Bilardo se fue de alta pero no dejó de pensar en el fútbol ni aún recién operado

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-Jorge, lo estás grabando, ¿no?

-Sí, Carlos, quedate tranquilo.

Carlos Salvador Bilardo atravesaba los primeros momentos del posoperatorio, pero ya estaba frente al televisor. Miraba Inglaterra-Costa Rica, amistoso previo al Mundial.

Y le preguntaba a su hermano si había puesto la videocasetera. Jorge necesitó apelar a una mentira piadosa.

La anécdota, que ahora cuenta con una sonrisa ante Clarín, ocurrió hace 13 días en la clínica La Sagrada Familia, donde el técnico campeón del mundo en México 1986 fue operado del síndrome de Hakim-Adams, una hidrocefalia normotensiva. Y pinta el estado de ánimo del Doctor. No habían pasado 24 horas de la intervención quirúrgica y ya estaba pensando en la pelota.

Carlos Salvador Bilardo, en su departamento del barrio de Caballito, en julio de 2016.Foto: Pedro Lázaro Fernández

Carlos Salvador Bilardo, en su departamento del barrio de Caballito, en julio de 2016.Foto: Pedro Lázaro Fernández

Bilardo fue dado de alta este martes y volvió a su casa en el barrio de Caballito. Le había dado un susto grande a familiares, amigos, hinchas, jugadores, periodistas... A todo el mundo. A fin de cuentas, Carlos es uno de los personajes más sobresalientes en la enciclopedia del fútbol nacional e internacional.

Hasta el presidente Mauricio Macri se comunicó con Gloria, su esposa y compañera de siempre, para interiorizarse respecto a su salud. Daniel Scioli, actual diputado y ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, pasó por la clínica a visitarlo. No existe grieta en torno al Doctor, claro. En uno y en otro polo, todos se preocuparon por él.

Carlos Bilardo, el día en que falleció el presidente de la AFA, Julio Grondona, en 2014.Foto: Néstor García

Carlos Bilardo, el día en que falleció el presidente de la AFA, Julio Grondona, en 2014.Foto: Néstor García

“Se salvó de milagro, casi se muere. Menos mal que la puede contar”, narra Jorge. “Todo arrancó por un pico de presión. Le dieron un medicamento al que era alérgico y se le hinchó la lengua. No la podía meter en la boca. No podía comer ni respirar”, agrega con dramatismo. “Lo llevamos a la Fundación Fleni y después de unos estudios, dieron en la tecla”, apunta.

Pedro Lykyk fue el neurocirujano que se ocupó de la operación. Le aplicó una válvula para drenar la acumulación de líquido cefalorraquídeo. Esta enfermedad es infrecuente y se da en cinco de cada 100 mil habitantes y es difícil de diagnosticar. Comienza a manifestarse con trastornos como la demencia, dificultades para caminar o incontinencia urinaria.

“Está bien, puede ir de la cama al baño y se puede mover, pero de a poquito. Tiene que trabajar con un kinesiólogo para empezar con la recuperación. Por suerte, vamos bien”, asegura Jorge, quien tiene la voz muy similar a la de su hermano. Gloria estaba asustada, claro. Siempre a su lado, le perdonó hasta haberse olvidado el día de su cumpleaños. Hay que ir al archivo de 2005 para encontrar ese desopilante momento en el programa Polémica en el Bar.

Su hija Daniela y ella recibieron miles de manifestaciones de afecto. Claudio Tapia, el presidente de la AFA que se comunicó desde Rusia. Y los campeones de México ‘86, invitados por la casa madre de la calle Viamonte, también levantaron el teléfono para saber del Doctor.

“Su evolución es notable”, contó Lykyk, quien escuchó a Bilardo hablar de fútbol incluso antes de que ingresara al quirófano. “Es de lo único que habla. No le preguntes por otra cosa”, dice su hermano. En su casa no se separa del televisor. Ve todos los partidos de Rusia 2018, aquel que no lo tendrá entre sus invitados preferenciales.

En 2014, era común observarlo caminar en Cidade do Galo, el búnker de Atlético Mineiro que eligió la Selección para su concentración. Julio Grondona lo había llevado como asesor. Y fue Carlos Salvador el que se espantó cuando vio el cartel que habían puesto en la entrada del predio de Belo Horizonte: “Bienvenidos Futuros Campeones del Mundo”. Había sido una idea de Juan Carlos Crespi, dirigente de Boca. El fallecido presidente de la AFA lo mandó a sacar.

Bilardo y Maradona en Mexico 86. (Archivo Olé)

Bilardo y Maradona, en Mexico 86. (Archivo Olé)

A los 79 años, Bilardo es una eminencia en Estudiantes, donde formó parte de una escuela inolvidable y fue mediocampista infaltable en la época más gloriosa, ganando tres Copas Libertadores (’68, ‘69 y ‘70), una Interamericana y una Intercontinental. Desde La Plata no dejan de mandarle mensajes.

Campeón y subcampeón del mundo con la Selección de Maradona, es un resultadista exacerbado. “En el fútbol profesional es ganar y sólo ganar”, suele decir. Nunca pudo ni quiso juntarse a tomar un café con César Luis Menotti, el otro DT que supo alzar la copa dorada en Argentina 1978.

Hay 8.500 cassettes en su videoteca. Cuando lea esta nota y se entere de que su hermano no grabó el amistoso de Inglaterra-Costa Rica, ¡qué lío se va a armar!

Carlos Salvador Bilardo y Pedro Pablo Pasculli festejan luego de la final del Mundial de México 1986 (Archivo Clarín)

Carlos Salvador Bilardo y Pedro Pablo Pasculli festejan luego de la final del Mundial de México 1986 (Archivo Clarín)

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