La reforma política de Putin y las sospechas de que busca aferrarse al poder

Internacionales
Lectura

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, presentó el lunes enmiendas constitucionales que dan más facultades a un consejo asesor antes inoperante como poderoso árbitro en materia de políticas, al

crear lo que podría ser un futuro papel para sí como líder fundamental de Rusia.

Los cambios propuestos, que no abundan en detalles, no ofrecen demasiada claridad sobre los planes precisos de Putin y dan lugar a otra ola de conjeturas sobre el futuro del líder ruso que más tiempo lleva en el poder desde Josef Stalin.

Las enmiendas aumentan marcadamente las funciones del Consejo de Estado, convirtiendo lo que actualmente es un organismo en gran medida decorativo en un nuevo centro de poder que “determinará la dirección principal de la política interna y externa”. Sin embargo, no está especificado cómo se elegirá al titular del consejo y si el cuerpo estará subordinado a la presidencia.

En la actualidad, el consejo está presidido por Putin en su función de presidente, cargo que asumió por primera vez cuando Boris Yeltsin renunció a la presidencia en la víspera de Año Nuevo de 1999. Pero Putin no puede postularse a la reelección una vez que termine su mandato actual en 2024.

Sus enmiendas a la Constitución, anunciadas por primera vez en un discurso sobre el estado de la nación pronunciado el miércoles pasado, en general son vistas como un esfuerzo para mantener el poder cuando termine su mandato presidencial.

Otro acontecimiento en la escena política rusa, somnolienta durante largo tiempo y repentinamente vertiginosa, tuvo lugar el lunes, cuando Putin desplazó al procurador general Yuri Y. Chaika, pilar central del caprichoso sistema de fuerzas del orden del país a lo largo de sus veinte años de gobierno.

La repentina ola de cambios ha dado lugar a una serie de teorías a menudo contradictorias sobre qué trama Putin y por qué se mueve tan rápido para modificar un orden político que en gran medida no ha sufrido cambios durante más de un cuarto de siglo.

Teorías y sospechas

Una teoría es que, como ex agente de la KGB, Putin se ha embarcado en una “operación especial” relámpago que, veloz e inesperada, busca sortear una posible resistencia al no dar tiempo a que alguien se dé cuenta de lo que está pasando. Otra teoría no confirmada es que esté enfermo y necesite moverse rápido antes de que se vea obligado a retirarse.

Pero, dijo Ivan Kurilla, analista político de San Petersburgo, ciudad natal de Putin, “la explicación más probable es que quiera ser el hombre de Estado veterano que todavía tiene poder, como el ex líder chino o Nazarbayev”, referencias al fallecido Deng Xiaoping y Nursultan A. Nazarbayev de Kazajistán.

Nazarbayev dejó la presidencia de ese país de Asia central el año pasado, después de casi tres décadas. Pero retuvo su influencia al asumir el nuevo título de “líder de la nación” y declararse presidente vitalicio de un fortalecido Consejo de Seguridad.

Después que Putin anunció su propuesta de enmiendas constitucionales la semana pasada, el primer ministro Dmitri Medvedev y todo su gobierno rápidamente presentaron la renuncia, dando a Putin libertad para designar a los mismos ministros o nombrar nuevos. Se prevé que ese proceso comenzará esta semana.

El presidente Vladimir Putin con su nuevo primer ministro, Mijail Mishustin, que asumió la semana pasada. /EFE

El presidente Vladimir Putin con su nuevo primer ministro, Mijail Mishustin, que asumió la semana pasada. /EFE

La destitución del procurador general Chaika indicó que la reorganización abarcaría no sólo el gabinete. Chaika, ex ministro de Justicia y fiscal desde poco antes de que Putin llegara al poder, será trasladado a otro cargo no especificado hasta ahora, informó la agencia de noticias Interfax.

