El gobierno de Italia se juega su futuro en unas cruciales elecciones regionales

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El gobierno de centroizquierda italiano enfrenta un peligro mortal en las elecciones regionales de este domingo en la próspera Emilia Romania, bastión “rojo” desde hace siete décadas. Si ganan las derechas

en auge, comandadas por el líder ultraderechista Matteo Salvini, al desbande del populista Movimiento 5 Estrellas a raíz de la renuncia de su líder, el canciller Luigi Di Maio​, puede sumarse una crisis interna en el partido Democrático de sinistra y arrollar a la coalición oficialista.

Tres millones cuatrocientos mil ciudadanos están convocados para votar hasta casi la medianoche en la tercera región más rica de Italia, con un ingreso de más de 32 mil euros por habitante y un sistema de servicios avanzados que incluyen una óptima atención sanitaria.

La izquierda no ha perdido nunca en la región modelo gobernada primero por el partido Comunista en la posguerra y después pues sus herederos, el último de los cuales es el partido Democrático.

Pero la popularidad abrumadora del PCI se ha deteriorado en la medida en que ha cambiado también la sociedad, las actividades económicas y la mentalidad de los habitantes. Mientras en las grandes ciudades de la región la izquierda sigue contando con un apoyo popular que le podría ayudar a vencer por escaso margen al presidente regional Stefano Bonaccini, que busca la reelección, en los centros más pequeños y las áreas rurales el predominio de las derechas se ha consolidado.

La reacción al proceso de globalización y de innovaciones se ha manifestado sobre todo en el campo político, en medio de una creciente sensación de inseguridad, que acompaña a la evidencia de una decadencia nacional que debilita el papel protagónico de Italia en Europa y hace crecer la sensación de que “ya no contamos como antes”.

La etapa final arribó con la victoria populista en las elecciones de marzo de 2018 y se consagró con la victoria de la Liga de Salvini como primer partido de Italia en las elecciones para el Parlamento Europeo a mediados de 2019, con el 33,8% de los votos.

El líder de ultraderecha Matteo Salvini hizo campaña por la candidata de su partido en la elección de la Emilia Romania. /EFE

El líder de ultraderecha Matteo Salvini hizo campaña por la candidata de su partido en la elección de la Emilia Romania. /EFE

El partido Democrático descendió al 31,2%, En las épocas del difunto PCI, que no sobrevivió al fin de la guerra fría, a comienzos de los años 90, uno de cada cuatro afiliados al partido más numeroso de Italia provenía de la Emilia Romania. Con el PDI, la relación ha bajado a uno a diez.

Lucia Borgonzoni es la candidata opositora contra el gobernador Bonaccini. En realidad es Matteo Salvini el que maneja todos los hilos. Ha logrado reunir en una sólida coalición a las fuerzas derechistas. A su partido, la Liga, se suma Hermanos de Italia, guiado por Giorgia Melloni, que hereda la tradición de los neofascistas y aunque es más pequeño crece más rápido que Salvino. Melloni ya vale un 11% de los sufragios a nivel nacional.

La candidata a gobernadora de Emilia Romania, Lucia Borgonzoni, en un acto de campaña junto a Salvini y el ex primer ministro Silvio Berlusconi, este viernes en Ravena, Italia. /EFE

La candidata a gobernadora de Emilia Romania, Lucia Borgonzoni, en un acto de campaña junto a Salvini y el ex primer ministro Silvio Berlusconi, este viernes en Ravena, Italia. /EFE

Se agrega Forza Italia del otrora todopoderoso magnate Silvio Berlusconi, tres veces primer ministro, que no cesa de perder consenso. Ya lo ubican en menos del 6% de los sufragios en todo el país.

Los planes de Salvini

En Italia Salvini cosecha un 33.2% de los votos según los últimos sondeos, mientras que el partido Democrático lo sigue de lejos con el 18%. El Movimiento Cinco Estrellas en plena crisis suma el 15.2%.

Todas las derechas que se agregan aupando al líder indiscutido Salvini sumando una docena de partidos y movimientos en el país, arriban a la mayoría absoluta, el 51,5%, Salvini lucha por mandar al traste el gobierno del premier Giuseppe Conte, provocar elecciones anticipadas y volver gloriosamente al poder como primer ministro con los “poderes especiales” que ya pidió varias veces.

Los sondeos regionales están prohibidos, pero en los últimos conocidos el presidente regional Bonaccini seguía a la cabeza con el 45% y dos puntos de ventaja sobre la derechista salvinista Borgonzoni.

