En campaña, Donald Trump participa en una masiva marcha contra el aborto

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Con los ojos puestos en las presidenciales de noviembre, Donald Trump participó el viernes en Washington en una manifestación de los activistas contra el aborto. Se convirtió así

en el primer presidente de Estados Unidos en ofrecer un discurso en la "Marcha por la vida", que se hace todos los años en ese país.

"Los niños no nacidos nunca han tenido un defensor más fuerte en la Casa Blanca", dijo Trump a miles de activistas contra el aborto congregados en el National Mall, una emblemática zona al aire libre de la capital. Y remarcó que para él era un "profundo honor" estar allí.

"Cuando se trata del aborto", dijo el presidente republicano, "los demócratas han adoptado las posiciones más radicales y extremas".

El jefe de la Casa Blanca elogió a quienes asistieron al evento, diciendo que estaban motivados por el "amor puro y desinteresado. La "Marcha por la vida" se realiza desde hace más de cuatro décadas y reúne anualmente en el corazón de Washington a miles de familias y fieles de congregaciones religiosas contrarias al derecho al aborto, garantizado en EE.UU. desde 1973.

Miles de personas, en su mayoría mujeres, participaron de la marcha "Por la vida", este viernes en Washington. /BLOOMBERG

Miles de personas, en su mayoría mujeres, participaron de la marcha "Por la vida", este viernes en Washington. /BLOOMBERG

También reiteró las medidas que ha tomado como presidente y que fueron solicitadas por conservadores, incluso la confirmación de 187 jueces federales.

Desde la música que acompañó su discurso a la parafernalia electoral que se vendía en los alrededores del acto, el ambiente era igual al de los actos de campaña de Trump, y el presidente despejó pronto las dudas al pedir el voto de las mujeres asistentes en las elecciones presidenciales de noviembre.

"Hoy, millones de mujeres extraordinarias en todo Estados Unidos están usando el poder de sus votos para luchar por el derecho a la vida", celebró el mandatario.

Trump, que hace solo dos décadas se declaraba "muy a favor" del derecho de las mujeres a decidir sobre su embarazo, vio en 2016 un jugoso nicho de votantes entre los conservadores sociales y cambió su posición, además de rodearse de férreos representantes de esa tendencia como su vicepresidente, Mike Pence.

Ahora, de cara a las elecciones de noviembre, en las que buscará su reelección, Trump sigue llegando a los votantes evangélicos que han demostrado estar entre sus seguidores más leales.

"Cada vida trae amor a este mundo. Cada niño trae alegría a una familia. Cada persona merece ser protegida", dijo Trump ante enormes vítores de los miles de participantes de la marcha.

Manifestantes antiabortistas se manifiestan este viernes frente al Capitolio, en Washingotn. /BLOOMBERG

Manifestantes antiabortistas se manifiestan este viernes frente al Capitolio, en Washingotn. /BLOOMBERG

Trump busca el apoyo de su base de activistas conservadores para poder llegar a la meta.

El juicio político

Al mismo tiempo, a unos pocos cientos de metros de distancia, dentro del Congreso, los senadores continuaron los debates del juicio político en su contra, una mancha indeleble en su mandato.

"Vienen por mí porque estoy luchando por ti y estamos luchando por aquellos que no tienen voz", dijo a la multitud. "Y ganaremos porque sabemos cómo ganar", agregó.

El millonario republicano, que en 1999 aseguró apoyar la libre elección de las embarazadas, está más que nunca decidido a posicionarse como el presidente más contrario al aborto de la historia.

Su participación en este evento está lejos de ser trivial: en sus 47 años de existencia, la "Marcha por la vida" nunca había recibido a un presidente en ejercicio.

Marjorie Dannenfelser, presidenta de Susan B. Anthony List, una poderosa organización antiaborto, quiere ver un verdadero "punto de inflexión".

La manifestación se organiza todos los años alrededor del 22 de enero, aniversario de la decisión emblemática de la Corte Supre "Roe v. Wade", dictada en 1973, que legaliza la interrupción voluntaria del embarazo en todos los estados de Estados Unidos.

La marcha contra el aborto se convirtió en un acto de campaña, este viernes en Washington. /BLOOMBERG

La marcha contra el aborto se convirtió en un acto de campaña, este viernes en Washington. /BLOOMBERG

Con los nombramientos de Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh para la Corte Suprema, que consolidó a la institución en el conservadurismo, Trump entusiasmó a los militantes contra el aborto.

¿Unas de sus metas soñadas? Deshacer la sentencia "Roe vs. Wade". O, en su defecto, autorizar a los estados a adoptar leyes muy restrictivas sobre la interrupción voluntaria del embarazo.

La primera prueba decisiva tendrá lugar en marzo, cuando la Corte Suprema examine una ley adoptada en 2014 en Louisiana, un estado conservador sureño.

El texto estipula que los médicos que se ofrecen como voluntarios para practicar abortos deben tener una licencia para practicar en un hospital ubicado a menos de 50 kilómetros del lugar de la operación.

Según los defensores del derecho al aborto, estas condiciones son demasiado drásticas y solo un médico y una clínica pueden continuar practicando abortos en todo el estado. Un número muy insuficiente, enfatizan, para los aproximadamente 10.000 abortos realizados cada año.

Fuente: AFP, EFE y AP