La Cumbre del Clima se hunde en una gran decepción por las diferencias internas

Internacionales
Lectura

Los gobiernos la han jodido. La gente alrededor del mundo debe levantarse y salvar el planeta”. La frase de Mohamed Adow, de la organización ecologista Power Shift Africa, resume el gran

fracaso de la Cumbre del Clima​ (COP25) en Madrid, que no pudo armonizar un acuerdo entre todos los países para luchar contra el calentamiento global que tantos problemas está ocasionando, como advierten los científicos.

La Presidencia chilena de la cumbre, que reunió a representantes de 200 países durante dos semanas y bajo el paraguas de la ONU, fue objeto de las críticas de una gran parte de los delegados que han intervenido para hacer un balance en la sesión final realizada este sábado. La cumbre debería haber cerrado el viernes, pero los desacuerdos postergaron el documento final hasta el domingo.

Las ONGs descargaron un camión de estiércol en Madrid para demostrar su repudio a la Cumbre. (AFP)

Las ONGs descargaron un camión de estiércol en Madrid para demostrar su repudio a la Cumbre. (AFP)

La COP25 ha cobrado una especial relevancia por tratarse de la última negociación climática mundial antes de la entrada en vigor del Acuerdo París, que compromete a los países a evitar que la temperatura del planeta crezca por encima de 1,5 grados en este siglo para evitar los efectos más catastróficos del calentamiento.

Los cuestionamientos más contundentes contra la Presidencia chilena provinieron de las ONGs ambientales, quienes advirtieron que el texto final retrotrae la negociación climática a tiempos anteriores al Acuerdo de París de 2015.

“Decepcionante”, “inaceptable”, “débil”, “injusto” y hasta “inmoral” son algunos de los adjetivos que los representantes de organizaciones conservacionistas y científicos dedicaron este sábado al texto que había presentado la Presidencia chilena.

“He asistido a estas negociaciones climáticas desde que comenzaron en 1991, pero nunca había visto la desconexión casi total que hemos visto aquí en Madrid, entre lo que requiere la ciencia y lo que los pueblos del mundo demandan, y lo que los negociadores climáticos dan’’, manifestó Alden Meyer, especialista en política climática de la Unión de Científicos Preocupados.

Las principales potencias se oponen a modificar su estructura de producción para reducir el calentamiento globa. (Reuters)

Las principales potencias se oponen a modificar su estructura de producción para reducir el calentamiento globa. (Reuters)

Según Meyer, las propuestas del texto final no reflejan las advertencias de los científicos acerca de la necesidad de reducir de forma drástica y pronto las emisiones de gases con efecto invernadero para mantener el calentamiento global en 1,5 grados Celsius para final de siglo.

Para lograr esto se requiere una transformación sin precedentes de la economía mundial, algo que las potencias mundiales no están dispuestas a enfrentar.

De acuerdo a la mayoría de los cálculos, las temperaturas subieron ya un grado desde tiempos preindustriales, y las medidas tomadas hasta el momento arrojarían un incremento de entre 3 y 4 grados para 2100, algo que tendría consecuencias posiblemente devastadoras, especialmente para los países en desarrollo vulnerables.

“El planeta está en llamas y cuando más tardemos en actuar más difícil será llegar a nuestra ventana de escape”, apuntó Meyer.

Las principales diferencias que continúan separando a muchos países e impidiendo el acuerdo se centran en la ambición climática.

La ONU y gran parte delos países de la Unión Europea quieren que las revisiones de los objetivos del Acuerdo de París se presenten el año próximo, para así poder avanzar en algo concreto. De hecho, muchos de ellos ya lo hicieron.

Pero el problema son las grandes potencias como Estados Unidos, China, India y Rusia – los principales emisores de gases de efecto invernadero- que se oponen a modificar sus economías para reducir la contaminación.

Estos gobiernos presionaron en la Cumbre para que el texto final le diera mayor relevancia a revisar los aportes financieros de las naciones más desarrolladas para contribuir a mitigar los efectos del cambio climático.

De esa manera eluden el tema central, que es cambiar la estructura de producción con el fin de reducir los efectos de los gases contaminantes en el planeta.