Viviendas créditos hipotecarios UVA: cómo impactarán los cambios en las metas de inflación

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La mayoría de los analistas dice que puede llegar a complicar en el corto plazo, pero que lo que hay que ver es si los salarios suben a la par de la inflación. Por Natacha Esquivel

 

 

 

Además de afectar el bolsillo en el día a día, la inflación también tiene en vilo a quienes tomaron un crédito hipotecario UVA, es decir, atado a la marcha de los precios, que ya suman unas 80.000 familias este año.

 

El que sacó un crédito cuando el Gobierno dijo que la inflación iba a ser de 5% en 2019, este jueves escuchó al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, asegurar que ese valor recién se alcanzará un año después, en 2020. Y que la previsión de 10% para este año, en realidad será de 15%.

 

La UVA (unidad de valor adquisitivo) pasó de $ 17,26 a fin de 2016 a $ 21,15 hoy. Es decir que la cuota de una persona que tomó un préstamo el 30 de diciembre pasado le aumentó 22,5%.

 

Ahora, por ejemplo, un crédito por $ 1,5 millones (US$ 77.000 al cambio del jueves) a 30 años con una tasa de 5,5% (como la del Banco Nación) que tiene hoy una cuota inicial de $ 8.634, con el 15% de inflación se iría a $ 9.930. Otro por $ 1 millón (US$ 51.400) a 20 años con la misma tasa tiene una cuota inicial de $ 6.973 y subiría a $ 8.020.

 

 

Por un lado, algunos analistas creen que si Federico Sturzenegger, el titular del Banco Central, relaja la política monetaria y baja la tasa (hoy de 28,75%) porque ese valor era para una meta de 10% y ahora es de 15%, "muy probablemente suban las expectativas de inflación, como así también la inflación real", sostiene Christian Buteler, analista financiero.

 

Por otro lado, hay quienes creen que el anuncio de hoy simplemente ajusta las estimaciones oficiales a la realidad y que el valor de las cuotas de los préstamos aumentará como iba a aumentar, más allá de las metas. Y que el número que le debería importar al tenedor del crédito es el de los aumentos salariales y cómo las paritarias acompañan o no el alza de precios (y de la cuota).

 

 

"Acá no importa de cuánto sea la inflación. Lo único que interesa al tomador del préstamo es que su sueldo siga a la inflación, es la única variable que hay que mirar en realidad", sostiene Germán Gómez Picasso, de Reporte Inmobiliario. "Si explotó el sistema con la actual inflación, cómo será cuando sea del 15 o 12%; habrá mucha más demanda".

 

Para el consultor, todo está dado para que el crédito hipotecario siga creciendo en los próximos años. "Hay una demanda contenida infinita, más allá de que es verdad que puede haber gente que diga ahora 'no sé si entro'. Ya hoy 30% de las escrituras se hacen con crédito, son cifras que no se veían hace dos décadas. Si me dijeran que la inflación se va a ir de 25 a 40% ahí sí lo vería con preocupación, pero acá se está hablando de una baja", agregó.

 

 

A diferencia de Buteler, Federico Rouco, economista de la Jefatura de Gabinete, no cree que el aumento de las metas se traduzca automáticamente en un incremento de la inflación. "Es ajustarse a la realidad. Nadie creía que la inflación iba a ser de 5% en 2019". Y recuerda que muchos de los tomadores de créditos son inquilinos, a los que también le aumentaría 15% el alquiler.

 

Rouco llama, como Gómez Picasso, a salir de la nominalidad. "Puede ser que los UVA aumenten en términos nominales, y que la persona sienta que paga más, pero son pesos que valen menos. Hay que sacar a la gente de la nominalidad. No hay que pensar en pesos, sino comparar con la suba salarial". Para el funcionario, una mayor cantidad de gente con créditos atados a la inflación generará una mayor conciencia contra la suba de precios. "En este país la gente tiene más miedo al desempleo que a la inflación, en otros es al revés", señala.

 

 

Para Federico Furiase, del Estudio Bein & Asociados, el cambio en las metas de inflación puede complicar la cuota del crédito en el corto plazo, pero en el largo asegura sustentabilidad al proceso de desinflación. "Vamos a un proceso de desinflación algo más lento, con un tipo de cambio real más competitivo, y con una tasa de interés real más baja. En ese sentido vamos a ver una desinflación más lenta de lo que pretendía el Banco Central pero más sustentable en el tiempo", asegura. "Entonces, en el corto plazo, quien tomó un crédito hipotecario UVA va a tener cierta restricción porque este movimiento del dólar y esta aceleración puede complicar, pero a mediano plazo lo veo como positivo, porque tener un BCRA que va a ir más lento en la ansiedad con que intenta desinflar lo vuelve más sostenible porque es consistente con un menor atraso cambiario, un menor costo de financiamiento para las pymes y le deja pesos liberados al financiamiento del déficit fiscal".

 

 

Furiase cree que, además, para Sturzenegger ahora el costo de no cumplir con la meta es mayor. "Con las tasas actuales, las expectativas están en 16% y la meta es 15%, así que no tiene mucho margen para bajar las tasas si quiere cumplir. Se afianzó la credibilidad del BCRA".

 

Lo que los analistas no creen es que una eventual baja en las tasas del BCRA impacte en una reducción de las de los préstamos UVA. Rouco asegura que el nivel de tasas actual (que aumentó a principio de diciembre como respuesta a la suba de tasas del Central) no bajará porque los bancos necesitan securitizar esas hipotecas y no lo pueden hacer a tasas más bajas.

 

fuente clarin