Costo político de la pérdida de confianza

Ernesto Bobek Cáceres
Lectura


Nuestro país debería encontrarse entre los más pujantes del planeta al no estar envuelto en esas problemáticas. Pero este básico aserto encuentra el escollo de un gobierno a la deriva, pretendiendo reinventar los principios básicos de cualquier sistema económico viable. Nos metimos solos en un default en forma absolutamente innecesaria. 
 
Cuando la épica populista puede más que la razón y el sentido común, se cometen torpezas de costos que se trasladarán a la nuestra calidad de vida por décadas. La presidente escucha únicamente a los que cantan su tema favorito, hoy “Patria o Buitres”. Letra y música de CFK, intérprete estrella Axel Kicillof con coros de Chirolita Capitanich & Los Aplaudidores de Siempre. 
 
Seguramente el oficialismo tomó debida nota del creciente número de funcionarios procesados e imputados por gravísimos delitos. Y más grave aún, que la Justicia Federal está acelerando los tiempos y apretando las marcas. Procesamientos y sobreseimientos revocados dan acabada muestra de un axioma que se ha repetido una y otra vez: Cuando los jueces no solo dejan de ser complacientes, sino que hasta enfrentan -y por lo general con razón- cualquier crítica que se les dirija, el diagnóstico es contundente: El final de un ciclo. 
 
Hasta funcionarios de la propia tropa como Berni, se lanzan a decir verdades que destartalan al modelo. Quedó a la vista que el declamado modelo de inclusión solo enriqueció a políticos y destrozó hasta la canasta básica de los más humildes. 
 
Como demócratas, debiéramos exigir a las autoridades a quienes les queda más de un año de gobierno, que comiencen a gobernar, finalicen su mandato y se hagan cargo penalmente de sus actos. Se puede hasta afirmar que en su ceguera provocada por el poder olvidaron que hay muchas vidas que se pierden a diario producto de una inseguridad acrecentada desde el poderoso y descontrolado mundo del narcotráfico.
 
El daño que se ha provocado desde la más desembozada corrupción no lo podrá remontar sin enormes sacrificios del pueblo ningún político que asuma el mando tras las elecciones. Los sucesivos cepos y recortes de libertades individuales han envilecido nuestra moneda. Los resultados de las crecientes regulaciones intervencionistas dejaron a la desocupación, la pobreza y la miseria al descubierto. 
 
El gasto público sigue en feroz aumento. Hoy, sin un cambio de rumbo no tienen forma de frenar la emisión sin respaldo, la quita de subsidios y aumentos desmesurados y extemporáneos de servicios básicos como el gas o la electricidad. Los problemas creados a industrias clave para la economía acarrean suspensiones y despidos de personal. 
 
Estuvieron siempre alejados de la realidad y gobernando a espaldas de las verdaderas necesidades del país. En vez de insertarnos en el mundo que crece, nos asociamos y seguimos los pasos de Venezuela que llega al colmo de tener que importar petróleo.  Nosotros ya casi dejamos de disponer de carne cuando las erradas políticas llevaron a la pérdida de más de 10 millones de cabezas de ganado.
 
Invitaron al presidente de China para mostrar las inversiones que haría en Argentina. En menos de 60 días Xi Jinping anunció que no habrá ni una moneda si estamos en dafault y no nos ponemos en sintonía con el FMI. ¿Por qué alguien le prestaría dinero a un pródigo o ludópata que además es un incumplidor serial de sus obligaciones? Quien pensara que el presidente chino y los 200 empresarios que lo acompañaron venían en una misión de la Cruz Roja debió saber que venían a gestionar negocios, con ganancias para ellos por supuesto. Si a Argentina le convenía, tanto mejor.
 
En resumida síntesis, tras años de desaprovechar los momentos de bonanza, todo se les fue de las manos. Ahora no tienen la menor idea de cómo salir de la jaula donde encerraron a toda la sociedad. ¿Podrá alguien enunciar racionalmente los logros que nuestra presidente pretende que cuidemos?
 
Lo que ha perdido el gobierno es la confianza, aunque no lo van a reconocer ni cuando se estrellen contra las urnas. Esto se llama “Game Over”. El gran interrogante es hasta dónde están dispuestos a seguir complicando las posibilidades de recomponer algo en el  futuro.
 
El colapso electoral lo van a tener a manos de quienes creyeron en las inversiones chinas, el tren bala, una Aerolíneas Argentinas que equilibraría sus balances en dos años, omitiendo calcular los costos de la usurpación de Repsol y el corte de manga a la comunidad internacional. Sumado a la inflación y el estancamiento de operaciones comerciales de todo tipo nos estacionamos en una parálisis de gestión. Es que la confianza en una gestión se gana con logros concretos, y no buscando culpables de la propia incapacidad.
 
 
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