Las primeras hipótesis del accidente aéreo en Chile

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Chile, año 2015. Un nuevo Hércules aterrizó en el Grupo 10 de la Fuerza Aérea Chilena en Santiago. Así comienza la historia del C-130 de la Fach, siniestrado el lunes durante

un vuelo desde Punta Arenas a la Antártida. Construido por Lockheed Martin, prestó servicio desde 1978 para la Fuerza Aérea de EE.UU. y luego en el cuerpo de Marines hasta 2008. En 2012 fue adquirida por Chile por un valor de 7 millones de dólares. Tras ser revisado y reacondicionado, a mediados de abril de 2015 llegó a Chile, donde fue matriculado con el número 990.

En el mundo existen cerca de 2.000 C-130 operando en prácticamente todas las Fuerzas Aéreas de occidente, incluida la argentina. Su alta versatilidad, extenso tiempo de operación haciéndole las modernizaciones necesarias y la posibilidad de aterrizar en pistas de todo tipo lo transformó en una “bodega aérea” indispensable para paracaidistas, aprovisionamiento aéreo e incluso carga de combustible.

Por eso, el accidente en Chile, el más grave registrado en una de estas aeronaves desde 2002, cuando otro avión del mismo tipo se estrelló en California combatiendo un incendio, ha despertado la expectativa y preocupación entre las fuerzas que lo utilizan: desde ya se han instruido exhaustivas investigaciones.

Clarín consultó a dos ex pilotos de la nave y especialistas en defensa, estas son las tres hipótesis principales que se manejan como presunción del origen del siniestro:

Cortocircuito o “apagón total"

Llamó la atención la pérdida de comunicación total por parte de la nave y, más aún, que no se activaran las balizas de emergencia que debe emitir cualquier aeronave cuando cae.

El blackout o apagón total del sistema eléctrico explicaría por qué el comandante, los dos pilotos y los dos ingenieros de la nave se quedaron sin apoyo instrumental ni comunicaciones. Esto habría hecho que toda la maniobrabilidad del avión recayera simplemente sobre la mecánica propia de la nave, permitiendo igual un eventual amerizaje, pero sin la posibilidad de establecer comunicaciones e, incluso, imposibilitando la activación automática de las balsas de supervivencia.

Imagen esquemática cedida por las cedida por Fuerzas Aérea de Chile (FACh), del operativo en la zona de búsqueda. EFE

Imagen esquemática cedida por las cedida por Fuerzas Aérea de Chile (FACh), del operativo en la zona de búsqueda. EFE

Sin embargo, respecto a este punto, el Comandante en Jefe de la Fach, Arturo Merino, explicó que también podría haber otra causa para que las balizas no se activaran: “Muchas veces cuando los impactos son demasiado fuertes en el agua y el avión se hunde rápidamente, no alcanza a emitir señal. Esa podría ser una posibilidad”

Una hipótesis desde EE.UU.

Agosto de 2019. La general de la Fuerza Aérea estadounidense, Maryanne Miller, decidió que 123 ejemplares de los Hércules C-130 no volvían a despegar hasta nuevo aviso. Algunas naves presentaban “grietas atípicas” en la base de las alas, por lo que se retiró de circulación a casi un tercio de la flota compuesta por 450 disponibles.

El Air Mobility Command (AMC), o Comando de Movilidad Aérea, una de las unidades más importantes de la Fuerza Aérea de ese país, decidió consultar con expertos en mantención e ingenieros para determinar que las aeronaves debían quedar en tierra. Un estudio del Penn State Applied Research Laboratory detectó el punto estructural de donde nace la fisura.

EFE

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“AMC también tomó la medida de alertar a nuestros servicios hermanos y naciones asociadas que operan el C130 y compartimos nuestros hallazgos y los detalles”, escribió el emisario de la unidad, Damien Pickart cuando informó a la opinión pública la decisión. Clarín consultó con la FACH si fue avisada en su momento, respecto al desperfecto, pero no obtuvo respuesta.

Para el ingeniero civil y analista en defensa, Eduardo Santos, un desperfecto de estas características en la nave chilena es posible. Santo recuerda que, respecto al accidente de California en 2002, aquella nave que combatía incendios simplemente se desprendió de sus alas y se precipitó a suelo.

El factor humano

Estadísticamente, una gran mayoría de los accidentes aéreos se deben a factores humanos y no desperfectos propios de la máquina. Desde la Fach esta tesis no ha sido abordada. En parte, porque el Comandante Ítalo Medina y el Piloto Héctor Castro sumaban, en conjunto, 5000 horas de vuelo en este avión.

Inclusive, el 24 de septiembre pasado el propio Ministro de Defensa fue testigo en Estados Unidos, durante el del Ejercicio Mobility Guardian 2019 en la Base Fairchild –uno de los más importantes del mundo-, de los galardones que la dupla recibió tras su demostración de destrezas en el ejercicio.

Sin embargo, las estadísticas son categóricas. La posibilidad de un error humano es la de mayor preponderancia al momento de investigar un accidente aéreo.

Ya son 9 las Fuerzas Aérea –hoy se sumaron Brasil y Estados Unidos, entre otras- que se despliegan en la zona para encontrar la aeronave. El área de búsqueda se extendió a un rectángulo de 700 kilómetros por 250 kilómetros, por lo que se deberán rastrear 187.500 kilómetros cuadrados.