El desafío para el puntero Racing: aprender de sus errores y de su inestabilidad

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La pérdida del invicto el domingo en Tucumán, esa derrota impensada por las circunstancias particulares del partido con 75 minutos con un jugador más, los errores en los cambios que introduce

fecha a fecha Eduardo Coudet, la falta de frialdad en la definición, el desborde emocional de adentro y de afuera, las fallas individuales, el poco manejo de los tiempos para mantener resultados. Todos esos condimentos se conjugan y abren el debate en este Racing que desde la victoria 2 a 0 ante Rosario Central en la cuarta fecha se mantiene en la cima de la Superliga. ¿Podrá sostenerse allí? ¿Su única opción es ser campeón como sentenció su capitán Lisandro López después de la dolorosa eliminación en la Libertadores? ¿Le alcanza con este plantel que parece frágil en los cruces decisivos? ¿Puede acostumbrarse a ganar 1 a 0 como aseguró su DT cuando le cuesta manejar el ritmo de juego?

En Tucumán, ante San Martín, Racing sufrió la primera caída en 9 fechas. FOTO: Fotoreporter

En Tucumán, ante San Martín, Racing sufrió la primera caída en 9 fechas. FOTO: Fotoreporter

Si hay algo para reconocerle a Coudet es que le dio una identidad definida a su equipo. Desde la búsqueda ofensiva, desde el protagonismo, corriendo riesgos, igualmente entre los hinchas de Racing hay defensores y detractores de este estilo. Se puede jugar bien o mal pero se le reprochan al entrenador sus modificaciones, su lectura de los partidos y el descontrol que a veces contagia a sus dirigidos. Es el conjunto más goleador (con 16, marcó en todas las fechas), el que más pateó al arco (49 veces) y el tercero en cantidad de remates del torneo (116, detrás de los 120 de Unión de Santa Fe y de los 117 de Boca).

Sebastián Villa celebra su gol, el 2 a 2 de Boca en el Cilindro, en la octava fecha. Foto: AFP.

Sebastián Villa celebra su gol, el 2 a 2 de Boca en el Cilindro, en la octava fecha. Foto: AFP.

La responsabilidad no es solamente del Chacho, está claro. Pegó un volantazo luego de la goleada sufrida en el Monumental que lo dejó fuera de la Copa. Sacó a cinco de los titulares en el 0-3 ante River y bajó al entonces invicto Rosario Central. Pareció encontrar la estructura y se afirmó con tres triunfos consecutivos más, sin recibir goles. Pero los fantasmas reaparecieron cuando dos ventajas, en el juego y en el tanteador, se desdibujaron, contra Boca primero y contra San Martín el domingo. En esos dos apostó por Ricardo Centurión y por Gustavo Bou, dos de los campeones de 2014, que no atraviesan su mejor momento futbolístico. A Ricky se le extraña la gambeta del primer semestre. A Bou se lo ve lento, sin fuerzas y sin confianza. En el banco de los suplentes no encuentra las soluciones el DT, cuando la mano viene complicada. Y hay jugadores que tuvieron fallas individuales notorias. Lucas Orban, en el primer gol de Bieler, por ejemplo. Encima, el azar, que en el juego de la pelota a veces suele reforzar las alegrías o las decepciones, no lo acompaña. En los últimos dos compromisos erró mucho en el área rival, no supo liquidarlo y en apenas 6 minutos (increíble coincidencia) en las dos oportunidades le convirtieron por duplicado.

El silencio de Coudet tras la caída en La Ciudadela es todo un síntoma de que la derrota pegó fuerte y que esto debe servirle a todos como aprendizaje. El chileno Marcelo Díaz también lo dejó claro este lunes con un mensaje en su cuenta de Instagram: “Caer está permitido, levantarse una obligación”, escribió el volante.

¿Que harán ahora el técnico y los jugadores para no caerse? Reforzar la parte anímica, repasar conceptos elementales del juego defensivo, hacer una profunda autocrítica y mejorar la puntería en ataque parecen ser los mejores remedios. ¿Habrá cambios radicales ante San Lorenzo? ¿Elegirá a los mismos 11? ¿Regresarán Donatti y Zaracho? Coudet decidirá. w

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