Elecciones en Italia: Salvini sufre su peor derrota en el bastión rojo de Emilia Romagna y gana el partido Democrático

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Tras una campaña en que empleó todos los instrumentos del populismo de ultraderecha más agresivos, que no lo favorecieron, el líder opositor Matteo Salvini sufrió una derrota neta

contra el candidato a gobernador del partido Democrático, Stefano Bonaccini, que pedía la reelección. El bastión “rojo” que ha mantenido a la izquierda en el poder por 70 años en una de las regiones más ricas de Italia, la Emilia Romania, resistió el embate de las derechas, que estaban convencidas de ganar.

Un resultado “histórico” según los analistas, que en primer lugar salva al borde del abismo al gobierno nacional que encabeza el primer ministro Giuseppe Conte. “Continuaremos hasta el final de la legislatura, en 2003”, dijo con la confianza renovada. La derrota de la candidata de Salvini y las derechas unidas, Lucía Bergonzoni por siete puntos (51.4% a 43.7%) ha sido clara en sus significados políticos.

El resultado de Bolonia salvó al gobierno nacional, que sufría la amenaza mortal de una victoria de Salvini quien amenazaba llevar a una crisis fatal para llevar a elecciones generales anticipadas en las que Salvini tenía reservada una victoria segura. La coalición de las derechas que lo apoyan trepa al 51,3% del consenso, garantizándole la mayoría absoluta en el Parlamento que lo haría en breve tiempo nuevo jefe del gobierno, quizás con los “poderes especiales” que ha reclamado más de una vez y que hacen temblar por el futuro de la democracia en Italia.

A nivel nacional se han evitado las consecuencias más profundas de una derrota de la centroizquierda encabezada por el partido Democrático, que en agosto pasó de ser el principal partido de la oposición a ser miembro de un gobierno que cambió de signo gracias al error letal que cometió Salvini. El líder populista renunció como ministro del Interior del primer gobierno Conte para provocar las elecciones anticipadas, pero le fallaron los cálculos y se encontró sentado en el suelo de la oposición.

Italia vive un momento de cruciales cambios políticos en medio de un prolongado estancamiento económico. El Movimiento 5 Estrellas, que era el tercer polo alternativo a las derechas y al centroizquierda, ha sufrido un proceso de desgaste vertiginoso. En la Emilia Romagna, su candidato alternativo sumó el 3,5%. La mayor parte de sus votos fueron a parar al candidato Bonaccini y al partido Democrático.

La próspera región Emilia Romania, tercera en riqueza en Italia detrás de Lombardía y el Veneto ambas en manos de la Liga, el partido de Matteo Salvini, representaba simbólicamente una especie de muro de Berlín. Su caída habría confirmado la derrota final de las izquierdas y el asalto al gobierno nacional de la ultraderecha de Salvini.

Dos elementos claves explican la victoria amplia de la centroizquierada y la derrota más profunda de lo esperado del ultraderechista Matteo Salvini. En primer lugar el aumento del número de votantes, que prácticamente se duplicó respecto a las anteriores elecciones regionales, cuando una fuerte abstención hundió al partido Democrático. Sufragó el 67.62% de los electores. Muchos fueron a las urnas por una reacción emotiva, de orgullo y temor hacia la ultraderecha salviana.

El presidente de Emilia Romagna, Stefano Bonaccini. (DPA)

El presidente de Emilia Romagna, Stefano Bonaccini. (DPA)

Pero jugó un aspecto fundamental el llamado “efecto sardina”. En tres meses partió de un grupo de cuatro amigos la decisión de dar vida a una presencia masiva y espontánea, sin banderías, de miles y miles de jóvenes “apretados como sardinas” en las plazas, para defender los principios democráticos de la izquierda, pero sin adherir a ningún partido.

Esta segunda clave fue decisiva. “Les mando un gracias enorme al Movimiento de las Sardinas”, dijo el líder del partido Democrático Nicola Zingaretti. El problema es ahora cómo se va a integrar a este tesoro político de gran valor en la estrategia del partido Democrático, que ha prometido a su vez refundarse para ampliar sus objetivos e incorporar a los independientes a su gesta política, que ha sufrido altos y bajos pronunciados”.

El partido Democráticos ha recuperado el papel de primer partido de la región Emilia Romania con el 33,6%, dos puntos por encima de la Liga, que lo había desplazado de la condición de partido líder.

Las consecuencias van más allá. En Bruselas, sede de la Unión Europea, se vivía con ansiedad la batalla por Bolonia. Salvini ha sido el más empecinado enemigo del bloque mayoritario que domina desde siempre la UE. En las elecciones para el Parlamento Europeo de mayo los soberanistas de extrema derecha que aspiraban a cambiar los equilibrios fracasaron en sus propósitos. Salvini y sus aliados han sido excluídos de los cargos más importantes en la Comisión Ejecutiva que gobierna la Unión.

Un triunfo en Emilia Romania habría devuelto respiro a los soberanistas, con Polonia y Hungría a la cabeza, que cuentan con el apoyo de la República Checa, Eslovaquia, Austria y otros países menores.

Hubo también elecciones regionales en la mucho más pequeña Calabria, en el profundo sur italiano. Allí las derechas triunfaron netamente. Su candidata Jole Santelli, del partido Forza Italia de Silvio Berlusconi (que agonizó en un 3% en Emilia Romania), conquistó el 55,3% aplastando al 30.2% al candidato Pippo Collipo del partido Democrático. En Calabria, donde tenía una gran presencia electoral, el Movimiento 5 Estrellas se redujo al 7,9%

Una gran incógnita que dejan estos resultados electorales es si acentuarán la revulsión interior del Movimiento 5 Estrellas, que parece entrado en una fase de traumática disolución tras la renuncia de su líder político Luigi Di Maio, que se fue hace unos días pero sigue siendo el Ministro de Relaciones Exteriores. Como era inevitable, el partido que cuenta con la mayor fuerza parlamentaria de más de 200 diputados y senadores, gracias a los resultados obtenidos en las elecciones generales de marzo de 2018, comienza a despedazarse en facciones que luchan entre sí para garantizarse una supervivencia.