Quien asume este poderoso cargo de procurador general es Igor Krasnov, subdirector de la versión rusa del FBI, el Comité de Investigación.

La procuración general y el Comité de Investigación con frecuencia han chocado por cuestiones de jurisdicción, y el nombramiento de Krasnov podría ser un intento de Putin por calmar las rivalidades potencialmente desestabilizadoras en el sistema de fuerzas de seguridad mientras reestructura todo el orden político de Rusia.

Para algunos, la revisión de la Constitución por parte de Putin habla de una estrategia para reproducir el largo gobierno de Deng en China, quien dejó su cargo en el Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista en 1987 pero conservó su puesto como líder fundamental del país a través de la presidencia de un organismo asesor compuesto por veteranos del partido.

Pero Deng, que murió en 1997 y cuyo único cargo formal en sus últimos años fue el de presidente de la Bridge Association de China, tuvo amplia autoridad y prestigio como veterano revolucionario que, aunque sufrió una purga durante algún tiempo, había sido una figura destacada en la dirigencia del Partido Comunista durante medio siglo. También gozaba de gran prestigio como principal artífice de un reordenamiento radical de las prioridades económicas y políticas de China tras la muerte de Mao Tse Tung en 1976.

Putin, en cambio, hasta los 90 fue un funcionario municipal poco conocido de San Petersburgo. Pero ha acumulado un poder y una popularidad personal tan abrumadores que probablemente pueda reformar el sistema mayormente como le plazca.

Sin embargo, no está claro si el Consejo de Estado le brindará un lugar suficientemente seguro desde donde Putin pueda controlar los acontecimientos. Las enmiendas propuestas estipulan que el consejo estará “formado” por el presidente, que bien podría ser otra persona después de 2024.

El rol del Parlamento

Las enmiendas presentadas el lunes no son un gran consuelo para aquellos que interpretaron el discurso de Putin de la semana pasada como apoyo a la creación de un papel de más poder para el Parlamento, que, conforme al sistema actual, no sirve para mucho más que ser una caja de resonancia y una escribanía para el Kremlin.

Esas enmiendas no otorgan nuevas facultades de peso al Parlamento y, en todo caso, en algunas áreas amplían las del presidente, quien nombrará a gran parte de los funcionarios de seguridad, postulará al primer ministro y formará el Consejo de Estado fortalecido.

Tatiana Stanovaya, analista política del Centro Carnegie de Moscú, escribió que la ventaja del Consejo de Estado para Putin es que su trabajo “reúne a todas las principales instituciones de poder: la administración presidencial, el gobierno, los ministros y los gobernadores, la dirigencia del partido gobernante Rusia Unida e incluso los presidentes de las empresas y los bancos estatales”.

Pero cuánto poder tendrá el organismo, agregó, es “una de las preguntas más importantes que surgen de los planes de Putin para reformar la constitución. Lo más probable es que su autoridad sea directamente proporcional a la preocupación de Putin respecto a que el próximo presidente pueda liberarse de su control”.

La Constitución actual prohíbe que el presidente tenga más de “dos mandatos consecutivos”, pero las enmiendas propuestas el lunes eliminan la restricción de “consecutivos” y prohíben de plano más de dos mandatos.

Esto indicaría que Putin no tratará de orquestar el modo de eludir el límite de mandatos como hizo en 2008, aunque algunos observadores creen que podría permanecer en el Kremlin, argumentando que el reloj partirá de cero una vez que se adopte la constitución reformada.

Tras dos mandatos como presidente, Putin en 2008 dejó el Kremlin para ser primer ministro, instalando a un antiguo aliado, Medvedev, como apoderado en la presidencia hasta que él volviera para cumplir un tercer mandato en 2012. Pero esa maniobra, anunciada junto con los resultados de elecciones parlamentarias viciadas, provocó protestas callejeras generalizadas, algo que Putin quiere evitar en el futuro.

Por Andrew Higgins

Traducción: Elisa Carnelli​