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Sólo en papel. Sus dueños ya crearon otros dos periódicos para niños y jóvenes. Mon Quotidien, para lectores de 10 a 14 años, llega a 60.000 suscriptores con noticias y juegos
PARIS.- Cuando Elisa Cammarota vuelve a casa de la escuela, arroja al
suelo su mochila y se dedica a leer su diario de cabo a rabo. También lo
hace Anthony Azoulay, aunque él se concentra en los artículos sobre
fútbol y en las páginas con grandes fotografías. Elisa y Anthony tienen
10 años, y empiezan a cursar el quinto grado en el próximo otoño
europeo. Los dos son suscriptores regulares de uno de los más populares
periódicos cotidianos de Francia.
Se trata de Mon Quotidien (Mi Diario), un periódico para chicos
de entre 10 y 14 años, nacido en 1995, con tanto éxito -en su tercer
año de existencia alcanzó una circulación de 50.000 ejemplares- que los
socios fundaron otros dos diarios, Petit Quotidien (El Pequeño Diario), para chicos de entre 7 y 10 años, y L´Actu
, (algo así como Los Titulares), para adolescentes entre los 14 y los
17 años. La combinación de contenido con una hábil estrategia de
marketing ha llevado la circulación de los tres diarios a los 165.000
ejemplares.
Los periódicos, que aparecen todos los días salvo los domingos, son una
mezcla de noticias vívidas y llenas de color, fotografías, tiras cómicas
y series de acertijos y preguntas. Un ejemplar reciente de Mon Quotidien
llevó en tapa una foto y una nota del pulpo Paul, el cefalópodo que
vaticinó con éxito los ganadores de los partidos del Mundial de fútbol
de 2010. Otro número estuvo dedicado al diminuto auto nuevo que se
exhibió en la muestra automovilística de Berlín, que se pliega para
poder guardarlo en espacios pequeños.
Una anomalía en el mercado
En una época en la que muchos chicos son adictos a las computadoras, los
iPods y los iPads -y en la que los periódicos sienten esa presión-, Mon Quotidien parece una anomalía, más aún en Francia.
Pese al gran nombre de periódicos como Le Monde y Le Figaro
, los franceses leen cada vez menos los diarios. Según las
estadísticas, en Francia se vende la mitad de diarios que en Inglaterra o
Alemania, y el porcentaje de lectores es particularmente bajo en el
segmento de los más jóvenes. Sólo el 10% de los jóvenes de entre 15 y 24
años leían un periódico pago en 2007, la última vez que el gobierno
hizo una encuesta, un porcentaje que se había reducido a la mitad
respecto del 20% de una década antes.
Como parte de su estrategia de marketing, Mon Quotidien invita a
varios de sus lectores a la redacción a editar el diario dos veces por
semana, exceptuando la tapa, pero permitiéndoles elegir los artículos de
las otras siete páginas.
En una de las últimas reuniones, la editora nacional, Caroline Hallé,
propuso un artículo sobre una escuela británica que había comprado
halcones para ahuyentar a una plaga de gaviotas que estaban ensuciando y
arruinando las instalaciones. También propuso la noticia sobre el
reciente descubrimiento de algunos buzos que encontraron champagne
francés que el rey Luis XVI había enviado al zar de Rusia, pero que
había quedado sepultado en el mar cuando el barco que transportaba las
botellas se hundió en el mar Báltico.
François Dufour, de 49 años, el editor y fundador de la publicación,
propuso un artículo que, según creía, provocaría la aprobación de los
chicos: los periódicos británicos informaban que los científicos habían
descubierto cuál había existido primero, si el huevo o la gallina. Su
idea fue recibida por rostros absolutamente inexpresivos. "Nosotros
proponemos y ellos eligen", dijo Hallé, de 34 años, quien ingresó en el
periódico hace nueve años, después de haber trabajado en un sitio de
noticias en Internet.
"Es algo muy bien hecho", afirmó Françoise Dargent, crítica literaria de Le Figaro
cuyas dos hijas mayores, de 11 y 13 años, son ávidas lectoras. "Es una
manera de que los chicos estén informados y desarrolla en ellos una
buena predisposición para la lectura." Sin embargo, no hay señales de
que Mon Quotidien y sus diarios hermanos estén generando
lectores de periódicos a largo plazo. Con cada grupo etario sucesivo de
lectores, el número de suscriptores disminuye. Petit Quotidien tiene 75.000 suscriptores; Mon Quotidien , 60.000, y L´Actu, sólo 30.000.
La empresa editora tiene otra estrategia. "Cada mes de septiembre
enviamos 15 millones de ejemplares gratuitos a todos los maestros de
Francia, 30 ejemplares a cada uno. Eso es el 90% de los 5 millones de
euros que gastamos en marketing directo", dijo Dufour. Los chicos
conocen el periódico en la escuela y después piden a sus padres que les
paguen una suscripción.
En ese nivel, los periódicos siguen siendo redituables, pero aumentar la
circulación produciría pérdidas, agregó Dufour. Los periódicos sólo se
venden por suscripción, porque eso evita mantener bajos los costos de
distribución. Más aún, asegura que piensa resistir la presión del mundo
digital. "No hacemos nada en Internet", dijo Dufour, aunque Mon Quotidien tiene un programa online gratuito de cinco minutos de noticias. "Los padres no querrían pagar por eso", afirmó.
Traducción de Mirta Rosenberg
CLAVES
- Alcance. Mon Quotidien sale de lunes a sábados, en tres ediciones regionales, y llega a 60.000 suscriptores de entre 10 y 14 años.
- Material. El contenido es una mezcla de
noticias (la ciencia, la tecnología y los temas sociales son
preferidos), curiosidades, historietas y juegos.
- Subproductos. Sus creadores fundaron Petit
quotidien, para chicos de 7 a 10 años, y L?Actu, para adolescentes de 14
a 17. Los tres periódicos totalizan 165.000 ejemplares.
Fuente: John Tagliabue
The New York Times (La Nación)
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