BOGOTA (GDA).– Perú y Brasil les sirven de cantera de milicianos, armas y coca; Ecuador, de bastión financiero y de refugio, y Venezuela, Costa Rica y México, de “lavandería” de narcodólares y apoyo ideológico. Si bien están acorraladas militarmente en su país, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) pueden presentar su fortalecimiento en el exterior como el gran triunfo de los últimos cinco años...... lanacion/totalnews
BOGOTA (GDA).– Perú y Brasil les sirven de cantera de milicianos, armas y coca; Ecuador, de bastión financiero y de refugio, y Venezuela, Costa Rica y México, de “lavandería” de narcodólares y apoyo ideológico. Si bien están acorraladas militarmente en su país, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) pueden presentar su fortalecimiento en el exterior como el gran triunfo de los últimos cinco años. En ese período, la guerrilla logró armar una red con 400 grupos en por lo menos siete países de América, entre organizaciones legales, clandestinas y semiclandestinas, que respaldan su causa desde la Argentina hasta Estados Unidos, según pudo establecer una investigación especial del Grupo de Diarios América (GDA), en la que participó La Nacion. En la red de organizaciones articulada por las FARC hay movimientos de revolucionarios puros, ONG defensoras de los derechos humanos, partidos políticos legalmente establecidos... La categoría de legal o ilegal la determina el tipo de actividades que desempeñan. Si el apoyo es sólo ideológico, no tienen problemas. Pero si pasa a lo logístico o lo financiero, se convierten de inmediato en blanco de las autoridades. Y eso es lo que ha empezado a pasar con muchas organizaciones en toda América latina. La estratégica avanzada internacional de la guerrilla se empezó a gestar en 2002, cuando Alvaro Uribe llegó al gobierno colombiano con un duro discurso contra las FARC y con unas fuerzas armadas fortalecidas. "Por la presión militar, las FARC se vieron obligadas a renunciar a los secuestros masivos y a las grandes tomas, con las que llegaron incluso a penetrar en Cali, la tercera entre las ciudades más importantes de Colombia", dice un miembro de la inteligencia militar. Entonces, el secretariado de las FARC optó por iniciar la penetración en el resto del continente, que ya había tenido dos fases, aunque poco productivas. La primera, en los 80, fue liderada por Jaime Guaracas, por entonces miembro del secretariado, y fracasó por inexperiencia. Y la segunda se frenó por el retroceso del socialismo a nivel mundial. "Nuestro pedido de ayuda para armas no encontró eco y tampoco el de aportes financieros a la causa", dice un documento de la octava conferencia de esa organización, en 1993. Pero fue la tercera fase, coordinada por los jefes guerrilleros Raúl Reyes -abatido en marzo pasado- e "Iván Márquez", la que ha rendido frutos. Su punta de lanza ha sido la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB). No es casualidad que tres días antes de la muerte de Reyes en un ataque contra un campamento guerrillero en Ecuador, el segundo congreso de la CCB, reunido en Quito, haya expedido una resolución de apoyo a la batalla internacional que libran las FARC para ser sacadas de la lista de organizaciones terroristas y reconocidas como grupo beligerante. Esa solicitud ya ha encontrado un eco condicionado en los gobiernos de Hugo Chávez y de Rafael Correa, que piden que cesen los secuestros antes de respaldar esta polémica cruzada. Los guerrilleros "Bernardo" y Héctor Orlando Martínez Quinto son dos de las fichas usadas por las FARC para expandirse ideológica, logística y financieramente por América latina. "Bernardo" es un economista argentino, de no más de 50 años, que entre 1990 y 1996 fue asesor externo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Tras hacer una pequeña fortuna, acaba de enviar a su hijo mayor a Estados Unidos a formarse como piloto y él se mueve hoy entre Nicaragua y Colombia. "Bernardo", dicen fuentes del ejército colombiano y de las propias FARC que hoy colaboran con la justicia, ha sido el encargado de la penetración en los países del Cono Sur. Héctor Orlando, un moreno colombiano de 1,90 metro de estatura, llegó en 2000 a Costa Rica y se casó con una joven que le permitió obtener la residencia en tiempo récord. Ingresó luego en el negocio de la pesca, que utilizó como plataforma para el canje de cocaína por armas. "La estrategia consiste en enviar a estos países cuadros con el disfraz de refugiados, que, una vez instalados, se vuelven intocables e inician la ofensiva", afirma un oficial colombiano. La Argentina, donde aún permanece la familia de "Bernardo", ha recibido en los últimos cinco años a 80 refugiados políticos colombianos. Pero cuando se indaga sobre