Venezuela se mete en la interna de España y desata un escándalo

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La debacle política en Venezuela ahora repercutió en España y lo hizo de una manera muy incómoda para el frágil gobierno de coalición que formó

el socialista Pedro Sánchez con el partido Podemos. El escándalo, que sacudió la interna del Ejecutivo, tiene como origen la confusa forma en que las autoridades españolas recibieron a dos personalidades venezolanas enfrentadas: la vicepresidenta Delcy Rodríguez y el líder de la oposición, Juan Guaidó.

Los dos hechos son graves, pero el que más resonancia tuvo es el de Rodríguez, quien se encontró en secreto en el aeropuerto de Madrid con el ministro de Fomento de España, José Luis Ábalos, durante una escala técnica del avión que la transportaba hacia Turquía.

Sobre la vice de Nicolás Maduro pesan duras sanciones de la Unión Europea que no le permiten viajar a territorio europeo. Por eso la oposición política en España reclamó explicaciones del gobierno de Sánchez. Inclusive Estados Unidos se mostró molesto y dijo que afectaba los esfuerzos conjuntos que están haciendo para recobrar la democracia en Venezuela.

"Este tipo de acciones, reunirse con alguien que está sancionado, socava la política conjunta que Estados Unidos y la Unión Europea han puesto en marcha sobre Venezuela", dijo a los periodistas Carrie Filipetti, subsecretaria adjunta del Departamento de Estado de Estados Unidos.

Juan Guaidó dialogando con Angela Merkel, en el encuentro de Davos. (DPA)

Juan Guaidó dialogando con Angela Merkel, en el encuentro de Davos. (DPA)

Abalos trató de despegarse del tema afirmando que fue un encuentro “casual”, y que en realidad fue al aeropuerto para encontrarse con el ministro de Turismo venezolano, Félix Plasencia, quien viajaba en el mismo avión. Y que allí se encontró con la vicepresidente venezolana.

Pero los medios españoles dan otra versión. Señalan que la tripulación del avión quiso bajar en el aeropuerto de Barajas para descansar, después de casi nueve horas de vuelo. Al parecer Delcy no quería quedarse en la aeronave, e intentó descender también, lo cual hubiese sido engorroso para el gobierno de España. Abalos, en concreto, fue para convencerla de no bajar del avión y evitarle así al gobierno un escándalo.

Delcy Rodríguez no puede pisar suelo de la Unión Europa. Tanto ella como 25 integrantes del gobierno de Maduro fueron sancionados por el bloque en junio de 2018, bajo la acusación de “violar los derechos humanos y socavar la democracia y el Estado de derecho en Venezuela".

El presidente del opositor Partido Popular, Pablo Casado, pidió que si se comprueba que el ministro de Fomento se reunió con la vicepresidenta venezolana, Abalos debe renunciar. “Pedro Sánchez debe dar explicaciones. Los españoles no merecemos que el Gobierno nos mienta. No puede ser que algo que está preocupando a nuestros socios comunitarios se oculte. Si se acaba demostrando que se reunió, Ábalos no puede seguir un día al frente del ministerio", sostuvo.

Juan Guaidó junto al primer ministro británico, Boris Johnson, otro de los encuentros de su gira por Europa.

Juan Guaidó junto al primer ministro británico, Boris Johnson, otro de los encuentros de su gira por Europa.

A esta polémica se le sumó la generada con la visita a Europa del presidente del Parlamento venezolano, el opositor Juan Guaidó. El jefe de Gobierno de España, Pedro Sánchez, no aceptó reunirse con él, y delegó el encuentro a su ministra de Exteriores, Arancha González, una decisión que fue mal recibida por el entorno de Guaidó y que dejó en el aire la visita.

Pese a ello, Guaidó confirmó su presencia el sábado en Madrid, donde se verá con el líder del conservador Partido Popular, Pablo Casado, y celebrará un acto político en la céntrica plaza de la Puerta del Sol con venezolanos residentes en la capital española. Luego se encontrará con Arancha González.

Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) fue de los primeros mandatarios europeos en reconocer a Guaidó como presidente encargado de Venezuela a principios de febrero de 2019, tras haber expirado el ultimátum que había lanzado a Maduro para convocar elecciones. Por eso llamó la atención que en esta ocasión no lo recibiera como corresponde.

Algunos analistas adjudican el hecho a la interna que hay en el gobierno de coalición. Una de las pata del Ejecutivo español, aunque muy débil, es Podemos, de Pablo Iglesias, quien en el pasado mostró simpatía con Maduro.

Las discrepancias sobre el régimen venezolano están muy presentes en el PSOE. Tal es así que dos ex presidentes socialistas, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, mantienen posiciones enfrentadas sobre el tema.

González dijo ayer que apoya a Guaidó como "único representante legítimo democráticamente, de acuerdo con la Constitución de Venezuela”. Es más, define al gobierno de Maduro como una “dictadura” apoyada por el Tribunal Supremo y la cúpula militar. "La democracia en Venezuela ha desaparecido", concluye el comunicado del ex presidente socialista, "y ha sido sustituida por una dictadura tiránica que ha convertido a la república en un estado fallido", afirmó.

Rodríguez Zapatero, que intentó por todos los medios conservar en el poder a Maduro, inclusive actuando como mediador, dijo este viernes que hay que ser “prudentes” en la relación con ambas partes en Venezuela, y que es necesario “un cambio de enfoque”.