El llamativo enriquecimiento del operador judicial Alfredo Lijo

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Compró propiedades por US$ 1 millón, mientras alquilaba una casa en Abril; tiene oficinas en Puerto Madero y Recoleta; declaró gastos mínimos a la AFIP

Alfredo "Freddy" Lijo, el hermano del poderoso juez Ariel Lijo , ya era un habitué, allá por 2012, de los despachos de Comodoro Py. Sus relaciones con jueces y fiscales lo habían convertido en uno de los más influyentes y eficaces operadores del poder político y empresario, mientras Cristina Kirchner dominaba la Casa Rosada.

Lejos de las formalidades (y los límites) de los expedientes, "Freddy" se encargaba de resolver los "problemas" de sus clientes -funcionarios y empresarios- tanto dentro como fuera de Tribunales. Y eso le permitió experimentar cambios drásticos en su nivel de vida: de vendedor de empanadas a millonario.

Freddy ya acumulaba bienes sustanciosos para 2009. Pero su primer gran salto patrimonial ocurrió en 2012 mientras mantenía una estrecha relación con jueces como Eduardo Freiler (que también es su socio) y Rodolfo Canicoba Corral , fiscales como Guillermo Marijuan y Eduardo Taiano, y lobbistas como Guillermo Scarcella. Para esa época, además, Alfredo Lijo se acercaba al entonces ministro Julio De Vido y su hermano Ariel se convertía, de a poco, en el primus inter pares en Comodoro Py.

Así, durante 2012, Freddy compró y reformó un piso de 250 metros cuadrados en Las Cañitas por, al menos, US$ 720.000. Pero también alquiló una mansión en el country Abril, tenía oficinas en Puerto Madero y en Recoleta, y al mismo tiempo, conservó un semipiso en Recoleta valuado en US$ 272.000. Y hasta viajó tres veces al exterior en ese mismo año.

Confiado en su futuro, durante la feria judicial de enero de 2013, Freddy se dio el gusto de cumplir con uno de sus sueños: compró un terreno para construir un haras de caballos de carrera.

Sin embargo, el patrimonio que el operador judicial declaró ante la AFIP no refleja ese nivel de vida que La Nacion constató durante las últimas semanas con escrituras, contratos, tasaciones, facturas, declaraciones juradas y registros públicos de sus propiedades.

A fines de 2012, por el contrario, Freddy declaró bienes por $ 2,5 millones, según la declaración jurada de Ganancias -formulario F711- que presentó ante el organismo tributario, con ingresos por $ 1,4 millones, provenientes de su trabajo como abogado y de sus sociedades. Es decir, unos $ 107.000 por mes.

¿Y cómo declaró sus gastos Freddy? Destinó un promedio de apenas $ 25.000 por mes para consumos suyos y de su grupo familiar. El resto -sostuvo- lo preservó para ahorros, con lo que logró incrementar su patrimonio, según informó ante la AFIP.

Pero, en realidad, el dinero del hermano del principal referente de la Asociación de Jueces Federales (Ajufe) se movió por fuera de los radares tributarios durante años, hasta que se acogió al blanqueo de capitales el año pasado, según el propio Freddy.

"La mayoría de los abogados cobra sus honorarios en negro", argumentó el operador que en esa misma entrevista admitió que nunca se presentó de manera formal como abogado en ningún expediente, aunque se convirtió en una presencia habitual en los despachos de fiscales, jueces y camaristas. Consultado para esta nota, Alfredo Lijo no contestó los mensajes de este diario.

Un piso en Las Cañitas

Para entonces, Freddy era ya el orgulloso dueño de un departamento de 254 m2 sobre la Avenida del Libertador al 5100. Lo compró el miércoles 18 de enero de 2012, según se desprende de la escritura pública suscripta por la escribana Rosario Freire Posse.

Sólo por ese piso en Las Cañitas, el operador pagó US$ 400.000. Todo en efectivo. Y sólo el desembolso inicial significó más dinero que todo el que declaró durante 2012 ante la AFIP.

Pero Freddy no se quedó quieto. Invirtió otros US$ 400.000 para remodelar el piso de Libertador y Federico Lacroze: cuatro habitaciones, cuatro baños, una cochera y una baulera.

Acaso por esa remodelación, la inmobiliaria Korn tasó ese departamento en US$ 715.000 en 2016, valuación que no incluye, entre otros ítems, el mobiliario habitual de cualquier inmueble; tampoco otros inusuales. Los vecinos todavía recuerdan cuando los albañiles tuvieron que subir una caja fuerte por el balcón porque, por sus dimensiones y por su peso, resultó imposible subirla por la escalera de servicio.

Mientras reformaba ese piso, Freddy optó por instalarse en una casa de fin de semana en el country Abril, donde también vive su hermano, el juez. Allí, la mansión que alquiló el operador tenía tres pisos, cinco dormitorios, cuatro baños, balcón, jardín, quincho y pileta climatizada. Pagó, hasta 2010, US$ 2200 por mes, según consta en el contrato.

Gastos sin declarar

Su nivel de gastos era ya muy superior al que afrontaba apenas unos años antes. En 2009, por ejemplo, Freddy había comprado un semipiso de 83 metros cuadrados en la calle Peña al 2500, que puso a nombre de su entonces mujer, Carla Lago, cuyo divorcio todavía tramita en la Justicia.

Según los papeles, Freddy pagó $ 170.000 por ese semipiso. También en efectivo. Y ahora, ese inmueble, que todavía es parte de la disputa familiar, se cotiza a US$ 270.000 según se pudo saber de una estimación inmobiliaria actual.

Pero la vida profesional de Alfredo Lijo transcurría en su estudio jurídico de Pueyrredón al 2400, a metros del centro comercial Buenos Aires Design. Tenía su oficina junto a su socio, el abogado Álvaro García.

Pero Freddy pasa la mayor parte de sus horas en sus oficinas de la calle Olga Cossettini 1553, Puerto Madero, un edificio con vidrios espejados y vista al río. Aunque él se define como un "abogado retirado", algunas de las personas que lo visitaron en los últimos meses cuentan sobre las largas demoras de empresarios y lobbistas que deben esperar para consultarlo, mientras dos secretarias les ofrecen agua y café.

Allí, en esa oficina de Puerto Madero, funciona Finaig Consultores SA, firma en la que Freddy controla el 95% de las acciones, según consta en los registros oficiales. También tienen oficina su socia Andrea Stochetti y su colaborador Marcelo Sutton.

Alfredo Lijo también fijó en Olga Cossettini la sede social de Minning Pride, la financiera que fue registrada a nombre de su ex mujer y de Freiler. Esta sociedad se convirtió en la sentencia final para el camarista que fue destituido el viernes en un juicio político por su enriquecimiento indebido.

Otra financiera, Inversora Callao SRL, quedó a cargo de la inscripción legal de Minning Pride, según confirmó el rostro visible de la primera, Horacio Fernández, en una entrevista con este diario. Con Inversora Callao, los vínculos llegan hasta el juez Ariel Lijo. "Los hermanos Lijo son mis clientes", reconoció Fernández, que también confirmó que brindó sus servicios a Ajufe, la institución que maneja el juez con más cintura política de Comodoro Py.

fuente lanacion

 

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