su pasado y actividades, la respuesta oficial del gobierno argentino es que, si bien entre ellos hay varios miembros de las FARC, se trata únicamente de perseguidos o desmovilizados. En el caso de Costa Rica, país de refugio de Héctor Orlando, en los últimos seis años ingresaron 2000 colombianos que, para las autoridades de ese país, están ligados de alguna forma a la subversión, la delincuencia común y el narcotráfico. Pero sólo ahora comienza su persecución y decantamiento. El mismo patrón se repite en Ecuador, México y Brasil. En este último país, el enlace de las FARC, Francisco Antonio Cadena, alias "Camilo" -casado con una profesora brasileña y encargado del trueque de coca por armas y del reclutamiento de simpatizantes-, no ha podido ser extraditado a Colombia porque goza del estatus de refugiado desde 2006. En tanto, en Perú, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) da un respaldo abierto al discurso de las FARC, por tener como coincidencia ideológica el marcado antiimperialismo. Pero desde 2006, también hay indicios de que miembros de ese grupo han recibido entrenamiento militar de la guerrilla, según información a disposición del gobierno colombiano. "Solidaridad" En México, existe un Núcleo de Apoyo a las FARC, con claros nexos con la Universidad Autónoma de México (UNAM), que está en la mira de las autoridades luego de que varios de sus integrantes fueron encontrados en el campamento en el que fue abatido Raúl Reyes. También está el Frente Popular Francisco Villa, conectado con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), segunda fuerza del país a nivel nacional, al que le atribuyen una clara cercanía al grupo ilegal colombiano. Según un alto oficial del ejército de Colombia, representantes de las FARC en México mantienen una relación "solidaria" con ese y otros grupos vinculados al PRD, e incluso los enviados del grupo armado colombiano participan en la organización de talleres políticos en Ciudad de México. El límite entre el apoyo ideológico y el logístico (incluido el tráfico de drogas y armas) y la condición de refugiados intocables de quienes promueven estas organizaciones es lo que preocupa a las autoridades de Colombia y de otros países de la región. Por ejemplo, llama la atención que en Ciudad de México algunos miembros de las redes bolivarianas tengan intereses en diferentes empresas. Autoridades colombianas y mexicanas investigan su posible vínculo con los negocios del narcotráfico que las FARC mantienen con los poderosos carteles de Sinaloa y Juárez. "Es claro que intentan lavar el dinero producto del narcotráfico", dice la inteligencia colombiana. En Ecuador, Nubia Calderón, que se sospecha que puede haber muerto en el ataque contra Raúl Reyes, logró obtener residencia y propiedades, a pesar de tener una orden de captura en Colombia por rebelión y terrorismo. Figura como administradora de un negocio de ropa, pero es en realidad el enlace de las FARC en ese país. También en Venezuela y Colombia, grupos de jóvenes aglutinados en el Clan Cruzada Latinoamericana y en el Grupo Anarkista han sido entrenados en el manejo de explosivos y de armas. En cuanto a Perú, su policía tiene evidencias de que allí el apoyo es más logístico y que las FARC usan la ciudad de Iquitos como cantera de milicianos, armas, tráfico de drogas y lugar de recuperación de heridos. Un solo hombre, Gonzalo Guerra Siquihva, admitió el año pasado haberles entregado a esa guerrilla 1000 pistolas y miles de cartuchos para AKM y otras armas. En Chile, el liderazgo del trabajo en favor de las FARC lo lleva a cabo un refugiado conocido como "Roque", quien incluso logró que el Partido Comunista enviara cuadros a Colombia para instrucción de milicias. En Estados Unidos Ahora, todo indica que el principal esfuerzo de las FARC está encaminado a establecer nexos de algún tipo en Estados Unidos. "A mi juicio, un problema de fondo es que no tienen un vocero ubicado estratégicamente que pueda comunicarse con personas de influencia de mi país", dice un correo enviado en octubre de 2007 a Raúl Reyes por Jim Jones, un académico estadounidense que mantiene contacto fluido con la guerrilla y que les ha servido de puente con congresistas y centros de estudios políticos. En Estados Unidos ya han abierto dos puntos de trabajo ideológico, dice la inteligencia colombiana: una ONG ambientalista y un centro de estudios en Carolina del Norte. Tras la muerte de Raúl Reyes, la comisión internacional de las FARC se apresuró a reorganizarse para reemplazarlo, según dicen las investigaciones en Colombia. Ahora, la comisión coordinadora -que estaba bajo el mando de Reyes; Orlay Jurado Palomino, alias "Hermes" (Venezuela), y "Camilo" (Brasil)- se ha ampliado. Ante este panorama, oficiales de inteligencia del gobierno colombiano admiten que, aunque las FARC están acorraladas en Colombia, han sido exitosas en su objetivo de fortalecer su presencia en el resto del continente. BOGOTA (GDA).