La división Robos y Hurtos de la Policía de Mendoza, básicamente, esperó a que el prófugo más buscado del país se quedara sin puchos. Martín Alejandro Espiasse Pugh, alias "Banana", ideólogo de la megafuga del penal de Ezeiza en 2013, acusado de matar a dos policías, había pasado el último año en una suerte de búnker en el barrio de Corralitos en las afueras de la ciudad mendocina de Guaymallén, un área rural. Allí, vivía con quien sería su pareja, una joven de 23 años.

Lógicamente, el prófugo salía poco. La vigilancia policial indicaba que allanar el lugar con "Banana" adentro implicaba un fuerte riesgo: la Policía provincial sospechaba que estaba fuertemente armado. Ingresar con ariete y tropas de asalto garantizaba un enfrentamiento. Finalmente, Espiasse Pugh dejó su casa para comprar cigarrillos. La Policía provincial ingresó tras varios días de vigilancia: "fuertemente armado" resultaba casi un eufemismo.

En el lugar, se encontraron más de 20 armas como itakas y escopetas, pistolas, diversas municiones, uniformes de policía, un arco con flechas, detonadores ocultos en latas de pintura, chalecos antibalas y un corral con varios perros dogo, además de 20 plantas de marihuana. También, handys, largavistas y una moto Kawasaki de alta cilindrada. Fuentes policiales hablan de "varios kilos de explosivos". El inventario definitivo del allanamiento todavía no había sido compuesto a comienzos de la noche. fuente infobae