El plan de Egipto para levantar una nueva capital en pleno desierto

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Se va a inaugurar en dos años para aliviar la superpoblación de El Cairo

Con hoteles de lujo, elegantes barrios residenciales y una torre de 345 metros, Egipto quiere asombrar al mundo con su nueva capital en pleno desierto, una obra monumental que pretende recibir a seis millones de habitantes en respuesta a la superpoblación de El Cairo, la mayor ciudad de África, Medio Oriente y del mundo árabe.

"Tenemos un sueño", suelta Jaled El Husseiny, a quien el gobierno del presidente Abdel Fatah al-Sisi encargó que presentara el sitio ante una quincena de periodistas extranjeros.

A 45 kilómetros al este de El Cairo, entre las carreteras de Suez y de Ain Sokhna, varios camiones circulan por las vías recién estrenadas a través de una ancha extensión de arena prácticamente virgen.

En la obra de la futura sede del Consejo de Ministros, los obreros construyen el futuro distrito gubernamental, donde se situará el palacio presidencial, el Parlamento, 32 ministerios y varias embajadas.

"Trabajo más de 12 horas diarias en esta obra inútil donde nadie viene a vernos", confía uno de ellos, con un pañuelo a la cabeza para protegerse del sol.

"¿Querés salir en la tele? ¿No? ¡Entonces volvé al trabajo!", le grita furioso el capataz.

Un funcionario egipcio muestra con un puntero el mapa de la futura ciudad
Un funcionario egipcio muestra con un puntero el mapa de la futura ciudad. Foto: AFP
 

La nueva capital empezó a construirse oficialmente en octubre pasado y debería estar operativa en 2019, para acoger progresivamente a más de seis millones de habitantes.

Las autoridades aseguran que quieren responder a la superpoblación de El Cairo, conocida por sus interminables atascos.

"El ministerio de Defensa en un 51% y el de Vivienda, en un 49%" son los financiadores del proyecto, dice Husseiny.

De momento, el gobierno cuenta con los empresarios egipcios habituales para las obras públicas. El nombre de Orascom, la empresa de construcción de la familia multimillonaria Sawiris, domina en varias obras.

Hisham Talaat Mostafa, magnate inmobiliario recién salido de prisión por el asesinato de su amante en 2008, adquirió por su parte 2 km2 de terreno.

Junto a él, solo unas cuantas empresas del Golfo Pérsico y un socio chino mostraron interés por este proyecto faraónico, que oficialmente costará 45.000 millones de dólares en un Egipto en pleno marasmo económico.

Agencia AFP

 

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