– Perú y Brasil les sirven de cantera de milicianos, armas y coca; Ecuador, de bastión financiero y de refugio, y Venezuela, Costa Rica y México, de “lavandería” de narcodólares y apoyo ideológico. Si bien están acorraladas militarmente en su país, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) pueden presentar su fortalecimiento en el exterior como el gran triunfo de los últimos cinco años. En ese período, la guerrilla logró armar una red con 400 grupos en por lo menos siete países de América, entre organizaciones legales, clandestinas y semiclandestinas, que respaldan su causa desde la Argentina hasta Estados Unidos, según pudo establecer una investigación especial del Grupo de Diarios América (GDA), en la que participó La Nacion. En la red de organizaciones articulada por las FARC hay movimientos de revolucionarios puros, ONG defensoras de los derechos humanos, partidos políticos legalmente establecidos... La categoría de legal o ilegal la determina el tipo de actividades que desempeñan. Si el apoyo es sólo ideológico, no tienen problemas. Pero si pasa a lo logístico o lo financiero, se convierten de inmediato en blanco de las autoridades. Y eso es lo que ha empezado a pasar con muchas organizaciones en toda América latina. La estratégica avanzada internacional de la guerrilla se empezó a gestar en 2002, cuando Alvaro Uribe llegó al gobierno colombiano con un duro discurso contra las FARC y con unas fuerzas armadas fortalecidas. "Por la presión militar, las FARC se vieron obligadas a renunciar a los secuestros masivos y a las grandes tomas, con las que llegaron incluso a penetrar en Cali, la tercera entre las ciudades más importantes de Colombia", dice un miembro de la inteligencia militar. Entonces, el secretariado de las FARC optó por iniciar la penetración en el resto del continente, que ya había tenido dos fases, aunque poco productivas. La primera, en los 80, fue liderada por Jaime Guaracas, por entonces miembro del secretariado, y fracasó por inexperiencia. Y la segunda se frenó por el retroceso del socialismo a nivel mundial. "Nuestro pedido de ayuda para armas no encontró eco y tampoco el de aportes financieros a la causa", dice un documento de la octava conferencia de esa organización, en 1993. Pero fue la tercera fase, coordinada por los jefes guerrilleros Raúl Reyes -abatido en marzo pasado- e "Iván Márquez", la que ha rendido frutos. Su punta de lanza ha sido la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB). No es casualidad que tres días antes de la muerte de Reyes en un ataque contra un campamento guerrillero en Ecuador, el segundo congreso de la CCB, reunido en Quito, haya expedido una resolución de apoyo a la batalla internacional que libran las FARC para ser sacadas de la lista de organizaciones terroristas y reconocidas como grupo beligerante. Esa solicitud ya ha encontrado un eco condicionado en los gobiernos de Hugo Chávez y de Rafael Correa, que piden que cesen los secuestros antes de respaldar esta polémica cruzada. Los guerrilleros "Bernardo" y Héctor Orlando Martínez Quinto son dos de las fichas usadas por las FARC para expandirse ideológica, logística y financieramente por América latina. "Bernardo" es un economista argentino, de no más de 50 años, que entre 1990 y 1996 fue asesor externo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Tras hacer una pequeña fortuna, acaba de enviar a su hijo mayor a Estados Unidos a formarse como piloto y él se mueve hoy entre Nicaragua y Colombia. "Bernardo", dicen fuentes del ejército colombiano y de las propias FARC que hoy colaboran con la justicia, ha sido el encargado de la penetración en los países del Cono Sur. Héctor Orlando, un moreno colombiano de 1,90 metro de estatura, llegó en 2000 a Costa Rica y se casó con una joven que le permitió obtener la residencia en tiempo récord. Ingresó luego en el negocio de la pesca, que utilizó como plataforma para el canje de cocaína por armas. "La estrategia consiste en enviar a estos países cuadros con el disfraz de refugiados, que, una vez instalados, se vuelven intocables e inician la ofensiva", afirma un oficial colombiano. La Argentina, donde aún permanece la familia de "Bernardo", ha recibido en los últimos cinco años a 80 refugiados políticos colombianos. Pero cuando se indaga sobre su pasado y actividades, la respuesta oficial del gobierno argentino es que, si bien entre ellos hay varios miembros de las FARC, se trata únicamente de perseguidos o desmovilizados. En el caso de Costa Rica, país de refugio de Héctor Orlando, en