Dos sectores enfrentados del gremio de los camioneros, en una puja por los lugares a ocupar durante el acto central que la CGT organizó el pasado martes en Plaza de Mayo, resolvieron sus diferencias con agresiones: durante cinco minutos se intercambiaron piedras, botellas y hasta las cruces que recuerdan a los soldados que murieron en la guerra de Malvinas.

La marcha de la CGT a Plaza de Mayo tuvo un impacto inmediato en el gobierno. El presidente, Mauricio Macri , ordenó echar a dos funcionarios que habían llegado al Poder Ejecutivo gracias a su sintonía con sectores de la CGT. El viceministro de Trabajo, Ezequiel Sabor, y el superintendente de Servicios de Salud, Luis Alberto Scervino, fueron los cesados de sus cargos.