Ariel Holan: una colección de peleas rojas

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La escena se repite desde hace cuatro mercados de pases: futbolistas referentes abandonan Independiente enojados con Ariel Holan. En

los últimos días, fueron Emmanuel Gigliotti y Leandro Fernández quienes escupieron su furia con el entrenador ante el primer micrófono que tuvieron delante. Desde que llegó al Rojo, hace dos veranos, Holan hizo bandera de la limpieza de líderes en cada receso, pero esta vez elevó la apuesta: les abrió la puerta de salida a dos jugadores queridos por la tribuna y que fueron claves en los mejores momentos del ciclo. Y en el caso de Gigliotti, el DT no tuvo problemas en desprenderse de quien hoy es uno de los goleadores de la Superliga.

“Me voy empujado”, soltó primero el Puma. “Estaba muy cómodo en el club, me fui por el entrenador”, se sumó Fernández el último miércoles. Holan agrandó así la colección de enfrentamientos que ya integraban Walter Erviti, Jonás Gutiérrez –especialmente pedidos por él en un principio– y, más atrás en el tiempo, Diego Vera y Jorge Ortiz, entre otros. La suma de casos arroja un denominador común: declaraciones altisonantes, como paridas por un rencor fuerte. Y siembra preguntas: ¿a qué se debe tanto enojo? ¿Qué tiene Holan que cae tan mal en los referentes?

Toma decisiones y después se da vuelta. Lo admiraba, pero me parece una falta de respeto lo que hizo”, decía Erviti en enero pasado, luego de enterarse de que no sería más tenido en cuenta. “Hace veinte días me dijo que me preparara para un gran semestre. Me duele lo que hizo, me enteré por los dirigentes”, argumentó entonces. “Me molestó el doble discurso. Me mandaron a entrenar con la Reserva, no tenía ropa y tampoco me dejaban estacionar el coche en los lugares de los jugadores de Primera”, rememoró días atrás Gutiérrez acerca de la escena que vivió en julio pasado. “Cuando conocí a Ariel Holan y su forma de ser, decidí irme”, confesó Vera en marzo de 2017, dos meses después del arribo del DT. “Me hizo un favor al no tenerme en cuenta. En el ambiente todos hablan de él y no lo hacen de la mejor manera. Me suena a persona falsa”, arremetió Ortiz por aquellos días.

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Hay un eje que atraviesa este universo de desencantos, y es justamente una pelea: la que quebró treinta años de amistad y relación profesional entre Holan y el preparador físico Alejandro Kohan. Se hizo pública días después de la conquista de la Copa Sudamericana, en diciembre de 2017, cuando Holan renunció y tres días después se arrepintió. El impacto de ese enfrentamiento se hizo sentir en el plantel, donde varios integrantes tenían más afinidad con Kohan. Las razones de la bronca nunca quedaron claras: se habló de una disputa económica y hasta de un choque de egos.

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Kohan se fue, Holan siguió y seis meses después, en el acuerdo para la renovación de su contrato hasta 2021, la dirigencia le confirió superpoderes. “Ya es la autoridad máxima del fútbol del club”, resumió entonces el presidente Hugo Moyano. Holan pasó a ser mánager y DT, encargado de la Primera y también de las inferiores.

En su discurso de adiós, Gigliotti dio crédito a la versión sobre un grupo de jugadores sin química con Holan a través de una foto en la que aparecían él y Fernández en una escena amistosa (y extralaboral) junto a Jonás Gutiérrez, Diego “Torito” Rodríguez, Fernando Amorebieta, Damián Albil y Martín Campaña. De los siete –todos campeones en el Maracaná– solo queda el arquero uruguayo. “No tengo ningún problema con Ariel”, posteó en su cuenta de Instagram en afán de protegerse de los coletazos de la salida de Gigliotti. Sin embargo, no se descarta su salida: la dirigencia pidió 3 millones de dólares netos para soltarlo y Santos de Brasil, dirigido por Jorge Sampaoli, hizo una oferta apenas inferior.

El grupo de jugadores más afines a Kohan encuentra a un actor de peso en Erviti. “Viví en carne propia la interna entre ellos. Sé quién estuvo errado y quién no. Y eso me jugó en contra”, señaló en mayo pasado el marplatense, ya retirado.

Al frente de su querido Independiente, Holan tuvo un 2018 sin el funcionamiento ni los resultados de 2017, aunque logró construir un poder capaz de bancar las decisiones más arriesgadas. El tiempo le dará razón. O no.

Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil.

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