En los años recientes se ha objetado que la cuestión del Sahara haga parte de la agenda de la IV Comisión -Comisión Política Especial y de Descolonización- de las Naciones Unidas considerando que, desde 1988, el Consejo de Seguridad se ocupa del diferendo y, por consiguiente, no corresponde a la Asamblea General hacer recomendaciones a menos que el Consejo de Seguridad las solicite.