"Tenemos que estar preparados para un ataque terrorista en cualquier parte del mundo"

Narcotrafico & Terrorismo
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Lo afirma el experto estadounidense en terrorismo Peter Tarlow. Y dice que hay que estar siempre alerta en los centros turísticos.Por Paula Lugones

 

 

 

Peter Tarlow es un experto estadounidense en terrorismo y su impacto en las grandes ciudades. Ha trabajado en varios organismos del gobierno de Estados Unidos -el FBI, el Departamento de entre otros- y hoy viaja por distintos rincones del mundo como asesor sobre la protección de centros turísticos globales. Colaboró, por ejemplo, en el diseño de la seguridad de algunos símbolos de EE.UU. como La Estatua de la Libertad en Nueva York o el Hall de la Independencia en Filadelfia, y en el exterior, en la seguridad de Brasil para el Mundial y los Juegos Olímpicos. En diálogo telefónico con Clarín desde Texas, a horas de arribar de un viaje a Cuba y a poco de partir hacia China, Tarlow señaló que con la nueva modalidad de ataques terroristas ya “no hay ciudades seguras en el mundo” porque es “más fácil atacar un hotel que una embajada”. Que debe haber “un cambio en la forma en la que construimos” las grandes urbes, forjado ya desde las facultades de Arquitectura, y que la gente en los centros turísticos debe estar “tranquila, pero alerta”.

 

-¿Se esperaba un atentado como el del martes pasado en Nueva York?

 

-Hoy tenemos que esperar que pase algo negativo en cualquier ciudad del mundo. No hay ninguna ciudad segura. Hemos visto lo que pasó en Nueva York, pero también en París, en Londres y lo podríamos ver en Moscú. No importa de dónde estemos hablando: tenemos que estar preparados para un ataque terrorista en cualquier parte del mundo.

 

-¿Por qué las grandes ciudades ahora son un objetivo de esta nueva modalidad de ataques?

 

-Las grandes ciudades son un objetivo fácil para un terrorista. Antiguamente se necesitaba planear un ataque. Por ejemplo, el 11 de septiembre de 2001 fue un ataque muy panificado. Hoy no se trata de planificar un ataque para matar a dos mil o tres mil personas como antes, sino que ahora se trata de ataques más pequeños, pero mucho más fáciles de concretar como por ejemplo a través del uso de un camión como fue en Niza, en Londres o ahora en Nueva York. Son cosas que todo el mundo puede comprar o alquilar. Son ataques fáciles de montar. Es muy fácil alquilar un camión. Hay cuatro aspectos que resaltar cuando hablamos de un atentado: primero, da la posibilidad de mucha publicidad porque, si el ataque es en una ciudad como Londres o Nueva York van a estar todos los medios de comunicación. Segundo, si hay muchedumbre o grupos de personas caminando por las veredas o en las calles será muy fácil. Es el mismo patrón que vimos en Londres, París o Niza. Tercero, como son grandes centros económicos, el terrorista piensa que si damnifica a Nueva York perjudica a mucha gente en el sentido económico. O sea que hay posibilidades de publicidad, de muchas muertes, probabilidades de daño económico y el otro tema es que son centros que tienen símbolos. Son centros icónicos. Todo el mundo se identifica con París, Londres, Jerusalén o Nueva York. Así se convierten rápidamente en grandes titulares mundiales y generan que todos piensen: “Si puede pasar allá me puede pasar a mí”. Generan miedo.

 

"Tenemos que estar preparados para un ataque terrorista en cualquier parte del mundo"

Experto. El estadounidense Peter Tarlow, especialista en terrorismo y seguridad en ciudades globales.

 

-¿Estos atentados, fáciles de cometer, se pueden evitar de alguna manera?

 

-Será necesario tener un nuevo contexto en la forma en que construimos las ciudades y cómo permitimos que la gente camine en las veredas. Hay que tener en cuenta algo: siempre es más fácil atacar que defender, y por eso tenemos que pensar en la arquitectura urbana y cómo la planificamos. Hasta ahora siempre hemos querido espacios grandes, hacer entradas y salidas fáciles. Vamos a tener que pensar en eso. También vamos a tener que ejercer un mayor control sobre quien está en los lugares. Como se sabe, en este momento, hay mucha entrada y salida libre de un país a otro, lo que no quiere decir que una persona puede causar daño dentro de su propio país, pero por lo menos las posibilidades son un poco menos. Pero no hay ninguna defensa en un 100%.

 

-¿Cómo deberían cambiar las ciudades en su forma, en su protección?

 

-Tal vez tengamos que poner cosas bonitas, pero teniendo en cuenta dónde hay mucha gente en las veredas. Podemos crear, por ejemplo, mini-muros entre la calle y la vereda. Hemos hecho eso en varias ciudades del mundo en donde estamos pensando el cambio de la arquitectura. Esto es caro, tiene su costo. Pero es algo que tendremos que hacer de alguna forma sin perder la belleza de la ciudad, pero al mismo tiempo ofrecer la protección. No quiero dar muchos detalles para dar ideas a una persona para crear un nuevo problema. Pero que es posible es posible y conlleva repensar primero desde las facultades de Arquitectura, que es donde tenemos que enseñar estos nuevos conceptos. Segundo, necesitamos personas como usted que estén dando el mensaje al mundo. Yo creo que esta entrevista es una protección contra el terrorismo simplemente porque estamos planteando el tema ante una nueva problemática y cómo se va a resolver.

 

-¿La gente tiene que cambiar de actitud, tiene que estar más alerta?

