Evo Morales en la Argentina: el armado de la campaña para las elecciones en Bolivia

Internacionales
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La llegada de Evo Morales a la Argentina no ayuda por ahora a despejar las dudas sobre cuál será su juego en la campaña para las próximas elecciones

presidenciales en Bolivia, todavía sin fecha. Está claro que tendrá un papel central en la definición del candidato del Movimiento al Socialismo, que intenta recuperarse del golpe que significó la renuncia del presidente y su inhabilitación para presentarse a un nuevo mandato. Pero habrá que ver si logrará volver a unir a un partido que quedó dividido y debilitado o si su ausencia en la boleta electoral marcará el ocaso definitivo. Por Carolina Brunstein

"Obviamente que la llegada a Argentina de Evo Morales tiene un efecto político en Bolivia, sobre todo en el sentido de tensionar y polarizar el escenario político. Evo Morales es una figura muy divisiva, con muchos adherentes y también muchos críticos", señaló a Clarín el periodista y analista Raúl Bocaranda, director del portal de noticias Brújula Digital.

Aunque aclaró que "esto se ve atenuado por el hecho de que el canciller Felioe Solá ha dicho que Evo Morales no podrá hacer declaraciones publicas sobre Bolivia, un cambio muy grande respeto de la situación que se había producido en México, donde daba una entrevista por día, con declaraciones muy polémicas".

De todos modos, podría parecer ingenuo creer que el ex presidente vaya a mantenerse en silencio, cuando el MAS lo ha nombrado "jefe de campaña", aún en el exilio.

“Evo Morales va a ser el principal impulsor de la unidad del MAS desde la Argentina. Aunque también promoverá posiblemente movimientos para desestabilizar al actual gobierno de Jeanine Añez”, explicó a este diario a su vez el analista Alberto Bonadona Cossío, investigador de la Universidad Católica Boliviana. El objetivo del ex presidente sería mostrar que no es tan sencillo que la situación en Bolivia se tranquilice tras su precipitada y sorpresiva renuncia, el 10 de noviembre pasado.

Aunque Evo deslizó hace pocos días en una entrevista que quería estar en Bolivia para las elecciones, no está claro si podrá hacerlo, ya que en su país enfrenta una serie de acusaciones ante la Justicia, por la supuesta incitación a la violencia en las protestas que se desataron tras las elecciones del 20 de octubre, en las que la oposición denunció una manipulación, luego confirmada por una auditoría de la OEA,

Seguramente Evo será quien designe al futuro candidato, que tendrá la tarea de volver a seducir a los votantes desencantados o directamente indignados tras las denuncias de fraude en las elecciones del 20 de octubre y en medio del desgaste inevitable después de casi 14 años de gobierno de Morales.

Las elecciones serán posiblemente entre marzo y abril, una vez que termine de conformarse el nuevo Tribunal Electoral y se fije un calendario. Por ahora, suenan varios nombres para encabezar la fórmula del MAS. Entre ellos el de David Choquehuanca, quien fue canciller durante gran parte del gobierno de Morales, Luis Arce, el ex ministro de Economía, y Andrónico Rodríguez, el líder de las Seis Federaciones Cocaleras del Tròpico de Cochabamba, de las que Evo sigue siendo presidente.

"Choquehuanca podría ser una figura. En este momento se necesita un líder moderado, un perfil con el que cumple", opina Bonadona.

El ex canciller ha estado muy vinculadoa los movimientos indígenas de la zona andina boliviana y les ha dado un importante espacio y visibilidad internacional, agrega el analista político Hernán Terrazas.

El congreso del MAS en Cochabamba, el sábado pasado.

El congreso del MAS en Cochabamba, el sábado pasado.

También Arce tiene a su favor haber sido el ministro que condujo durante casi todo el mandato del MAS una economía pujante, gracias en gran parte a un contexto internacional favorable, pero que el gobierno boliviano supo aprovechar y llevar sus frutos a los ciudadanos de a pie.

Andrónico Rodríguez, en cambio, aunque para muchos se perfila como el "heredero" de Evo Morales, es un lìder cocalero de la combativa zona del Chapare, que en el último mes se ha enfrentado de manera violenta con la policía y los militares en marchas convocadas en apoyo al ex presidente y denunciando un "golpe de Estado".

"Andrónico nació a la sombra de Evo Morales y mantiene un liderazgo en la zona cocalera. Pero esta es una zona desprestigiada porque la coca que se cultiva allí va en un 90% a la producción de cocaína, y no a los usos tradicionales", explica Terrazas. Una eventual candidatura de este líder sindical plantearía desde el comienzo muchas observaciones.

De todos modos, el MAS, sin Evo como candidato, aparece hoy en los sondeos con una intención de voto muy inferior a la que tenía antes de las elecciones del 20 de octubre, en las que se daba por descontada la victoria de Evo Morales, antes de que se desataran las protestas que obligaron al mandatario a renunciar y salir del país.

En este mes de vértigo político en Bolivia, han aparecido nuevos personajes, como los titulares de los comités civicos de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, y de Potosí, Marco Antonio Pumari, dos de las caras más visibles a la cabeza de las protestas contra Evo Morales.

Pero las disputas internas entre estos dos recién llegados a la arena política ya golpearon sus figuras aún antes de que se lance oficialmente la campaña. Camacho confirmó que irá por la presidencia, pero no ha logrado armar por ahora un bloque fuerte que lo respalde.

 

Pumari está en conversaciones con otros líderes políticos, luego de haber rechazado presentarse como vicepresiente de Camacho.

Por ahora, la única candidatura firme es la del ex presidente Carlos Mesa, quien quedó en segundo lugar en las cuestionadas elecciones de octubre y tenía chances hasta entonces de ganar en una eventual segunda vuelta.

Mesa confirmó que será candidato por la coalición de centroderecha Comunidad Ciudadana, con su mismo compañero de fórmula, Gustavo Pedraza. Por ahora, parece ser el mejor posicionado para esta elección, mientras sigue la incógnita sobre el candidato del MAS.

De todos modos, el partido de Morales sigue teniendo una base electoral muy sólida, con una visión muy positiva de lo que ha hecho durante casi 14 años de gobierno.

 

"Sobre todo en zonas más pobres, rurales, hay una sensación de que Evo les ha dado no sólo una posibilidad de sustento, sino pequeñas mejoras que les han dado dignidad y visiblidad", señaló Bonadona.

En cambio, hay una clase media ascendente, que en un comienzo apoyó el proyecto de Evo Morales, pero que se ha desencantado con algunas actitudes de los últimos años, en especial la insistencia del entonces presidente en lograr un cuarto mandato y mantenerse por cinco años más en el poder, burlando la Constitución y la decisión de una mayoría de los bolivianos que ya habían rechazado esa posibilidad en un referéndum convocado por el mismo gobierno en 2016.

fuente clarin

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