A 20 años de los bombardeos de la OTAN, la disputa sobre Kosovo sigue vigente

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A veinte años después de los bombardeos de la OTAN, y a once de la independencia unilateral de Kosovo, el conflicto entre Belgrado y Pristina sigue latente y el

dialogo por una "normalización de las relaciones" se encuentra bloqueado.

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A pesar de ser vecinos, los serbios y los albano-kosovares son como "dos mundos alejados". "No se conocen, no tienen suficiente comunicación", afirmó el analista kosovar Idro Seferi.

"Ambos pueblos viven inmersos en sus mitos y no en la cooperación. Eso no facilita el acercamiento", explicó a EFE.

Fotografía de archivo (06/06/1999) de un campamento de refugiados kosovares en Kukes, Albania.Veinte años después de los bombardeos de la OTAN contra la entonces Yugoslavia y once de la independencia de Kosovo, el conflicto entre Belgrado y Pristina sigue latente y el diálogo bloqueado. /EFE

Fotografía de archivo (06/06/1999) de un campamento de refugiados kosovares en Kukes, Albania.Veinte años después de los bombardeos de la OTAN contra la entonces Yugoslavia y once de la independencia de Kosovo, el conflicto entre Belgrado y Pristina sigue latente y el diálogo bloqueado. /EFE

Dusan Janjic, un analista serbio, coincide con él y subraya que los políticos no hacen nada para fomentar el diálogo.

"No hay un ambiente en el que sea posible llevarlo a cabo, y en el que al final sea posible verificarlo en las instituciones", agrega en diálogo con EFE.

Negociaciones estancadas

Tras el final de la guerra de Kosovo, la ONU administró la entonces provincia serbia hasta febrero de 2008, cuando la elite albano-kosovar, liderada por antiguos guerrilleros, declaró la independencia del país, que Serbia aún no reconoce.

Más de cien países, entre ellos las principales potencias occidentales, reconocen a la República de Kosovo, mientras que otros como China, Rusia o España, no lo hacen.

Esto mantiene al pequeño y empobrecido país balcánico, de dos millones de habitantes, en un limbo legal a nivel internacional, al no ser miembro de la ONU ni de muchos otros organismos.

Dos niñas caminan junto a los restos de un tanque serbio en la localidad de Fushtica, Kosovo, el pasado 13 de marzo. Veinte años después de los bombardeos de la OTAN contra la entonces Yugoslavia y once de la independencia de Kosovo, el conflicto entre Belgrado y Pristina sigue latente y el diálogo bloqueado. /EFE

Dos niñas caminan junto a los restos de un tanque serbio en la localidad de Fushtica, Kosovo, el pasado 13 de marzo. Veinte años después de los bombardeos de la OTAN contra la entonces Yugoslavia y once de la independencia de Kosovo, el conflicto entre Belgrado y Pristina sigue latente y el diálogo bloqueado. /EFE

En 2011 la Unión Europea (UE) abrió un proceso de diálogo entre los gobiernos de Serbia y de Kosovo para facilitar un acercamiento, al menos en asuntos prácticos de convivencia social.

Unos 120.000 serbios viven en Kosovo, sobre todo en su parte norte, pero también en algunos "enclaves" en torno a Pristina y otras zonas.

Justamente esa parte norte, en torno a la ciudad de Mitrovica, es donde se han registrado más tensiones en los últimos años, incluyendo el asesinato de un importante político local, Oliver Ivanovic.

El verano pasado surgieron informaciones sobre una posible propuesta de intercambio de territorio para solucionar el conflicto.

Mientras que el presidente kosovar, Hashim Thaçi, insiste en esta idea -que el presidente serbio, Aleksandar Vucic, también apoya-, el Primer Ministro de Kosovo, Ramush Haradinaj, la rechaza.

Un hombre visita la tumba de unos familiares fallecidos en la Guerra de Kosovo (1998-1999) en la localidad de Krusha e Vogel, Kosovo, el pasado 18 de marzo. Veinte años después de los bombardeos de la OTAN contra la entonces Yugoslavia y once de la independencia de Kosovo, el conflicto entre Belgrado y Pristina sigue latente y el diálogo bloqueado. /EFE

Un hombre visita la tumba de unos familiares fallecidos en la Guerra de Kosovo (1998-1999) en la localidad de Krusha e Vogel, Kosovo, el pasado 18 de marzo. Veinte años después de los bombardeos de la OTAN contra la entonces Yugoslavia y once de la independencia de Kosovo, el conflicto entre Belgrado y Pristina sigue latente y el diálogo bloqueado. /EFE

La tensión y frustración aumentó tanto el año pasado que Kosovo reaccionó a la falta de progreso con la introducción de aranceles del 100 % sobre productos serbios (y bosnios), causando la ira de Belgrado y la amenaza de suspender de forma indefinida el diálogo.

