Hay un partido más dentro del superpartido. Dos conductores a los que los separa el modo de liderar y los une, paradójicamente, la manera de sentir el fútbol. Guillermo Barros Schelotto

 Gustavo Gómez fue un visionario. Cuando en julio Boca intentó contratarlo por enésima vez, el defensor paraguayo exigió un contrato con el dólar libre. Quería que el mercado determinara cuántos pesos debía cobrar. En las oficinas de la Bombonera escucharon las exigencias del ex Lanús y salieron espantados.