Turquía dispara otro conflicto, esta vez con Grecia y la tensión se torna en extremo peligrosa

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El presidente turco Recep Tayyip Erdogan anunció la noche del jueves que su Gobierno otorgará licencias de exploración y explotación de hidrocarburos en aguas que tanto Grecia como

Turquía consideran de su soberanía. Atenas advirtió a Ankara porque para Grecia sería ‘casus belli’ entre dos países que son miembros de la OTAN.

El primer ministro heleno Kyriakos Mitsotakis tendría que usar a su Marina militar para interceptar las plataformas turcas y corre el riesgo de desatar un conflicto armado, como cuando en 1996 Grecia y Turquía estuvieron al borde de la guerra. Si Mitsotakis no hace nada cavaría su tumba política y Erdogan no parece por ahora dispuesto a dar marcha atrás.

La zona que Turquía quiere explorar y potencialmente explotar son aguas cercanas a Creta y a Chipre del norte, la república que Turquía creó en 1974 al invadir el norte de Chipre y ningún país del mundo reconoce como turca ni, como quiere Ankara, como un país independiente.

El lado sur de Chipre es miembro de la Unión Europea desde 2004. Las dos partes negocian sin éxito la reunificación de la isla desde hace más de una década. Los chipriotas del sur rechazaron en referéndum el único acuerdo de reunificación alcanzado entre los dirigentes políticos.

Chipre con la división con el sector superior en manos de Turquía.

Chipre con la división con el sector superior en manos de Turquía.

El canciller turco Mevlut Cavusoglu dijo en una entrevista con el canal turco de la CNN que Ankara lleva tiempo reclamando las aguas que vuelven a estar en disputa y que “hay islas cuya soberanía no fue establecida” ni por el Tratado de Lausanne (tras la Primera Guerra Mundial) ni por el Tratado de Paz de París entre Grecia y Turquía de 1947.

Cavusoglu dijo que Creta y las demás islas griegas tienen las aguas territoriales de seis millas como cualquier territorio pero no una zona económica exclusiva de 200 millas. El Ministerio de Exteriores griego respondió con un comunicado: “El estatus legal del Egeo y de las islas está claramente definido por tratados internacionales y no está en disputa. La continua y repetida reclamación o interpretación arbitraria del Derecho Internacional Marítimo (hecha por Turquía según Grecia) no altera su carácter ilegal. Grecia ha tomado la vía de la legitimidad internacional. Esperamos que Turquía sigue el mismo camino”.

Las aguas mediterráneas alrededor de Chipre son ricas en hidrocarburos, pero esos yacimientos apenas están explotados y ya hay acuerdos entre Chipre, Grecia, Israel y Egipto para defender sus intereses en la región, que chocan con los turcos. Erdogan dijo en una conferencia que “desde ahora es ilegal cualquier actividad de exploración o construcción de gaseoductos u oleoductos en el área entre Turquía y Libia sin permiso de los dos países”. Eso incluye la zona económica chipriota y va contra los intereses de Grecia en la región.

El primer ministro griego Kiriakos Mitsotakis. Su gobierno habla del riesgo de un choque militar DPA

El primer ministro griego Kiriakos Mitsotakis. Su gobierno habla del riesgo de un choque militar DPA

El presidente turco anunció también que este mismo año empezará a otorgar licencias de exploración y explotación. El conflicto se repite en Creta, donde Atenas ha otorgado licencias de exploración y explotación en aguas del sur de la isla (que es de soberanía griega) sin contar con Libia ni Turquía.

Las plataformas petroleras turcas ya están trabajando en aguas que Turquía asegura que son de su zona económica exclusiva mientras Grecia y Chipre defienden que son aguas chipriotas. La UE amenaza con sancionar a Ankara por esas actividades, aunque en Bruselas y en varios gobiernos del bloque saben que Erdogan puede contestar a las sanciones abriendo la frontera a los más de tres millones de sirios refugiados en Turquía. Chipre quiere que el conflicto se resuelva en la Corte Internacional de Justicia de La Haya pero Turquía por ahora no acepta acudir a la Justicia internacional en busca de una solución.

En 1996 Turquía y Grecia estuvieron al borde de un conflicto armado por una disputa por los islotes Imia (Kardak para los turcos). El 28 de enero de 1996 fuerzas especiales griegas llegaron en secreto al islote oriental. Dos días después, turcos y griegos emitieron comunicados reclamando la soberanía del minúsculo territorio. Como medida de presión, unidades blindadas turcas se acercaron a la ‘Línea Verde’ que separa las dos partes de Chipre. El 31 de enero fuerzas especiales turcas llegaron al islote occidental. Un helicóptero los descubrió y cuando volvía a su fragata tuvo un accidente en el que murieron sus tres tripulantes.

Entonces Washington tomó cartas en el asunto para impedir un conflicto armado entre dos miembros de la OTAN en una zona estratégica. Richard Holbrooke, diplomático con contacto directo con el entonces presidente Bill Clinton y que había logrado que serbios, bosnios y croatas firmaran el fin de la guerra de los Balcanes, habló con las dos partes. Holbrooke hizo de intermediario mientras griegos y turcos ni siquiera aceptaron hablar entre ellos. Washington consiguió que Atenas y Ankara aceptaran dejar las cosas como estaban. Podían seguir discutiendo sobre la soberanía de los islotes pero se comprometían a no usar la fuerza. Estados Unidos supervisó la retirada de los comandos desplegados en los islotes.