Pese al frío y la lluvia, largas colas para votar en las elecciones de Gran Bretaña

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Los británicos están yendo masivamente a votar en estas elecciones definitivas para su futuro dentro o fuera de la Unión Europea, a pesar del frio, la lluvia y

el viento en la mayoría del reino. Largas e inéditas colas de jóvenes en Londres, que serán definitorios en estos comicios, porque se han registrado en masa y pueden cambiar el equilibrio de los resultados.

“Yo he votado en el mismo lugar hace 8 años pero nunca vi colas como estas antes”, dijo Craig Fordham, de Putney, que llevaba 15 minutos esperando bajo la lluvia. Un fenómeno que se reprodujo en Battersea y Tooting, otros dos barrios londinenses.

El líder conservador Boris Johnson y el laborista Jeremy Corbyn advierten que la elección será “muy ajustada” y llaman a los electores a concurrir “masivamente” a votar. Según los últimos sondeos de Savanta ComRes, los conservadores se podrían imponer por 41 por ciento contra el 36 por ciento de los laboristas. Le daría una mayoría tory de seis, que certificaría un nuevo “Hung Parliament” o parlamento sin mayoría en Gran Bretaña, con sus tremendas consecuencias de parálisis parlamentaria.

En la encuesta queda demostrado que el 17 por ciento de los electores (uno de cada seis) cree que todavía podría cambiar su opinión ante las urnas. Otro fenómeno es que uno de cada cinco votantes no quiere al laborista Jeremy Corbyn liderando un partido mayoritario. Por lo tanto se fortalece el voto táctico en estos comicios.

La posibilidad de un parlamento sin mayoría o “hung Parliament” fue admitida por el primer ministro Johnson en su cierre de campaña el miércoles por la noche en Londres. Sin una mayoría amplia, sus perspectivas de conseguir el Brexit se limitan. Incluso amenazan su permanencia en el poder, con la posibilidad de que una coalición opositora, encabezada por los laboristas, si los nacionalistas escoceses consiguen más de 32 bancas y los liberales demócratas hacen una buena elección.

Ninguno de estos partidos quiere a Corbyn pero buscan un referéndum para frenar el Brexit y el divorcio europeo. El partido del Brexit podría sacarle hasta 16 bancas a Boris Johnson, en tierras tanto conservadoras como laboristas.

En Gran Bretaña no se declara feriado para ir a votar ni es obligatorio. Los comicios se abrieron a las siete de la mañana del jueves y cerrarán a las 10 de la noche local (las siete de la Argentina). Recién entonces se podrán dar a conocer las tendencias de las bocas de urna de los canales de televisión.

En medio del caos del Brexit, con un país fracturado entre pro y anti europeos, esta es la tercera elección general en cinco años en el reino y la cuarta en una década.

Después de un vodevil parlamentario, que terminó con su disolución y la convocatoria a elecciones a causa del divorcio europeo y la resistencia de los diputados al Brexit, una campaña electoral de seis semanas decidirá si son los conservadores o los laboristas lo que van a gobernar el país por los próximos 5 años. La falta de confianza frente a los dos candidatos principales es el otro fenómeno electoral así como líderes conservadores invitando a votar contra Boris Johnson.

Elecciones británicas

Son 650 circunscripciones parlamentarias en Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Un registro electoral de 46 millones de británicos están votando en 40.000 mesas. Pero todo es inusual en esta elección invernal y cercana a Navidad. Como todos los locales ya han sido alquilados para las fiestas de fin de año de los oficinistas y las elecciones recién estaban planificadas para el 2022, tuvieron que elegir lugares atípicos como centros electorales en todo el país.

Se vota en peluquerías, en lavanderías, graneros, un molino, pubs e incluso un clásico “fish and chips” (local de pescado con papas fritas) en el norte de Gran Bretaña ante la falta de otro lugar. Perros, caballos y hasta renos en Somerset han acompañado a los votantes hasta las puertas de las mesas electorales del reino. Ha habido desde temporal de nieve en Carresgield en Northumberland, en el norte de Gran Bretaña, hasta la ruptura de una tubería en Bermondsey, en el sudeste de Londres, que frenó la votación hasta que la controlaron los plomeros.

Los resultados se conocerán tarde en la madrugada porque es una elección intrincada, aparentemente ajustada y que se juega en bancas marginales, tanto conservadoras como laboristas, que pueden cambiar de dueño.

El partido ganador necesita una mayoría de 326 bancas en la Cámara de los Comunes para no apoyarse en los pequeños partidos, que pueden condicionarlo, ya sea en llevar adelante el Brexit para los conservadores u obtener el referéndum, como es la promesa de los laboristas, para decidir si se van o no de Europa.

Solo la elección del 2015, cuando se impuso el conservador David Cameron, produjo una mayoría clara para un partido. En el 2010,1015 y 2017, tuvieron que acordar con pequeños partidos para gobernar. Cameron gobernó con los liberales demócratas, liderados por Nick Cleg y no quiso hacer un acuerdo el laborista Gordon Brown.

El mismo drama para Theresa May, la primera ministra que presentó el artículo 50 a Bruselas para iniciar el tormentoso e interminable Brexit. Tuvo que hacer un acuerdo con los Unionistas Democráticos Irlandeses (DUP) para mantener a los tories en el poder y al final, la traicionaron.

En esta elección, los conservadores están disputando 635 bancas, los laboristas 631, los liberales demócratas 611, los nacionalistas escoceses del SNP 59 en Escocia, los galeses de Plaid Cymru 36 en su reino, el partido Verde 474 y el partido del Brexit de Nigel Farage 275, luego que abandonaran algunas regiones en favor de los conservadores pro Brexitiers.

El Speaker de la Cámara de los Comunes, John Bercow, no gritará su famoso “Order” desde su trono verde del Parlamento. Será uno de los conductores de la noche en la transmisión televisiva de un programa británico y nadie podrá acusarlo de parcialidad como en su cargo.

Las elecciones han despertado un enorme interés en Europa y especialmente en Bruselas y París. Los ánimos han cambiado allí. Los funcionarios europeos, incluidos los franceses, esperan que ganen los conservadores porque prefieren negociar una salida “amigable” con Boris Johnson, con una buena relación con la UE , que "abrir un acuerdo" como promete el laborista Jeremy Corbyn.