Ralidades salvajes

Ernesto Bobek Cáceres
Lectura

 

... incumplidores seriales de nuestras obligaciones, alejándonos de la posibilidad de producir y comerciar sin trabas confiscatorias, tal como lo debiera alentar un estado respetuoso de la ley.
 
Esta circunstancia afecta no solo a la industria y al comercio local, sino al propio estado nacional y a las provincias. El mismo candidato presidencial oficialista, Daniel Scioli, se jacta de haber conseguido créditos para la provincia más rica del país a una tasa internacionalmente impúdica de más del 9 % en moneda estable. 
 
Estamos casi tan cerca de una crisis terminal como Grecia, y acercándonos a la calamitosa situación de moneda espuria y desabastecimiento de Venezuela. Resultamos incatalogables en el contexto del comercio internacional donde operan empresas en países cuya inflación no llega al 2 % anual.
 
En vísperas de elecciones que definirán nuestro futuro, un triunfo oficialista lo llevará nuevamente a redoblar la apuesta. Seguirá avasallando a las minorías en el Congreso y colonizando al poder judicial mediante leyes reñidas con elementales preceptos constitucionales.
 
 Tendremos un presidente, diputados y senadores funcionales; un poder judicial sometido mediante códigos de fondo y de forma adaptados a la necesidad política del momento. Se multiplicará en tal caso la autodenominada Justicia Legítima que hoy son los barrabravas del Poder Judicial.
 
Suponiendo que triunfara un candidato opositor, sabe de antemano que se encuentra con un cuadro más que complejo: Desastre financiero por la escasez de ingresos propiciada por un creciente gasto público inútil. Endeudados por sumas que no podemos generar en cinco años -si hiciéramos las cosas bien- las reservas del BCRA no dan abasto para atemperar la situación más que por pocos meses. La “solución oficial” es la emisión ilimitada. Como siguen manejando el INDEC, el respaldo a la multiplicación de billetes Evita les resulta un detalle irrelevante.
 
Cepos, trabas y retenciones terminan por aniquilar al comercio, la industria y la producción toda. Las economías regionales languidecen. Aumenta la voracidad fiscal.  Se cometieron los horrores más impensados durante más de una década. Se regalaron y repartieron fondos -mayormente producto del esfuerzo de la clase media- sin imponer siquiera educación como mínima contraprestación. Dejamos pasar las mejores oportunidades que el contexto internacional nos brindaba. Quien afirme que de esta situación se sale sin penoso esfuerzo -por supuesto a cargo de la sociedad-, miente o es un irresponsable. 
 
Para desgracia del gobierno, un par de resoluciones judiciales que se anticipaban por algunos medios y lo aterraban se plasmaron dejándolo en una situación que le resultaba mínimamente impensable hasta después de las elecciones.
 
La primera es la resolución de la Sala II de la Cámara Criminal y Correccional Federal que declaró la inconstitucionalidad de dos artículos de la ley 27.145 que habilitaron a un amañado Consejo de la Magistratura a nombrar arbitrariamente  jueces con singular desprecio por las normas previstas en la Carta Magna para su designación. Al omitirse los necesarios concursos esos jueces no eran naturales ni imparciales. ¿Jueces exprés para causas sensibles al gobierno? Resultaba evidente.
 
La segunda fue la estampida que provocó el aceleramiento de la investigación judicial a empresas que se atribuyen a la familia Kirchner, entre ellas Hotesur. Diputados del riñón oficialista se vieron obligados a denunciar maniobras políticas en época electoral. Un disparate, pero algo había que decir.
 
La buena noticia para el país: El Poder Judicial tiene jueces probos e imparciales. La mala noticia para el gobierno: Se pueden acelerar todas las causas penales en que se encuentran involucrados sus más selectos referentes, precisamente en el momento que les resulta más inoportuno.
 
 
Abogado (Justa Causa)
ebobek@fibertel,com.ar
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