No hubo acuerdo para elegir primer ministro: Israel irá por tercera vez a las urnas en marzo

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Fumata negra para el gobierno: por tercera vez en menos de un año Israel se encamina al voto y el próximo 2 de marzo volverá a las urnas.

No son suficientes dos elecciones, dos premier a cargo -Benjamin Netanyahu y Benny Gantz- y, por primera vez, el pedido a la Knesset (Parlamento) para desbloquear el peor impasse político en la historia del país.

Y así, al término de los 21 días vencidos este miércoles, en Jerusalénel Parlamento se disolvió tomando acto de que ningún diputado pudo reunir el apoyo de 61 colegas sobre 120 para formar gobierno.

Ahora no queda más que el voto de marzo y los partidos -que se culpan recíprocamente por las elecciones que ninguno de ellos quiere decir- ya preparan las armas para una campaña electoral de última preferencia.

Serán elecciones decisivas para el actual premier Netanyahu, incriminado por corrupción, fraude y abuso de poder en tres casos judiciales. Y asediado también en el interior de su Likud por Gideo Saar, el adversario de siempre, que lo desafiará en las primarias del partido, anunciadas después de muchas discusiones para el 26 de diciembre.

Pero será un voto decisivo también para Benny Gantz, el ex jefe del estado mayor del ejército, líder del centrista Azul y Blanco, que después de dos elecciones seguidas espera dar un golpe final a Netanyahu con la promesa de cambiar, si llega a ganar, toda la política israelí de los últimos años dominada por el más longevo primer ministro a cargo, incluso más que Ben Gurion.

Para los sondeos, esta vez, estaría a un paso de hacerlo: de hecho, el centro-izquierda está acreditado, según una encuesta publicada en el canal 13 de televisión comercial, con 60 asientos de 120, con una clara prevalencia de Azul y Blanco (con 37 asientos) para dañar del Likud (se detuvo a los 33).

La formación de Gantz podría con estos números y formar un gobierno minoritario, con apoyo externo de la Lista Árabe Unida. O sería suficiente encontrar un escaño más para superar el fatídico umbral de 61 para la mayoría.

El hecho está que por ahora están armados el uno contra el otro. Gantz reiteró que el único responsable del retorno a las urnas no es otro que Netanyahu, decidido a recurrir a la inmunidad parlamentaria para evitar los procesos. "Debemos oponernos a esto", explicó también el ex general, sosteniendo que Azul y Blanco no puede aceptar un gobierno de unidad nacional junto a un Likud en el que hay un premier incriminado

Netanyahu rápidamente respondió a las acusaciones de Gantz. El premier sostuvo que el líder de Azul y Blanco en su obstinación a rechazar a un gobierno de unidad nacional es prisionero del ala extrema del partido, encabezado por Yair Lapid.

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En el medio, el líder nacionalista laico, Avigdor Lieberman, rey creador de las últimas dos rondas electorales (según el sondeo conservará sus 8 bancas decisivas), atacó a Netanyahu por la campaña de "mentiras" dirigidas contra él y su familia. La presunta culpa a los ojos de Netanyahu, explicó Lieberman, fue aquella de haber rechazado dos veces el apoyo para formar un gobierno de derecha, bloqueando así de hecho su mayoría. Solo el dos de marzo se dirá si Israel podrá finalmente salir de la crisis.

Fuente: ANSA y AFP