Seferi cree que lo que falta es más presión de la comunidad internacional, de la Unión Europea.

Solo así, dice, se podría lograr "un acuerdo que ponga fin a la posibilidad de cualquier conflicto en el futuro".

"La firma de un acuerdo entre Kosovo y Serbia marcaría el fin de una gran tristeza, porque en los Balcanes estamos traumatizados todos: serbios, albaneses, y otros que han perdido muchas oportunidades en las guerras", destaca Seferi.

Las negociaciones bajo mediación de la UE llevaron en 2013 a un primer acuerdo importante para ir normalizando las relaciones, aunque muchos más progresos son necesarios para que ambos puedan ir acercándose a la UE, en el caso de Serbia, para entrar en el club comunitario en torno al año 2025.

Vista general de la casa destruida de la familia Jashari en la localidad de Prekaze, Kosovo, el pasado 13 de marzo. Veinte años después de los bombardeos de la OTAN contra la entonces Yugoslavia y once de la independencia de Kosovo, el conflicto entre Belgrado y Pristina sigue latente y el diálogo bloqueado. Adem Jashari, uno de los fundadores del Ejército de Liberación de Kosovo (UCK), falleció en febrero de 1998 junto con 25 familiares en la batalla con las fuerzas serbias que marcó el inicio de la guerra de Kosovo. /EFE

Vista general de la casa destruida de la familia Jashari en la localidad de Prekaze, Kosovo, el pasado 13 de marzo. Veinte años después de los bombardeos de la OTAN contra la entonces Yugoslavia y once de la independencia de Kosovo, el conflicto entre Belgrado y Pristina sigue latente y el diálogo bloqueado. Adem Jashari, uno de los fundadores del Ejército de Liberación de Kosovo (UCK), falleció en febrero de 1998 junto con 25 familiares en la batalla con las fuerzas serbias que marcó el inicio de la guerra de Kosovo. /EFE

Sin embargo, los últimos meses han estado marcados por la tensión, incluso por las amenazas mutuas.

Belgrado se niega a volver a la mesa negociadora hasta que Pristina no retire los aranceles impuestos en noviembre pasado.

Pristina justifica su postura con una supuesta campaña serbia en foros internacionales en contra su independencia, mientras que Belgrado denuncia que las acciones kosovares -como crear un ejército propio- muestran que no quiere diálogo ni compromiso alguno.

"Estamos lejos de conseguir un acuerdo final", asegura Janjic, recordando que ni siguiera existe consenso sobre el formato del diálogo que llevaría a un acuerdo vinculante ni de los temas que deberían formar la agenda de negociaciones.

El analista serbio también cree que el estancamiento actual se debe a la insuficiente atención de la UE al diálogo.

Recuerda que desde 2015 no se ha firmado ningún acuerdo, ni hay mecanismos de control sobre la aplicación de lo logrado hasta ahora.

Mientras, las poblaciones de ambas partes pagan el precio en el día a día, sin perspectivas para mejorar sus vidas.

Soldados montan guardia en el lugar donde se construye un monumento en recuerdo de la familia Jashari en la localidad de Prekaze, Kosovo, el pasado 13 de marzo. Veinte años después de los bombardeos de la OTAN contra la entonces Yugoslavia y once de la independencia de Kosovo, el conflicto entre Belgrado y Pristina sigue latente y el diálogo bloqueado. / EFE

Soldados montan guardia en el lugar donde se construye un monumento en recuerdo de la familia Jashari en la localidad de Prekaze, Kosovo, el pasado 13 de marzo. Veinte años después de los bombardeos de la OTAN contra la entonces Yugoslavia y once de la independencia de Kosovo, el conflicto entre Belgrado y Pristina sigue latente y el diálogo bloqueado. / EFE

La pobreza en Kosovo sigue siendo el problema principal, mientras que en Serbia se ha formado un movimiento opositor contra el sistema político, dominado por el presidente Vucic.

Desde diciembre, se han producido numerosas marchas donde miles de serbios de diversa filiación política salen a las calles para denunciar el autoritarismo del presidente serbio.

Fuente: EFE