Vinieron a Buenos Aires a operar a su hijo y le destrozaron el auto en la manifestación en el Congreso

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El video se viralizó. Un hombre consuela a una mujer que llora junto a un auto con los vidrios destrozados. El ataque fue en la mañana del pasado miércoles, mientras los

manifestantes, por miles, avanzaban hacia la plaza de los Dos Congresos.

Mario Bosio abraza a su esposa Mónica Ferrero, quien llora presa de un ataque de nervios. Los dos son de General Pico, La Pampa. Estaban parando en un hotel de la calle Montevideo, a pocos metros de Corrientes y a una tres cuadras de la plaza de los Dos Congresos. Allí se debatía el Presupuesto y sectores de la oposición descargarían piedras y violencia para frenar la sesión.

La familia Ferrero Bosio viajó a la ciudad de Buenos Aires para la operación de cadera de su hijo, Alexis (13). Mónica cuenta el mal trago que pasaron y por qué estalló en angustia, más allá de ver el auto destrozado.

"Fue un mal momento. Justo salíamos para el sanatorio", contó. Además de los vidrios rotos, sufrieron otros destrozos. "Hicieron 'bolsa' los asientos, unas sábanas y las mochilas", explicó Mónica.

Fue su esposo, Mario Bosio quien salió corriendo desde el hall del hotel para apagar el incendio. "Mi marido apagó el fuego con sus manos. Había empezado un incendio en la parte del asiento", dijo.

Mario contó que cuando salió desesperado a la calle mientra le destrozaban el auto, el que comandaba el grupo dijo algo así como "con los autos no". Y no siguieron con el ataque.

Además de ayudarle a sacar los vidrios del auto, los trabajadores del hotel le dieron las bolsas de residuos para tapar los agujeros. "Encima llovía", recordó Monica. Así, salieron hacia el sanatorio Finochietto, un recorrido de casi treinta cuadras hasta la avenida Córdoba y Boulogne Sur Mer.

"Estacionamos a una cuadra y nos fuimos ya a la operación", dijo Mónica.

Otra persona, también del interior, filmó esa escena de Mario consolando a Mónica y la subió a las redes sociales, contando que se trataba de una familia de General Pico. El video se vio en La Pampa y cuando volvieron a la habitación donde dejaron los celulares mientras se hacía la operación, tenían decenas de mensajes y llamadas perdidas.

"Todos se preocuparon. Porque fue un viaje de urgencia y a algunos no pudimos avisarles que veníamos", cuenta Mónica desde Buenos Aires.

Hoy están mas aliviados. La operación de Alexis salió bien: le tenían que poner dos tornillos en la cadera, uno de cada lado. La intervención duró una hora y media.

Al otro día del ataque, el día después de la operación, Mario llevó el auto para colocarle los vidrios nuevos.

"No nos queda otra. Estamos en Buenos Aires y tenemos que manejarnos. Tenemos para muchos días, una semana más por lo menos. Tenemos que andar de un lado para otro y al auto lo necesitás", dijo Mónica.

"Es difícil, porque uno viene con lo justo y nos sabés cuando te tenés que quedar...Pero bueno", dice la mujer con fortaleza.

Aunque el video primero les generó bronca, después se convirtió en el disparador de mensajes de apoyo. "De gente que ni conocemos", afirma Mónica.

Mario cuenta que estaban "con los nervios lógicos de la operación de un hijo". "Estás por salir al sanatorio y te rompen todo, imagínate. Mi esposa había entrado en una crisis de nervios", relata.

Ahora, más sereno, Mario Bosio reflexiona: "Ahora estamos más tranquilos. Los vidrios se arreglan. Este país, así, no”.

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