Italia: Matteo Salvini se negó a celebrar el Día de la Liberación del nazifascismo

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Los festejos de un nuevo aniversario del 25 de abril de 1945, que celebra la Liberación de Italia de la opresión nazifascista, se han convertido en un nuevo terreno de enfrentamiento

entre los dos partidos populistas, que controlan el gobierno que agoniza pero no cae al cumplir 330 días en el poder. Matteo Salvini, el hombre fuerte de la extrema derecha, vicepremier y ministro del Interior, se negó a celebrar la jornada de la “regeneración moral”, como dijo el presidente de la República, Sergio Mattarella, en una de las celebraciones que presidió en este día feriado dedicado a la memoria de los que murieron por la libertad.

Miles de partisanos combatieron junto a los aliados que marcharon desde el sur de Italia, que quedó semidestruída por la resistencia de los alemanes y sus aliados fascistas. Miles de esos partisanos murieron en las montañas y las llanuras, hasta que Milán, ultimo refugio del dictador, fue ocupada y Mussolini fusilado mientras huía hacia Suiza.

Benito Mussolini y Adolf Hilter./ Archivo

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Pero hoy la resistencia que crece es la de los nostálgicos de la dictadura y Matteo Salvini, 46, apenas vela su simpatía por los grupos neofascistas, que lo apoyan. Dijo que este 25 de abril había decidido pasarlo en la inauguración de una comisaría en Corleone, la pequeña ciudad siciliana que es sinónimo de mafia.

El ministro del Interior se burló explicando que no le interesa tomar parte en el “derby” (como llaman a los partidos clásicos del fútbol italiano) “entre fascistas y comunistas”.

Matteo Salvini se toma una selfie con seguidores en Corleone./ Reuters

Matteo Salvini se toma una selfie con seguidores en Corleone./ Reuters

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El ataque al Día de la Liberación, pues la gran mayoría de los que participan no son comunistas, desató una tormenta que agrava la crisis política.

Luigi Di Maio líder del Movimiento 5 Estrellas, el otro partido populista del gobierno”, le respondió que “quien no festeja divide a los italianos”.

El primer ministro Giuseppe Conte dijo: “Se equivoca quien no celebra los valores de quienes murieron por nuestra libertad”. El presidente Mattarella invitó a “no reescribir” una historia gloriosa. El presidente de la Cámara de Diputados, Roberto Fico sostuvo que “el periodo fascista da asco”. Y el alcalde de Nápoles, Luigi De Magistris, un magistrado, afirmó que “quien no celebra la Liberación traiciona su juramento de ministro”.

Personas asisten a un evento conmemorativo del 74 aniversario de la liberación de Italia de la ocupación nazi durante la II Guerra Mundial, este jueves en Roma./ EFE

Personas asisten a un evento conmemorativo del 74 aniversario de la liberación de Italia de la ocupación nazi durante la II Guerra Mundial, este jueves en Roma./ EFE

Las polémicas se multiplicaron por toda la península. La bronca subió porque en Milán, 70 hinchas fascistas de la Lazio de Roma, extendieron un gran lienzo que decía: “Honor a Benito Mussolini”. Todos alzaron la mano derecha en el Corso Buenos Aires, corazón de la metrópoli del norte italiano, a escasa distancia de piazzale Loreto, el lugar donde fuer exhibido el 25 de abril el cadáver de Mussolini colgado de los pies en el mismo lugar donde los fascistas mostraban a los partisanos fusilados.

En Milán tuvo lugar la más grande manifestación por la Liberación, con decenas de miles de manifestantes.

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte (c), participa en una ofrenda floral con motivo del aniversario de la liberación de Italia de la ocupación nazi durante la II Guerra Mundial./ EFE

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte (c), participa en una ofrenda floral con motivo del aniversario de la liberación de Italia de la ocupación nazi durante la II Guerra Mundial./ EFE

Este clima de enfrentamiento hasta en el plano ideológico por la cercanía del hombre fuerte del régimen populista Matteo Salvini, exaspera aún más la sensación de que el gobierno tiene los días contados.

Prácticamente ya no hay un argumento por el que no peleen Salvini y Di Maio. Los diarios titulan que ya no hay un gobierno sino dos, o ninguno.

Pero Salvini no puede dar el golpe final. Debe esperar las elecciones europeas del 26 de mayo, que en Italia se supone darán un responso fatal: la victoria larga de la Liga del ministro del Interior derechista, al que le asignan los sondeos hasta el 37% de los votos, contra un 21-23% en el que se derrumbaría Di Maio al frente del 5 Estrellas.

Con esta victoria en el bolsillo Salvini podrá romper el gobierno, forzar las elecciones anticipadas y regresar al poder como jefe del gobierno y líder político absoluto. Será un camino pleno de obstáculos, en primer lugar porque la economía italiana va mal y el año próximo puede ir peor.

Roma, corresponsal