El canciller Luigi Di Maio renunció esta semana al liderazgo del Movimiento 5 Estrellas, una decisión que amenaza la estabilidad del gobierno de centroizquierda. /AFP

El canciller Luigi Di Maio renunció esta semana al liderazgo del Movimiento 5 Estrellas, una decisión que amenaza la estabilidad del gobierno de centroizquierda. /AFP

Todos están de acuerdo en que a la hora de las urnas la situación puede haber cambiado. Crece el temor del triunfo de Salvini, que este viernes, en el cierre de la campaña electoral en Ravena, ciudad que ya pasó a manos de la derecha, aseguró que “vamos a ganar y pediremos el mismo lunes la renuncia del primer ministro Conte”.

Salvini es idolatrado por el “popolino” de clase media y trabajadores que hacen filas interminables para sacarse un “selfie” con su teléfono celular junto al líder. Matteo dijo en Ravena: “He tenido el honor de saludar a tanta gente que me dice: yo era comunista, votaba por la izquierda, ahora lo haré por vos”. No exagera: su popularidad se propaga por toda Italia.

Xenofobia, racismo y antisemitismo

La itálica península está viviendo una veloz transformación que hace crecer el egoísmo social, el racismo, la xenofobia, la tolerancia hacia la nostalgia del fascismo, sus valores y los exhibidos instrumentos de propaganda. En la ciudad emiliana de Mondoví, apareció una pintada en una casa que en alemán, como hacían los nazis, pinto una estrella de David y la frase: aquí hay un judío. Era un mensaje terrible contra una ex partisana en la Segunda Guerra que fue capturada e internada en un campo de exterminio pero se salvó. Estas demostraciones ya no son raras.

Salvini no dijo una palabra. En cambio preguntó a una familia tunecina, rodeado de periodistas, si traficaban drogas. Túnez presentó una protesta formal al gobierno italiano. El joven sospechado, de 17 años, se presentó a la policía para denunciar al denunciante Salvini. “Jamás he traficado”. Este viernes Salvini insistió. Fue a un negocio cerrado y dijo que “aquí trafican los nigerianos”, pero después se descubrió que el comerciante es un italiano y ahí no hay nigerianos.

Cuando después de las elecciones de marzo de 2018 Salvini se alió con el Movimiento 5 Estrellas, formando el primer gobierno populista, basó su fortuna política en las campañas para cerrar los puertos e impedir la entrada de inmigrantes que llegan aún en barcazas por el Mediterráneo central desde el norte de Africa.

Como ministro del Interior ganó una popularidad imparable hasta que cometió en agosto último el error de renunciar para hacer caer al gobierno y los cálculos le fallaron. Terminó en la oposición y el premier Conte, que era jefe de un gobierno de derecha, pasó a gobernar por el centroizquierda con la sustitución de Salvini por el partido Democrático, hasta entonces primera fuerza opositora, guiada por Nicola Zingaretti.

El movimiento de las Sardinas hace frente a la ultraderecha de Matteo Salvini en Italia. Pero el neofascismo sigue creciendo. /EFE

El movimiento de las Sardinas hace frente a la ultraderecha de Matteo Salvini en Italia. Pero el neofascismo sigue creciendo. /EFE

Zingaretti eludió el cierre de campaña en Emilia Romagna y se trasladó a Calabria, la región del sur que según los sondeos votará en favor de Salvini.

La gran novedad de la campaña es la aparición impetuosa de las llamadas “Sardinas”, miles y miles de jóvenes que se aprietan en las plazas sin banderas partidarias para oponerse a la derecha y a Salvini, que “llevan a Italia al regreso a los tiempos negros del fascismo”.

Las “Sardinas” han logrado un éxito espectacular y mantienen la esperanza de que han hecho revivir el voto por la centroizquierda.

Pero los miedos son cada vez más intensos. El ex director del diario La Repubblica, Ezio Mauro, en un editorial escribió que “estamos descendiendo al abismo y no sabemos donde arribaremos”. Y remarcó: “¿Cuándo se detendrá esta mutación que está viviendo el país?”

El primer ministro Giuseppe Conte aseguró que “sea cual sea el resultado el gobierno seguirá adelante hasta el final de su mandato”, en 2023, con el fin de la Legislatura. Lo mismo aseguró el líder del PD Nicola Zingaretti. Pero esta seguridad no supera el clima de escepticismo, que se transformaría en angustia colectiva si Salvini triunfa en las elecciones de Emilia Romania. El gobierno de Roma se está jugando este domingo su futuro en Bolonia.

Roma, corresponsal