Holanda: Con un 93% escrutado, los resultados muestran que el populista y eurófobo Foro por la Democracia obtiene 13 escaños y se convierte en el partido más grande del Senado

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Foro para la Democracia (FvD), un partido de la ultraderecha holandesa relativamente nuevo, ha arrasado en las elecciones provinciales de Holanda, convirtiéndose en el partido más grande del Senado.


Ha desplazado a los liberales (VVD) del primer ministro Mark Rutte, que pierden la mayoría en la Cámara Alta que permitía al Gobierno aprobar las leyes propuestas por la coalición. Con el 99% de los votos escrutados, los populistas entran de lleno en la política provincial y nacional.

"El país nos necesita. Hoy hemos elegido volver a pelear", celebró el populista Thierry Baudet, líder de FvD, tras conocer su victoria. El populista fue el único político que no canceló su campaña electoral tras el tiroteo de Utrecht el pasado lunes, y eso le ha costado críticas del Gobierno pero no votos de sus seguidores. Aprovechó el ataque para reiterar su posición antimigratoria en uno de los barrios más multiculturales de La Haya. Baudet, que pone en duda la existencia de un cambio climático, es conocido por sus declaraciones sexistas, antifeministas y eurófobas.

Baudet considera que las mujeres destacan menos que los hombres en el ámbito laboral porque tienen menos ambiciones, y a nivel sexual, cree que cuando una mujer dice "no", realmente lo que quiere decir es "sí". El cambio climático le parece "una tontería" y preferiría un adelante electoral para hacerse cargo de la jefatura del Gobierno. Una encuesta de Ipsos muestra el perfil de sus votantes: pocos jóvenes, la mayoría tiene más de 34 años, hay un gran grupo que supera los 65. Dos tercios hombres, un tercio de mujeres, generalmente con un nivel medio-alto de educación.

En cuanto a los motivos, sus votantes reconocen que quieren castigar al Gobierno por las medidas que ha estado aplicando en los últimos meses. Consideran que las medidas anunciadas por Mark Rutte para frenar el calentamiento global son "un gasto innecesario" para las arcas del Estado y creen que el Ejecutivo "permite" el aumento de la inmigración, cuando lo que debería hacer es "frenarla y promover la multiculturalidad" de los no holandeses. Tampoco están de acuerdo con el europeísmo del Gabinete holandés, están de acuerdo en que la Unión Europea deteriora la soberanía nacional.

Estas elecciones han sido presentadas como un plebiscito para las políticas de Rutte que, teniendo en cuenta los resultados electorales, está perdiendo apoyos entre los holandeses. Pero también se observaban como un termómetro de las europeas de próximo mayo, primera prueba de fuego para la ultraderecha en la Unión Europea. Los analistas creen que este es el comienzo del fin de la carrera política del liberal en Holanda. No tanto en Bruselas, donde ha cultivado una gran popularidad que le abre las puertas a ocupar un cargo relevante en la Unión Europea.

Los partidos que conforman la coalición del Gobierno -los liberales del VVD, los demócratas 66, Llamada Democristiana (CDA) y Unión Cristiana- han perdido apoyos en las elecciones este miércoles. Estos comicios, en los que se eligen los miembros de los consejos de provincias, determinan también la composición del futuro Senado, que se forma en mayo, donde el actual Ejecutivo pierde una de por sí mayoría muy justa. El Gobierno de La Haya se tambalea, al pasar de 38 a sumar tan solo 30 senadores de una cámara de 75 miembros.

Con un 99% escrutado, los resultados muestran que el populista FvD entra por primera vez en el Senado y lo hace por la puerta grande, obtiene 13 escaños, uno más que el liberal VVD. El populista Geert Wildersm, del Partido de la Libertad (PVV), también ha sido un gran perdedor de estas elecciones y pasará de 9 a 5 escaños. Según las encuestas, el nuevo partido de ultraderecha se ha quedado también con parte de los votantes de Wilders.

El VVD, partido de Rutte (que gobierno desde 2010), cae de 13 a 12 escaños, D66 de 10 a 7, el CDA de 12 a 8 y Unión Cristiana sube de 3 a 4. Los socialdemócratas (PvdA) y los verdes GroenLinks obtendrían suficientes escaños en el Senado como para ayudar a la coalición a pasar algunos temas controvertidos y criticados por la ultraderecha, pero eso no salva al Ejecutivo de la inestabilidad, ni tampoco garantiza el respaldo de esos partidos, con los que fracasó en las negociaciones para formar el Ejecutivo en 2017.

El sistema electoral holandés es un tanto peculiar, y de ahí la importancia de unas elecciones provinciales como estas. El Senado será elegido en mayo por los 570 miembros de los 12 consejos provinciales que fueron elegidos este miércoles. Lo que se conoce como Holanda del Sur, que incluye La Haya y Rotterdam, se han convertido en una especie de bastión de la extrema derecha, con FvD como primer partido, al haber superado en votos a los liberales.

El Senado tiene la última palabra para aprobar las leyes propuestas por el Gobierno, que pasan primero por el Parlamento, donde el actual Ejecutivo sí controla 76 de los 150 escaños, pero eso solo es el paso previo a su aprobación. El Gobierno comienza una etapa de inestabilidad, que se veía venir en las encuestas, pero a la que Rutte ha quitado importancia, asegurando que no dimitirá si pierde estos comicios e intentará salvar su Gobierno. Esto lo decidirá el Senado.