La aparición de fenómenos climáticos de gran intensidad no dejaron ni dejan de azotar a los campos. Con casi un 30% del territorio nacional en emergencia permanente, la degradación es cada vez más acuciante. "Diez años atrás estábamos bajo un sistema climático con menos eventos extremos. El clima se convirtió en un enigma, se tornó más impredecible y errático", dijo Ernesto Viglizzo, investigador de técnicas agrícolas del INTA.