los últimos seis años ingresaron 2000 colombianos que, para las autoridades de ese país, están ligados de alguna forma a la subversión, la delincuencia común y el narcotráfico. Pero sólo ahora comienza su persecución y decantamiento. El mismo patrón se repite en Ecuador, México y Brasil. En este último país, el enlace de las FARC, Francisco Antonio Cadena, alias "Camilo" -casado con una profesora brasileña y encargado del trueque de coca por armas y del reclutamiento de simpatizantes-, no ha podido ser extraditado a Colombia porque goza del estatus de refugiado desde 2006. En tanto, en Perú, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) da un respaldo abierto al discurso de las FARC, por tener como coincidencia ideológica el marcado antiimperialismo. Pero desde 2006, también hay indicios de que miembros de ese grupo han recibido entrenamiento militar de la guerrilla, según información a disposición del gobierno colombiano. "Solidaridad" En México, existe un Núcleo de Apoyo a las FARC, con claros nexos con la Universidad Autónoma de México (UNAM), que está en la mira de las autoridades luego de que varios de sus integrantes fueron encontrados en el campamento en el que fue abatido Raúl Reyes. También está el Frente Popular Francisco Villa, conectado con el Partido de la Revolución Democrática (PRD), segunda fuerza del país a nivel nacional, al que le atribuyen una clara cercanía al grupo ilegal colombiano. Según un alto oficial del ejército de Colombia, representantes de las FARC en México mantienen una relación "solidaria" con ese y otros grupos vinculados al PRD, e incluso los enviados del grupo armado colombiano participan en la organización de talleres políticos en Ciudad de México. El límite entre el apoyo ideológico y el logístico (incluido el tráfico de drogas y armas) y la condición de refugiados intocables de quienes promueven estas organizaciones es lo que preocupa a las autoridades de Colombia y de otros países de la región. Por ejemplo, llama la atención que en Ciudad de México algunos miembros de las redes bolivarianas tengan intereses en diferentes empresas. Autoridades colombianas y mexicanas investigan su posible vínculo con los negocios del narcotráfico que las FARC mantienen con los poderosos carteles de Sinaloa y Juárez. "Es claro que intentan lavar el dinero producto del narcotráfico", dice la inteligencia colombiana. En Ecuador, Nubia Calderón, que se sospecha que puede haber muerto en el ataque contra Raúl Reyes, logró obtener residencia y propiedades, a pesar de tener una orden de captura en Colombia por rebelión y terrorismo. Figura como administradora de un negocio de ropa, pero es en realidad el enlace de las FARC en ese país. También en Venezuela y Colombia, grupos de jóvenes aglutinados en el Clan Cruzada Latinoamericana y en el Grupo Anarkista han sido entrenados en el manejo de explosivos y de armas. En cuanto a Perú, su policía tiene evidencias de que allí el apoyo es más logístico y que las FARC usan la ciudad de Iquitos como cantera de milicianos, armas, tráfico de drogas y lugar de recuperación de heridos. Un solo hombre, Gonzalo Guerra Siquihva, admitió el año pasado haberles entregado a esa guerrilla 1000 pistolas y miles de cartuchos para AKM y otras armas. En Chile, el liderazgo del trabajo en favor de las FARC lo lleva a cabo un refugiado conocido como "Roque", quien incluso logró que el Partido Comunista enviara cuadros a Colombia para instrucción de milicias. En Estados Unidos Ahora, todo indica que el principal esfuerzo de las FARC está encaminado a establecer nexos de algún tipo en Estados Unidos. "A mi juicio, un problema de fondo es que no tienen un vocero ubicado estratégicamente que pueda comunicarse con personas de influencia de mi país", dice un correo enviado en octubre de 2007 a Raúl Reyes por Jim Jones, un académico estadounidense que mantiene contacto fluido con la guerrilla y que les ha servido de puente con congresistas y centros de estudios políticos. En Estados Unidos ya han abierto dos puntos de trabajo ideológico, dice la inteligencia colombiana: una ONG ambientalista y un centro de estudios en Carolina del Norte. Tras la muerte de Raúl Reyes, la comisión internacional de las FARC se apresuró a reorganizarse para reemplazarlo, según dicen las investigaciones en Colombia. Ahora, la comisión coordinadora -que estaba bajo el mando de Reyes; Orlay Jurado Palomino, alias "Hermes" (Venezuela), y "Camilo" (Brasil)- se ha ampliado. Ante este panorama, oficiales de inteligencia del gobierno colombiano admiten que, aunque las FARC están acorraladas en Colombia, han sido exitosas en su objetivo de fortalecer su presencia en el resto del continente.
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