Bandas de paramilitares salen a cazar inmigrantes en Europa del Este

Internacionales
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Los países de Europa del Este nunca fueron un paraíso para los inmigrantes, pero desde la crisis de refugiados de 2015 se están convirtiendo en un infierno. Los gobiernos de la

región, como el húngaro, el polaco o el eslovaco, se niegan a aceptar a un solo refugiado e incumplen así las cuotas que había diseñado la Comisión Europea para repartir por el continente a los desesperados.

Personas que huían hace tres años de las guerras en Siria e Irak o a los que ahora lo hacen de países con conflictos armados abiertos como Nigeria o la República Centroafricana, víctimas del terrorismo como Mali o Somalia o de regímenes dictatoriales como el eritreo.

La retórica gubernamental y, según los sondeos, la negativa de las poblaciones de Europa del Este a recibir a migrantes y refugiados, ha ido endureciendo el ambiente de esos países para cualquier migrante. Los partidos xenófobos se han ido reforzando elección tras elección hasta el punto de que empiezan a emerger bandas armadas dedicadas a “cazar” migrantes.

Las autoridades de al menos dos países de la región, la República Checa y Eslovenia, ya reconocen en público que tienen un problema ante la emergencia de esos grupúsculos armados, que muchas veces tienen conexiones con medios políticos y hasta policiales. Eslovaquia llegó a descubrir un campo de entrenamiento paramilitar en el que miembros de una banda de motoristas con buenas relaciones con el gobierno ruso se entrenaban usando incluso vehículos blindados.

El diario checo ‘Mlada Fronta Dnes’ tuvo acceso a un informe de los servicios secretos de su país sobre una milicia armada llamada ‘Guardia Nacional’. El informe asegura que “partes de este grupo han empezado a adoptar el concepto de bandas armadas. Debido a que algunos de sus miembros tienen ideas fuertemente racistas y a que están en contra de la política interna y exterior de la República Checa, podrían ser un riesgo para la seguridad” del país.

Una marcha contra inmigrantes, en Alemania. / Reuters

Una marcha contra inmigrantes, en Alemania. / Reuters

Esa banda, según el informe, tendría hasta 2.500 miembros repartidos en 90 secciones por todo el país y se estarían dedicando a “patrullar” las calles a la “caza” de migrantes. Estarían en buenas relaciones con miembros de policías locales y del partido ultraderechista ‘Democracia Nacional’. Ese partido, que admira la política del presidente ruso Vladimir Putin, asegura –es pura mentira- que la OTAN, a la que pertenece la República Checa, tiene un plan secreto para invadir el país y forzarlo a aceptar migrantes.

Algunos dirigentes políticos, como el ultraderechista checo Andrej Sisko, se animan a unirse a esas bandas armadas. Este dirigente subió a su cuenta de Facebook un video en el que aparece junto a 70 hombres enmascarados y armados con metralletas. Según la agencia Reuters, el grupo, llamado ‘Guardia Stajerska’, cuenta con centenares de miembros.

El gobierno checo reconoce la gravedad de la amenaza y asegura que teme que estas bandas podrían desencadenar disturbios como los sucedidos en la localidad alemana de Chemnitz cuando miembros de grupos ultraderechistas protestaron contra la política migratoria del gobierno alemán. La situación en este caso sería más difícil de controlar si los miembros de estas bandas decidieran usar sus armas.

El presidente esloveno Borut Pahor, dijo que no aceptará que nadie se dedique a “cuidar ilegalmente de la seguridad del país ni de sus fronteras”. Su primer ministro Miro Cerar fue más duro: esos grupos son “absolutamente inaceptables” y sólo sirven para “atizar el miedo y difundir el odio”.

La cadena británica BBC difundió el pasado mes de julio un video sobre cómo una de estas bandas, la de motoristas con conexiones con el Kremlin llamada “Los lobos de la noche”, habían convertido una antigua granja de cerdos a 50 kilómetros de Bratislava, la capital eslovaca, en un campo de entrenamiento paramilitar totalmente fuera del control de la Policía o el Ejército eslovaco.

En ella se entrenaban los miembros de “Los lobos de la noche” y también de dos bandas ultraderechistas eslovacas: Slovak Levies y NV Europa. Tenían campos de tiro y blindados que habían conseguido en un museo de vehículos militares.

Los partidos ultraderechistas de Europa del Este hablan de una supuesta “invasión” de migrantes que los datos contradicen. La República Checa sólo aceptó el año pasado a 12 refugiados desde Grecia e Italia y sólo concedió asilo a 145 personas. Eslovenia a 152. Eslovaquia a 56. Cifras que chocan con los cientos de miles de refugiados que recibe Alemania cada año.

Bruselas, especial

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