Un caniche de raza, la excusa de dos asaltantes para comenzar la toma de rehenes

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Los ladrones que terminaron tomando de rehenes a cuatro policías en Caballito empezaron asaltando una veterinaria. Luego, una familia quedó en sus manos.

La casa chorizo de Puán 635, en pleno Caballito, tuvo su noche de terror. Una familia, cuatro policías y hasta un caniche fueron los rehenes de dos asaltantes que terminaron siendo detenidos después de ocho horas de negociaciones. “Gracias a Dios el final fue feliz”, contó Osvaldo Rossetti, una de las víctimas.

Todo empezó pasadas las 20 del martes, cuando dos ladrones de 32 y 41 años entraron a la veterinaria UCI, en avenida Directorio al 1300. “Estábamos por cambiar el turno, esperando para una reunión a la que tenían que asistir 25 personas. En ese momento tocaron el timbre. Eran dos, tenían un perrito y dijeron que estaba enfermo. Como estábamos atendiendo, los sentamos y pedimos que esperaran. A los cinco minutos, cuando los fuimos a buscar, ya estaban con las armas en la mano”, describieron los empleados del local a Clarín.

Los dos ladrones dejaron al perrito, amenazaron a los veterinarios y empleados del lugar, les robaron los celulares y fueron por la caja. Según contaron a Clarín, había unos $7 mil en un cajón, pero no llegaron a abrirlo. “Justo tocaron timbre. Era una chica que venía a la reunión; miró por la ventanita de la puerta y vio que empujaban a la secretaria hacia el fondo. Enseguida llamó a la Policía y le avisó lo que estaba pasando al grupo de los que nos juntábamos. Otros dos llamaron a la Policía y por eso vino enseguida”, dijeron los veterinarios.

Cuando se vieron rodeados, los dos ladrones huyeron por los fondos de la casa donde funciona esta veterinaria, usando una escalera y sin siquiera haber llegado al dinero. Dejaron atrás al perro que habían usado para entrar a la veterinaria, que es de raza y tiene cuatro meses. Creen que pudo haber sido robado para tener una fachada que les permitiera entrar al local y ahora buscan a sus dueños.

Lo que sucedió en el local no era más que el comienzo de ocho horas de tensión para los vecinos de Caballito, que de repente quedaron en medio de un operativo que incluyó calles cortadas y hasta un helicóptero.

Es que de la veterinaria los dos asaltantes llegaron a los techos de la manzana y saltaron a una casa vecina. Esa casa era la de los Rossetti, sobre Puán.

Fue Nicolás Rossetti (27) el que primero los vio en el pasillo de su casa, entre la cocina y el patio. “Entraron por el patio, vinieron corriendo medio desesperados. Primero me asusté pero les pedí que no fueran adelante, que estaba mi papá, que tiene problemas de presión, y volvimos para el fondo. Me pidieron plata y me preguntaron si tenía auto. De ahí, volvimos a la cocina y llamaron a alguien, un cómplice o algo, que les avisó que estaba la Policía afuera”, relató.

Como si fuera una escena de película, mientras su hijo estaba al fondo de la casa con los asaltantes -identificados como Frank Maldonado Cuellar (32), de nacionalidad boliviana, y César Alberto Díaz (41)- la Policía tocó el timbre de la puerta de entrada. “Abrió mi papá y vio un despliegue policial terrible. Entonces los dejó pasar, sin saber que yo estaba atrás con los otros”, aclaró Nicolás a TN.

Osvaldo Rossetti (66) salió de la casa y dejó a los policías de la Ciudad ingresar a su domicilio, pero sin saber qué pasaba con su hijo ni con Graciela Salerno (64), su esposa.

“Fue una hora sin saber nada de ellos, porque estábamos medio dispersos. En este momento estoy bien, gracias a Dios, el final fue feliz, pero la angustia y todo lo que pasó es algo que no se le desea a nadie. Estuvimos hasta las 5 de la mañana en una casa, mi hijo en un local vecino, y mi señora en otro”, lamentó Osvaldo.

Díaz y Cuellar estaban revolviendo el placard de Nicolás buscando ropa para cambiarse y tratar de escapar sin ser identificados cuando Osvaldo les abrió a la Policía y entraron dos agentes. “Uno de los oficiales fue reducido y tomado como rehén. Con el fin de preservar la vida de los damnificados, los efectivos policiales que formaban parte del operativo negociaron entregarse a cambio de la liberación del matrimonio y su hijo siendo despojados todos los agentes de sus armas y chalecos antibalas, quedando esposados dentro de la vivienda dos de los oficiales”, informaron fuentes de la Policía de la Ciudad.

Los dos ladrones, devenidos en secuestradores, pidieron un auto para fugarse. En medio de las negociaciones, lograron salir por la puerta principal de la casa, adonde dejaron a dos de los policías. “Con otros dos policías usados como escudos humanos, los delincuentes salieron a la calle y lograron ingresar a uno de los móviles de la comisaría 38° estacionado en la puerta”, relataron los efectivos.

Luego de negociar durante casi una hora, liberaron al primer policía. Pero tardaron cuatro más hasta que liberaron al último rehén y se entregaron, cerca de las 5. Ahora están acusados de privación ilegítima de la Libertad, robo a mano armada y lesiones”, a disposición del juzgado N°54.

fuente clarin

 

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