El "zar anti drogas" de Donald Trump recibió coimas de fabricantes de opiáceos

Narcotrafico & Terrorismo
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Es el legislador Tom Marino, nominado por el presidente para dirigir la Política Nacional para el Control de Drogas. Renunció a la candidatura.Foto El senador demócrata Joe Manchin, de West Virginia, criticó la nominación de Tom Marino

 

El legislador republicano Tom Marino, nominado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para ser el nuevo "zar antidrogas" de Estados Unidos, rechazó hoy el puesto, luego de que saliera a la luz una investigación según la cual recibió dinero de la industria farmacéutica para debilitar un proyecto de ley que buscaba perseguir a las compañías que distribuyen opiáceos.

En concreto, una investigación periodística reveló, entre otras cosas, que Marino recibió casi 100.000 dólares de empresas farmacéuticas mientras trabajaba en un proyecto de ley en el Congreso que debilitó la capacidad de la DEA, la Agencia Antinarcóticos de EE.UU., para perseguir a los fabricantes y distribuidores de opiáceos.

 

Marino había sido nominado por Trump para dirigir la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca. Y el Congreso debía ratificarlo.

"Tom Marino me ha informado que está retirando su nombre de consideración como zar antidrogas. ¡Tom es un buen hombre y un gran congresista!", lo defendió el presidente su cuenta de Twitter.

 

Rep.Tom Marino has informed me that he is withdrawing his name from consideration as drug czar. Tom is a fine man and a great Congressman!

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El anunció llegó un día después de que el mandatario dijera que evaluaba retirar la candidatura de Marino, tras los informes del diario The Washington Post y la cadena de noticias CBS Newsque señalaban al legislador por Pensilvania como una de las piezas claves en la elaboración de una ley de 2016 que debilitó la autoridad de la DEA, la agencia antinarcóticos de Estados Unidos, para frenar la distribución de opiáceos.

Una "epidemia" letal

En promedio, 142 personas mueren por día en Estados Unidos por sobredosis de analgésicos y opiáceos recetados como Oxicontin o Vicodin, según un informe publicado en julio pasado por la comisión creada por Trump para combatir la epidemia de esos narcóticos.

El grupo, liderado por el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, subrayó que el número de muertes supera a las provocadas por armas de fuego o accidentes de tránsito y que es "igual a un 11 de septiembre cada tres semanas", en referencia a los atentados de 2001 en los que murieron 3.016 personas, según el reporte oficial.

Un paso a la heroína

Además, reveló que muchos de los adictos a los analgésicos y opiáceos se vuelcan luego al consumo de heroína, ya que es más barata.

Tras la publicación del informe, Christie pidió a Trump que declare la emergencia nacional para lidiar con la creciente crisis, algo a lo que el mandatario inicialmente se comprometió, aunque nunca cumplió.

Sin embargo, ahora que la crisis le estalló en la cara, aseguró que "la semana que viene" declarará la emergencia nacional.

El domingo pasado, el Washington Post informó que grupos de presión invirtieron un millón de dólares en las campañas electorales de varios legisladores, entre ellos Marino, para conseguir una ley más adaptada a los intereses de la industria farmacéutica.

60 mil muertos

Dicha ley, aprobada durante la presidencia de Barack Obama, quitó poder a la DEA y al Departamento de Justicia en sus esfuerzos por restringir el flujo de analgésicos y opiáceos, que en 2016 mataron a casi 60.000 estadounidenses, según los datos preliminares del Gobierno.

El senador republicano por Utah Orrin Hatch, uno de los principales impulsores de la ley, negó ayer haber conspirado con Marino para favorecer a la droguerías. Dijo que esas acusaciones son "completamente ridículas" y que él no es un "patsy (operador)" de la industria farmacéutica.

Además, aseguró que el lenguaje de la ley fue sugerido por la DEA y el Departamento de Justicia, las cuales podrían haber intentado detenerla o solicitarle a Obama que la vete, pero no lo hicieron.

"No pretendamos ahora que la DEA, las dos cámaras del Congreso y la Casa Blanca de Obama se hayan marchitado de alguna manera bajo la nefasta influencia del representante Marino", se quejó Hatch.

Por su parte, el senador demócrata Joe Manchin criticó la nominación de Marino, aunque también se quejó de que la administración Obama no haya hecho "sonar la alarma sobre cuán dañino sería ese proyecto de ley para luchar eficazmente contra la epidemia de opiáceos".

Manchin es legislador por Virginia Occidental, uno de los estados más afectados por la crisis de opiáceos, que golpea sobre todo en poblaciones pequeñas de residentes blancos no hispanos, con alta tasa de desempleo, que recurren a esas drogas sobre todo para aliviar patologías crónicas como diabetes y artritis.

"Necesitamos que quien dirija la Política de Control Nacional de Drogas de la Casa Blanca crea que debe proteger a nuestra gente, no a la industria farmacéutica", remató Manchin.

La senadora demócrata Claire McCaskill dijo que presentará una legislación para derogar la ley de 2016.

 

Fuente: agencias

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