Finlandia tendrá la primera ministra más joven del mundo

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El Partido Socialdemócrata de Finlandia (SDP) eligió este domingo a la vicepresidenta de la formación, Sanna Marin, para suceder a Antti Rinne como primera ministra del país. Rinne se vio forzado a

dimitir el pasado martes tras perder la confianza de sus socios liberales de centro.

Con tan solo 34 años, Marin será así la primera ministra más joven de la historia del país, y la tercera en ostentar el cargo. También será la más joven del mundo, por delante de Jacinda Ardern, de Nueva Zelanda. La mujer, quien es además la actual ministra de Transporte y Comunicaciones, se impuso por 32 votos contra 29 al portavoz parlamentario del SDP, su único rival, en una ajustada votación del comité socialdemócrata celebrada en Helsinki.

De este modo, Marin liderará a partir de ahora la coalición gubernamental de centroizquierda compuesta por el SDP, el liberal Partido de Centro, los Verdes, la Alianza de Izquierdas y el Partido Popular Sueco (SFP), representante de la minoría suecohablante del país nórdico.

El nuevo Ejecutivo debe recibir todavía el visto bueno del Eduskunta (Parlamento finlandés) en una votación prevista para la semana próxima, aunque esto se considera una mera formalidad ya que la coalición cuenta con una cómoda mayoría de 117 escaños de un total de 200.

Sanna Marin junto al primer ministro saliente Antti Rinnein. / DPA

Sanna Marin junto al primer ministro saliente Antti Rinnein. / DPA

Una política "verde" sube al escenario

Sanna Marin, quien además ocupa la vicepresidenta del SDP, representa al ala más progresista y ecologista del partido, por lo que los analistas auguran un ligero giro hacia la izquierda para los tres años y medio que restan de gobierno.

Nacida en 1985 en Helsinki, de pequeña se trasladó con su familia a Tampere, la tercera ciudad de Finlandia, donde se graduó en Administración Pública.

"Vengo de una familia con pocos recursos y yo no hubiera tenido posibilidades de tener éxito y progresar si no tuviéramos un sólido estado de bienestar y un buen sistema educativo", afirmó en una entrevista a un medio local.

Sanna Marin proviene del costado más ecologista y progresista del partido socialdemócrata finlandés. / AFP

Sanna Marin proviene del costado más ecologista y progresista del partido socialdemócrata finlandés. / AFP

Feminista convencida y defensora de los derechos de las minorías sexuales, se crió en una familia formada por su madre lesbiana y su pareja décadas antes de que la ley finlandesa reconociera el matrimonio homosexual.

"Soy de una familia homoparental y eso sin duda me ha condicionado para que la igualdad, la paridad y los derechos humanos sean muy importantes para mí", aseguró.

Ruptura y salida

Tras apenas seis meses en el cargo, el primer ministro saliente, Antti Rinne, se vio obligado a renunciar el martes después de que los centristas, sus principales socios, le retiraran su confianza y lo amenazasen con respaldar una moción de censura de la oposición si no dimitía de inmediato.

El triunfo de la moción de censura hubiera conllevado la convocatoria de nuevas elecciones, y una muy probable victoria del partido opositor de ultraderecha Verdaderos Finlandeses, al que las últimas encuestas colocan como claro favorito en intención de voto.

Antti Rinne debió renunciar a su cargo tras perder el apoyo de uno de los partidos que formaba parte de su gobierno. / DPA

Antti Rinne debió renunciar a su cargo tras perder el apoyo de uno de los partidos que formaba parte de su gobierno. / DPA

El germen de la crisis está en la supuesta mala gestión de Rinne a la hora de impedir un conflicto laboral entre los sindicatos y la empresa estatal de correos Posti, que derivó en una huelga de dos semanas que provocó pérdidas millonarias. 

Rinne --que antes de acceder al puesto de primer ministro en junio había desarrollado su carrera como líder sindical-- se vio salpicado por el conflicto, ya que el presidente de Posti aseguró el viernes pasado que el gobierno conocía los planes de la compañía y que nunca mostró su oposición. Contradijo así a Rinne y a la ministra titular de las empresas públicas, Sirpa Paatero, que acabó presentando su dimisión el mismo día.

“Si Rinne sabía más de lo que dice saber, implica que mintió, y mentir es causa de renuncia en la tradición política finlandesa”, aclaró a La Vanguardia el politólogo de la Universidad de Helsinki, Teivo Teivainen.

Rinne aún pretende conservar su cargo de presidente del SDP, al menos hasta el congreso del partido previsto para el próximo mes de junio, como así también su acta de diputado durante el resto de la legislatura.

Esta súbita crisis política se produce en un momento que es complejo para los partidos mayoritarios del gobierno, y que es de auge para la oposición. Coincide, además, con el tramo final de la presidencia de turno finlandesa de la Unión Europea (UE).