Anatomía de una mentira: cómo Irán encubrió el derribo de un avión de pasajeros en Teherán

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Cuando el oficial de la Guardia Revolucionaria de Irán detectó lo que creyó que era un avión no identificado cerca del aeropuerto internacional de Teherán, tuvo segundos para

decidir si debía apretar el gatillo.

Irán acababa de lanzar una cortina de misiles balísticos contra las fuerzas estadounidenses, el país estaba en alerta máxima ante un contraataque de los EE.UU​. y las fuerzas armadas iraníes advertían acerca de la llegada de misiles de crucero.

El oficial trató de contactar al centro de comando para pedir autorización para disparar pero no pudo comunicarse. Entonces lanzó un misil antiaéreo. Luego otro.

La aeronave, que resultó ser un avión de pasajeros ucraniano con 176 personas a bordo, se estrelló y explotó en medio de una bola de fuego.

En minutos, los altos comandantes de la Guardia se dieron cuenta de lo que habían hecho. Y en ese momento, empezaron a encubrirlo.

Durante días, se negaron a revelar esto incluso al presidente Hassan Rohani, cuyo gobierno públicamente negaba que el avión hubiese sido derribado. Cuando finalmente le contaron lo ocurrido, les dio un ultimátum: que dijeran la verdad o él renunciaría.

Sólo entonces, 72 horas después de que el avión se estrellara, el líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Khamenei, intervino y ordenó al gobierno reconocer su fatal error.

The New York Times trazó una cronología de esos tres días entrevistando a diplomáticos iraníes, funcionarios y ex funcionarios, altos miembros de la Guardia y personas allegadas al círculo íntimo del líder supremo y analizando las declaraciones públicas oficiales y los informes de los medios estatales.

El informe muestra el debate que mantuvo el gobierno entre bambalinas sobre el encubrimiento de la responsabilidad de Irán por el accidente mientras iraníes conmocionados, familiares afligidos y los países con ciudadanos a bordo esperaban saber la verdad.

Los nuevos detalles también demuestran el enorme poder de la Guardia, que en la práctica marginó al gobierno electo en un momento de crisis nacional, y podrían profundizar lo que muchos iraníes ya consideran una crisis de legitimidad de la Guardia y el gobierno.

Las profundas divisiones en el seno del gobierno iraní persisten y seguramente afectarán la investigación del siniestro, las negociaciones por las indemnizaciones y el debate no resuelto sobre la responsabilidad.

Martes

En torno a la medianoche del 7 de enero, mientras Irán se preparaba para lanzar un ataque con misiles balísticos contra puestos militares estadounidenses en Irak, altos miembros de la Guardia desplegaron unidades móviles de defensa antiaérea alrededor de una zona militar sensible cerca del Aeropuerto Imán Khomeini de Teherán.

Irán estaba a punto de tomar represalias por el ataque estadounidense con drones que mató al comandante militar de más alto rango de Irán, el general Quasem Soleimani​, en Bagdad cinco días antes, y los militares se preparaban para un contraataque estadounidense. Las fuerzas armadas estaban en estado “de guerra”, el máximo nivel de alerta.

Pero con un error de cálculo trágico, el gobierno siguió permitiendo que aterrizaran y despegaran vuelos comerciales civiles desde el aeropuerto de Teherán.

El general Amir Ali Hajizadeh, comandante de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia, dijo más tarde que sus unidades les habían pedido a los funcionarios de Teherán que cerraran el espacio aéreo de Irán y dejaran en tierra todos los vuelos, pero sin éxito.

Los funcionarios iraníes temían que el cierre del aeropuerto creara pánico masivo respecto de que la guerra con EE.UU. era inminente, le dijeron a The Times miembros de la Guardia y otros funcionarios. También tenían la esperanza de que la presencia de aviones de pasajeros actuara como factor de disuasión de un ataque estadounidense contra el aeropuerto o la base militar cercana, con lo que en la práctica convertían a aviones cargados de pasajeros incautos en escudos humanos.

Miércoles

Después que comenzara el ataque iraní con misiles, el comando central de defensa aérea emitió una alerta para avisar que aviones de guerra estadounidenses habían despegado de los Emiratos Árabes Unidos y que misiles de crucero se dirigían hacia Irán.

El oficial que estaba en el lanzamisiles próximo al aeropuerto oyó las advertencias pero no un mensaje posterior de que la alerta de misiles de crucero era una falsa alarma.

La advertencia acerca de aviones de guerra estadounidenses también puede haber sido errónea. Los funcionarios militares estadounidenses han dicho que ningún avión de EE.UU. estaba en el espacio aéreo iraní o cerca de él esa noche.

Cuando el oficial detectó al avión ucraniano, pidió permiso para disparar. Pero no pudo comunicarse con sus comandantes porque la red estaba siendo cortada o interferida, dijo más tarde Hajizadeh.