marcha un nuevo gobierno.

Pablo Iglesias, el líder de Podemos que debió ceder en sus exigencias y facilitaría la investidura de Sánchez.DPA

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“Estamos trabajando objetivos, leyes, trabajo y sustancia y áreas de participación en el Consejo de Ministros en el que puedan estar Unidas Podemos -dijo este sábado la vicepresidenta del gobierno en funciones, Carmen Calvo-.

“La oportunidad está aquí. Hemos de aprovecharla.” Entre las especulaciones del PSOE, la más votada es la postal de un Pedro Sánchez saliendo del Congreso de los Diputados el jueves 25 como presidente electo.

El debate de investidura comenzará el lunes 22 y la primera votación se realizará al día siguiente. Pero es casi imposible que el socialista logre en primera vuelta la mayoría absoluta de 176 votos -la mitad más uno de los 350 escaños de la Cámara- a favor. Para estos casos, la ley contempla una segunda votación, dos días después, en la que el candidato sólo debe contar con una mayoría simple: más “sí” que “no”.

Los socialdemócratas prenden velas a todos los santos para que el escenario sea éste, contando, además, con el apoyo de otros partidos regionales menores y las abstenciones de los independentistas de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) y de los vascos de Bildu.

El rayo de esperanza de acordar la investidura de Pedro Sánchez como jefe de gobierno ha conquistado los ánimos del PSOE luego del vértigo de las últimas 48 horas de duelo político, dominadas por las indiscreciones, las ambiciones y la grieta de una coalición que arranca con el pie izquierdo.

Entre jueves y viernes, el presidente en funciones, Pedro Sánchez, filtró las veleidades de Pablo Iglesias quien le había exigido, a cambio de su apoyo, la vicepresidencia de España y ministerios cruciales como Hacienda, Seguridad Social, Trabajo y Comunicación.

Sánchez calificó a Iglesias de “principal escollo para formar un gobierno de coalición entre el Partido Socialista y Unidas Podemos”, a lo que Iglesias respondió al día siguiente: “No voy a ser la excusa para que el PSOE evite ese gobierno de coalición. Mi presencia en el Consejo de Ministros no va a ser un problema siempre y cuando el PSOE asuma que no puede haber más vetos y que la presencia de Unidas Podemos en el próximo gobierno tiene que ser proporcional a lo votos”.

Irene Montero, la diputado y esposa de Iglesias que ingresaría al gabinete del nuevo gobierno de Sánchez. EFE

Irene Montero, la diputado y esposa de Iglesias que ingresaría al gabinete del nuevo gobierno de Sánchez. EFE

La retirada de Iglesias de la primera línea de fuego alivió el ardor de la fricción entre ambos partidos pero aún queda por definir quiénes serán los dirigentes de Podemos que ingresarán en el primer gobierno de coalición de la historia democrática española.

Unidas Podemos ha hecho saber a la cúpula del PSOE que espera “generosidad” por parte de los socialdemócratas y que les gustaría confirmar la versión según la cual Sánchez aceptaría en su gobierno a miembros de la conducción de Podemos como Irene Montero, pareja de Iglesias, madre de sus hijos y portavoz del partido.

“Lo que planteaba el presidente no era nada contra Pablo Iglesias sino que entendía que otro líder no debía estar a sus órdenes -probó a atenuar las asperezas la vicepresidenta Calvo-. Lo que ha intentado plantear es que, si será la primera vez que en la política española va a haber participación de dos partidos en el gobierno, hagámoslo de la manera en la que aporte mayor estabilidad.”

La sonrisa calma inicial de Sánchez luego de la victoria electoral del 28 de abril se fue transformando en una mueca desesperada: sin apuro, esperó al resultado de las elecciones europeas, autonómicas y municipales para iniciar la ronda de contactos con los otros partidos políticos. Pasó luego de proclamar un gobierno en solitario del PSOE a proponer uno de cooperación con Unidas Podemos.

Juntos. Pablo Iglesias (izq) y Pedro Sánchez, en los Goya. AFP

Juntos. Pablo Iglesias (izq) y Pedro Sánchez, en los Goya. AFP

Pero cuando comenzó a sentir el paso del tiempo sin acuerdo para su investidura en la boca del estómago, abrió la puerta a una coalición con el partido de Iglesias sólo para cuadros técnicos y sin perfil político. Finalmente esta semana los socialdemócratas hablaron abiertamente de incorporar al futuro gabinete nombres relevantes de Podemos.

“Se ha abierto una oportunidad a nivel nacional que todos estábamos esperando”, dijo Adriana Lastra, vicesecretaria general del PSOE.

“Sin vetos ni imposiciones podemos llegar a un acuerdo. El presidente escuchará las propuestas y decidirá el equipo”, dicen los socialistas. Por lo bajo, la cúpula del partido pide discreción y mesura. Es imprescindible no echar a perder el delicado equilibrio que sostiene, por ahora, el acuerdo que amanece en el horizonte.

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