"Venta Maersk": qué paso con el gigante carguero que se internó en el Ártico buscando una nueva ruta marítima

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La idea era buscar una ruta que permitiera esquivar el canal de Suez. Una ruta mucho más breve, rápida y económica entre Asia y Occidente que revolucionara el comercio marítimo mundial.

Con esa misión, se lanzó a los mares helados el gigantesco Venta Maersk, un super carguero de contenedores; el primer en su tipo en recorrer la costa norte de Rusia, desde Corea del Sur hasta Alemania, donde finalmente tocó puerto el 22 de septiembre. Pero ¿cómo le fue?

Empecemos, por el principio. El Venta Maersk llegó el sábado a Alemania tras salir de Busan (Corea del Sur) a finales de agosto con productos electrónicos coreanos, siendo el primero en la historia que ha completado el recorrido pasando por la ruta Noreste del mar Ártico en lugar de seguir el trayecto convencional por el canal de Suez, de por sí muy congestionado.

¿Por qué ahora? Por el cambio climático. El calentamiento de la atmósfera ha impulsado el derretimiento de la capa de hielo en el Ártico y ha abierto espacio para la navegación marítima, que hasta ahora estaba muy restringida y limitada en ciertos períodos del año.

Los datos indican que podríamos estar ante la punta del iceberg de un negocio rompedor. Al transitar por este lugar inhóspito (donde las temperaturas pueden bajar fácilmente a -30º), se ahorra hasta un 40% en distancia, si se compara con la vía que pasa por el cuerno de África. En tiempo, según los puertos de destino y de salida, se podría acortar el recorrido en unas dos semanas. Esto supone también un menor gasto de combustible.

Otra ventaja es que la ruta polar evita los peligros de los piratas, una amenaza cada vez más frecuente en el mar Rojo y sus alrededores. El negocio interesa a varios países del área. “Rusia se expandirá en el Ártico este siglo. Es donde hay las mayores reservas de minerales. Esta arteria es el futuro del transporte”, proclamó recientemente el presidente ruso, Vladimir Putin. Por su parte, el presidente chino, Xi Jinping aseguró en el 2014 que “China será una superpotencia polar en 10 años”.

En cuanto a las empresas privadas, la compañía japonesa Mol, la china Cosco y, dentro de tres años la coreana Hmm van a evaluar la rentabilidad de esta ruta. Incluso EE.UU. planea construir su primer rompehielo nuevo en 40 años.

Pero estos son todos planes y aspiraciones y deseos. Cuando Maersk anunció el viaje de su carguero admitió sin embargo que esta experiencia era una prueba y que no sabían qué le depararía al gigantesco carguero en su travesía por uno de los lugares más inhóspitos del planeta.

La realidad y los peligros de la ruta

La realidad indica que el comercio marítimo en el Ártico es difícil. De hecho, la misma danesa Maersk se muestra prudente. La versión oficial es que la misión sirve para explorar la factibilidad operativa, recoger datos, pero que no se considera aún una alternativa comercial a las ya existentes.

Fréderic Lasserre, profesor de la Universidad de Laval (Canadá) y director del Consejo de Estudios Geopolíticos de Quebec explica a La Vanguardia que “aunque el paso por el Noreste del Ártico es más corto, es un trayecto más peligroso. Además, exige comprar un rompehielo, lo que encarece los costos. También precisa de una tripulación más experimentada, que habrá que pagar. A esto hay que añadirle pólizas de seguro más onerosas y, además, el tener que gestionar posibles retrasos, porque los tiempos de desplazamiento son menos previsibles”.

Este experto subraya como la meteorología en esta zona es variable, dificulta la planificación. “El hecho de que no haya hielo en un lugar el 15 de agosto no significa que no haya el año siguiente”. El medioambiental también es una incógnita. Este tipo de barcos emiten gases, ruido, además de otros residuos . La introducción de un nuevo marco regulatorio para preservar esta área podría encarecer las operaciones.

Las infraestructuras en esta zona remota del planeta están en malas condiciones, y se remontan a la época soviética. “Las operaciones de carga requieren una red que permita transbordos; el Ártico carece de conectividad”, precisan desde la Autoridad del Canal de Panamá.

La navegación es problemática ya que las aguas son poco profundas y el hielo obliga a acercarse a la costa, lo que aumenta los riesgos. La escolta de un rompehielos es indispensable (la capa pueden ser de dos metros) y los contenedores necesitan un tamaño considerable y motores de alta potencia para surcar estos mares. Así, las cosas, los estudios calculan que los costos son el doble comparados con los de pasar por el canal de Suez.

Por lo pronto, el Venta Maersk cumplió con su misión. Y tocó puerto sano y salvo. Pero por ahora, no hay ruta en el Ártico que revolucione el comercio en los mares.

Fuente: La Vanguardia

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