El éxito del G20 no será perdonado

Daniel Romero
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Ya durante el fin de semana se busco minimizar lo que se vislumbraba como un rotundo éxito, tanto en materia de seguridad, como político y económico. Como  bien sabemos, eso en nuestro país no se perdona. Por Daniel Romero

 

 

Tras el fallido partido River-Boca por la Copa Libertadores, periodistas vinculados a sectores de la oposición buscaron trasladar ese fracaso en materia de seguridad (del que se responsabilizó el jefe de gobierno de la Ciudad en una autocrítica rescatable) al G20.

Nada de lo predicho se cumplió y muy lejos de ello, el éxito asomaba hora tras hora durante frenéticos tres días, los cuales habían sido precedidos por dos años de trabajo silente.

En esta tarea se “fusionaron”  las distintas fuerzas federales del Ministerio de Seguridad, junto a la AFI y Ministerio de Defensa, que fueron acompañadas por la Policía de la provincia de Buenos Aires y de la Ciudad. 22.000 efectivos. A estas se sumaron 54 agencias de seguridad e inteligencia de distintas naciones. Todo un logro de coordinación. Demostraron que cuando hay decisión política de compartir y no compartimentar información, se  puede lograr el éxito. No recuerdo otro momento de la vida nacional, donde las fuerzas de seguridad y organismos de inteligencia, trabajaran codo a codo. No sucedió ni durante la guerra por Malvinas. Como saldo del trabajo realizado durante estos dos últimos años, tanto las Fuerzas de Seguridad como las FF.AA y la AFI obtuvieron una gran  experiencia, que de otra manera hubiera resultado carísima para las desvencijadas arcas estatales. Mejor dicho, hubiera sido imposible

 

Como resultado del comportamiento de las Fuerzas de Seguridad, la ministra Patricia Bullrich tuvo la valentía política de cambiar,  hoy, la reglamentación sobre la utilización de armas de fuego(También sera atacado por ésto)  autorizando a sus efectivos a utilizar la fuerza letal, en propia defensa o en la de ciudadanos. Aunque parezca mentira, esto estaba vetado a las policías. Un paso adelante.

 

Mientras la Argentina se esforzaba en dar su mejor imagen al mundo y así mostrar que ya  quedaron atrás las alianzas con dictaduras, como la cubana o venezolana, Víctor Hugo Morales decía en uno de sus frenéticos discursos “Buenos Aires repleta de tanques. Los países líderes se reparten el mundo y los otros son una comparsa, vienen a comer bien y sacarse fotos. Nada cambiará después. No habrá un recuerdo de un comunicado importante.”

Como si todo hubiera sido ensayado, cosa que no creo, sino que es producto de haber sabido  qué es lo que quieren sus mandantes. Mauro Viale, también aseguraba que al otro día del G20 nada cambiaría, a cada entrevistado lo interrogaba sobre si el día lunes habría menos hambre o si la inflación bajaría. Simples o ramplones comentarios que solo buscaban bajar la cotización de un acierto del gobierno, que bien lo necesita, pero también La  Argentina. Análisis berreta con pretensiones de quiero pero no puedo. El mismo que caído el menemismo lo negaba tres veces, pero mientras Menem era gobierno, le rendía sus mejores pleitesías, muy cerca del suelo.

Son solo dos ejemplos y sin duda no hace falta más. La idea no es cargar las tintas sobre estos caballeros, sino hacer una mera descripción que permita ver que el enemigo no está en las potencias  que integran el G20, el enemigo está en nosotros, o entre nosotros, según donde decidamos estar.

En este G20, Argentina se jerarquizó y entusiasmó a un mundo convulsionado que no encuentra el camino, un mundo que pasó de la globalización total al más duro cierre de fronteras y no solo geográfica sino, también, económica. Un mundo que mientras se desarrollaba aquí un G20 en paz, como no hubo durante los últimos años, según la directora en jefe del FMI Cristine Lagarde, se incendiaba Paris y Rusia atacaba buques ucranianos, dando otro paso a una posible invasión total, con la consiguiente ampliación de la guerra y destrucción.

Argentina cerro acuerdos comerciales con EE.UU, recuperando el mercado carneo e inversiones en energía por 800 millones de dólares, con China 37 acuerdos comerciales entre ellos redondear un swap por u$s19.000 millones y la construcción de Cóndor Cliff y Atucha y muchos otros con diferentes naciones. No es el interés mencionar todos en esta nota.

 También en este G20 los dos peso pesado, China y EE.UU. lograron poner “un alto el fuego” a la escalada de una guerra económica de impredecibles consecuencias para todo el mundo.

La oposición se lanzará a la yugular (lo descripto más arriba es solo el prólogo) del gobierno para tratar de que este éxito no pueda ser utilizado electoralmente y mucho menos que la sociedad lo perciba como un acto de esperanza que renueve la confianza en nosotros mismos. Hasta desde el Vaticano, donde reinó el silencio, se mostró indiferencia. Mientras tanto, grupos como “Cristian@s de Base” convocaban a encontrase  pasado el medio día en la iglesia de Constitución para marchar contra la realización del G20,  mostrando manejo de importantes recursos dinerarios en la organización. Según fuentes a las que tuvo acceso Total News España, estos fondos estarían vinculados a algunos de los visitantes del heredero de Pedro.

 Los argentinos padecimos muchas veces actitudes mezquinas, también en los últimos doce años,  que no solo socaban a un gobierno, sino a una sociedad que busca y necesita más G20 cotidianos.

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