 

-Alerta no significa falta de tranquilidad. Si yo estoy en la Rambla en Barcelona, donde también hubo un atentado, yo sé también que allí hay carteristas, es la calle más famosa del mundo de carteristas. Cuando yo camino tengo que usar el sentido común. Lo que queremos es darle tranquilidad a la gente pero que sean adultos y no niños. Uno simplemente no debe estar vagabundeando por la calle, sin estar alerta a los problemas de una ciudad. Y eso pasa muchas veces por el hecho de cruzar una calle. Muchas veces la gente está mirando su teléfono mientras está cruzando la calle y un coche la choca.

 

-¿Qué otro consejo le daría a un turista o un habitante de una gran ciudad?

 

-No hay ningún lugar del mundo 100% seguro. Hay que vivir la vida porque si nosotros vivimos sin tranquilidad le damos una victoria a los terroristas. Hay que estar alerta, pero también relajado. Si una persona camina por la calle de una forma muy nerviosa no va a poder ver lo que está pasando. Al fin de cuentas todos estamos en las manos de Dios.

 

-¿Hay que evitar las grandes concentraciones de gente, los lugares muy transitados, como Times Square o un recital por ejemplo?

 

-Hay que pensar lo que pasó en Las Vegas, por ejemplo (un hombre mató a 58 personas en un concierto, disparando desde un edificio). Tenemos que pensar si queremos este tipo de eventos masivos al aire libre. Hay cosas que me dan miedo. Por ejemplo, yo estuve en Nueva York durante el Año Nuevo, cuando hay dos millones de personas. Así es muy difícil de mantener la seguridad porque hay dos millones de personas en sus departamentos de la Séptima avenida y si una persona está en el piso 30 o 40 y quiere comenzar a disparar va a ser muy difícil frenarla.

 

-¿Cree que esto debería estar acompañado por una limitación en la portación o compra de armas?

 

-El problema es que no hay que pensar solo en el control de armas, que es algo del siglo XX y no del XXI. Hoy en día tendremos que preocuparnos por otras cosas. No estoy a favor de las armas, pero también quiero decir que sólo estamos pensando en armas y no estamos pensando en drones, en las nuevas tecnologías nano. Esto quiere decir que yo te puedo matar con un coche, con un cuchillo o con muchas otras cosas que van más allá del control de armas. Si vemos sólo eso estamos cometiendo un error. Una persona moral no mata a su prójimo. Si yo te quiero matar yo voy a encontrar un coche, un cuchillo o una pistola para matarte. La gente quiere soluciones sencillas y no las hay. Hay muchas cosas que tenemos que hacer.

 

-¿Qué valor le da a la inteligencia previa? ¿Hay que aumentar las tareas de inteligencia como forma de prevención?

 

-Eso es muy importante. Tenemos que usar nuestra mentalidad, hay que tener precaución. El turista tiene que ser consciente del mundo donde está, pero necesitamos prevenir. La mejor solución es prevenir una crisis.

 

-¿Por qué cree que está sucediendo esta radicalización de personas, que cometen atentados en nombre del ISIS cuando no es planificado por el ISIS? Una especie de lobos solitarios radicalizados, cuando el ISIS está cayendo en el terreno.

 

-Muchas veces el ISIS acepta el crédito por algo que nunca hizo. Estamos limitando el número de personas de ISIS en el territorio de Oriente Medio y eso significa que es ahora como un cáncer que viaja en el cuerpo internacional. Ellos han aprendido que el mundo del turismo es muy fácil para atacar. Es mucho más fácil atacar un hotel que una embajada. Más publicidad reciben de forma positiva, en lo que ellos ven como una forma positiva, más los impacta para hacer más.

 

-¿Qué impacto económico tienen estos atentados en las ciudades globales? ¿El impacto es grande o es momentáneo y después todo sigue igual?

 

-Las dos cosas. Hay un impacto. Pero desafortunadamente ya estamos aprendiendo a acostumbrarnos a estos atentados. Por ejemplo, en el caso de Las Vegas hubo una caída de turistas por un momento, pero un atentando reemplaza a otro y en lugar de Las Vegas hoy estamos hablando de Nueva York. Quién sabe si en tres días más no hablaremos de otra ciudad y dejemos de hablar de Nueva York. Hay que diferenciar algunas cosas. Por ejemplo, en Londres, en el primer atentado, el turismo bajó un poco pero ahora que han tenido varios ataques la gente tiene más miedo de ir allí y esto en el largo plazo causa problemas. Depende de la situación, el lugar y la publicidad.

 

-Hasta ahora las grandes ciudades de América Latina no han sufrido este tipo de atentados ¿Tienen menos chances?

 

-América Latina tiene otros problemas. Tiene un alto problema con la delincuencia. Yo trabajé en Brasil, tanto en la Copa del Mundo como en los Juegos Olímpicos. Había muy pocas posibilidades de atentados, pero caminar en las calles de Río de Janeiro o de San Pablo es bien peligroso. En América Latina primero está la criminalidad. Pero hasta ahora las grandes ciudades de América Latina no son grandes centros turísticos. Ni siquiera Buenos Aires. Están lejos, y por eso no tienen el impacto económico, y tampoco tienen la publicidad que uno recibe si está en París, Berlín, Londres o Roma. Eso es lo bueno de América Latina y lo malo es que hay que trabajar mucho en el problema de la delincuencia porque si no lo hacemos va a destruir la economía de América Latina.

 

fuente clarin

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